La Filmoteca de València presenta un ciclo sobre Kinuyo Tanaka

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La Filmoteca programa del 11 de noviembre al 9 de diciembre, en colaboración con la Japan Foundation, cinco títulos dirigidos por Kinuyo Tanaka, una de las actrices más célebres del cine japonés, protagonista de grandes películas de Mizoguchi, Ozu y Naruse, entre otros.

Su faceta de directora es muy poco conocida, aunque las seis películas que filmó la sitúan a la altura de los grandes cineastas nipones.

Se trata de una de las actrices más célebres de la historia del cine japonés. Desde que empezó a trabajar en los estudios Shochiku, a los 14 años, actuó en más de 250 películas y colaboró con algunos de los directores japoneses más importantes.

Su nombre se relaciona sobre todo con Mizoguchi, que la dirigió en catorce películas, entre ellas, 'Vida de Otaru', 'Los cuentos de la luna pálida' o 'El intendente Sansho'-, aunque Tanaka también trabajó con Yasujiro Ozu (10 películas), Hiroshi Shimizu, Mikio Naruse, Heinosuke Gosho y Keisuke Kinoshita.

Kinuyo Tanaka en una fotografía promocional.

Desde los años 30 hasta los 50, fue una de las estrellas destacadas de la Shochiku. Una época que, como señala Alejandra Armendáriz-Hernández, "coincidió con una profunda transformación en la sociedad japonesa, sobre todo para las mujeres; los personajes y la personalidad encarnada por Tanaka como estrella llevaban la huella de esos cambios y muchas veces contribuyeron a su producción y circulación".

Sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando protagonizó muchas películas que trasladaban a la pantalla las reformas e ideales impuestos por las fuerzas de ocupación aliadas, que incluían cierta reivindicación de la igualdad de género y los derechos de las mujeres.

En esa línea cabe interpretar sus papeles en la llamada 'trilogía de la liberación femenina' de Mizoguchi ('La victoria de las mujeres', 'El amor de la actriz Sumako' y 'Amor en llamas') y en 'Mujeres en la noche', en la que cambia la imagen de novia ideal que había encarnado a principios de su carrera por la de prostituta, un rol clave en el cine japonés de posguerra.

Pero Kinuyo Tanaka no solo fue actriz. También fue la segunda mujer directora de Japón (la primera fue Tazuko Sakane) y la única en activo en la edad dorada de la cinematografía nipona, los años 50.

Mientras la mayoría de las actrices abandonaba su carrera después de casarse, ella nunca contrajo matrimonio ni tuvo hijos. Eligió, según ella, "casarse con el cine". Entre 1953 (con 43 años) y 1962, dirigió seis espléndidos largometrajes, que han permanecido prácticamente invisibles hasta hoy.

En el ciclo que La Filmoteca le dedica en colaboración con la Japan Foundation, podrán verse los cinco primeros, una oportunidad única para revisar el canon y situar a Kinuyo Tanaka en el lugar que merece entre los mejores cineastas de Japón.

Las seis películas que dirigió Tanaka, aunque se inscribían dentro de las convenciones del melodrama romántico al que estaba mayoritariamente asociada como actriz, subvertían las representaciones dominantes de las mujeres en el cine japonés de la época.

Abordó temas inexplorados como el cáncer de mama y las experiencias coloniales de las mujeres y cuestionó temas sociales como la prostitución femenina y la sexualidad de la mujer desde una perspectiva incisiva.

Por ejemplo, 'Carta de amor' y 'Girls of Dark' problematizan la lectura de género sobre las prostitutas mayoritaria en la posguerra. A diferencia de muchas películas del período, estas películas no ofrecen una representación sexualizada del cuerpo femenino para el consumo masculino.

Al contrario, Tanaka ofrece representaciones valientes de la sexualidad femenina, construyendo personajes femeninos inusuales. Por ejemplo, en su película más celebrada, 'Los pechos eternos', describió la trágica lucha de una poeta contra el cáncer de mama, no mostrándola como una víctima pasiva y abnegada, sino como una mujer audaz capaz de expresar y reclamar sus deseos sexuales y subjetividad.

El hecho de que fuera una estrella y la única mujer directora en aquel momento supuso que Tanaka desarrollara su carrera detrás de la cámara desde una posición de género que determinó sus elecciones y la recepción de sus películas.

Sin embargo, en lugar de resistirse a ello, lo aprovechó para construir espacios de autoría y subjetividad femeninas dentro de la industria cinematográfica dominada por los hombres y sus imágenes de las mujeres. Tanaka colaboró con mujeres guionistas como Sumie Tanaka en 'Los pechos eternos' y 'Girls of Dark' y Natto Wada en 'La princesa errante'. Estas películas adaptan historias biográficas o novelas de ficción escritas por escritoras y se centran en el punto de vista de sus protagonistas femeninas.

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