La deslocalización de la administración

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En un mundo informatizado, donde se ha obligado al ciudadano a relacionarse con la administración electrónicamente, plantea en estos momentos qué sentido tiene un despliegue de oficinas de atención al ciudadano y de gestión por todo el territorio autonómico y nacional, cuando ya no se atiende allí al ciudadano. Cuando el ciudadano, tiene que sacarse un certificado digital y firmar electrónicamente, y enviarlos a un apartado de una web.

Donde el  estado (aunque no lo diga)  está utilizando la inteligencia artificial en el control de los ciudadanos.

¿Qué sentido tiene que la Generalitat Valenciana está presumiblemente utilizando centros de atención de llamadas externos   y por otro lado tardan 2 meses en enviarte una certificación de cargos de una asociación?

¿Qué sentido tiene que vayas a la seguridad social, seas un “curro del autoempleo” y te digan hágase usted mismo el alta en autónomos (para morirse) y mientras tengamos cada vez más funcionarios en número pero con graves carencias en algunos servicios como sanidad y justicia?

¿Estamos en manos de buenos administradores de lo público?

¡Vuelva usted mañana decía Larra!

Ahora te dicen, ¡váyase usted a internet!

Todo empezó con el sector bancario, con mire que fácil, mire que bueno, desde su casa se ordena usted las transferencias. Le cobramos menos. Mire cuanto servicio le damos.  Y los que pudimos engancharnos al carro de la tecnología, lo hicimos.

Pero ahora no te quieren atender sin cita previa. No pagan recibos después de las 11, oficinas saturadas (porque hay muchas menos), y vaya usted al cajero que nosotros le enseñamos (y allí van algunas ancianas con muletas incluidas). Eso sí fantásticas nuevas oficinas de diseño a las que solo les faltan mesas de “ping-pon” para jugar con tus “bolas” (me refiero a las de “ping-pong”).

Esto ha llevado a una restructuración de todo el sector bancario con cierres de cientos de oficinas y miles de empleados a la calle.

¿Y mientras que hace la administración?  Nos obliga a relacionarnos con ella por internet (en realidad ha sido la Unión Europea con sus Directivas). Tenemos más funcionarios mal distribuidos, y  muchos de niveles administrativos  sin sentido. Estado central, autonomías, y ayuntamientos.  Y mientras una “licencia de actividad” o un permiso de “mesas en la calle” en el   Ayuntamiento de Valencia, tarda más de dos años y se dejan de crear muchos puestos de trabajo  (esto no es nuevo).

¿Qué está pasando?   ¿Dónde está la gestión efectiva de lo público?

¿Tiene sentido tener duplicado los servicios administrativos de la Consellería,  en Alicante, Castellón y Valencia, cuando al ciudadano se le obliga a relacionarse con la administración electrónicamente?

¿Tienes sentido todo esto cuando los funcionarios pueden trabajar con la máxima seguridad en la nube?

¿No sería mejor incentivar a los funcionarios para su movilidad y reciclaje donde más se necesitan?

La parte administrativa pública, se tiene que des- localizar, y no basta con que nos digan a los ciudadanos ¡Váyanse ustedes a Internet! (versión cibernética de “vuelva usted mañana”)

¡Que la efectividad y el sentido común ayude a los gestores de lo Público!

[ Julio Tecles | Consultor ]

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