Fernando García Calderón: “Una sociedad no avanza con ideales cargados de venganza u odio”

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Titulado como ingeniero de Caminos, la larga trayectoria literaria de Fernando García Calderón (avalada por numerosos premios y galardones), lo sitúan como una de las referencias literarias más destacadas del panorama de las letras españolas. Títulos como ‘Lo que sé de ti’, ‘Yo también fui Jack el Destripador’ o ‘Nadie muere en Zanzibar’ lograron el reconocimiento del público y la crítica nada más llegar a los anaqueles de las librerías. En su nuevo trabajo, ‘Para olvidar quien fuiste (Algaida 2020), García Calderón vuelve a mostrar que huye de los acomodaticios moldes de los géneros (los hilos de esta trama se mueven en el mundo de los cazanazis), para crear un relato íntimo, que viaja a través del tiempo, en donde diversos personajes intentan dar sentido a sus vidas escapando de la sensación de ser víctimas y verdugos de un pasado bañado en sangre y dolor.

Calderón se adentra el universo de los cazanazis en su nuevo trabajo literario.

Sereno y de conversación fluida, García Calderón nos habla de las interioridades de su nueva novela ante una taza de té. Su postura en la silla invita a pensar que será una charla relajada y plena de contenido.

Hortanoticias: La ayuda recibida por los jerarcas y hombres vinculados al nazismo para su huida tras la caída de Berlín en la Segunda Guerra Mundial fue enrome, tanto por parte de algunos gobiernos como de algunas instituciones, pero lo que más sorprende es el apoyo, colaboración y silencio que el Vaticano realizó durante la guerra y postguerra; Pío XII jamás denunció el exterminio sobre el pueblo judío, ¿tanta grande fue la responsabilidad del Vaticano para favorecer al nazismo?

Fernando García Calderón: Sí lo fue, sí; y su colaboración fue enorme. Lo que no tengo tan claro, ni estoy tan seguro, es que fuera todo el Vaticano, en pleno me refiero, quien participara de esa complicidad. Es la típica cuestión que hay obispos que fueron muy activos ayudando a los nazis a que se pusieran en fuga y…, hay otros que son pasivos haciendo el ‘típico ojos que no ven, corazón que no siente’ y luego había un grupo, con escasa fuerza, que no estaba de acuerdo. En el fondo trataban de ayudar al necesitado con la sentencia de ‘hay que ayudar al prójimo venga de donde venga’ pero, claro, hay prójimos y prójimos. El Vaticano fue una pieza clave para la huida de nazis tanto durante los últimos días de la guerra como a su término. Una gran parte del poder del Vaticano facilitó que muchos altos cargos del ejército nazi y personas vinculadas al nazismo pudieran escapar de la Alemania tomada por las tropas aliadas y los rusos.

H.: El film de Costa-Gavras ‘Amén’ es toda una denuncia sobre cómo Pío XII calló sobre lo que estaba ocurriendo en los campos de exterminio.

F.G.C.: Sí, sí. Es un film muy contundente y muestra con claridad cómo una parte de la jerarquía eclesiástica calla la realidad y cómo Pío XII se niega a denunciarla al mundo. Es una película que pone el dedo en la llaga sobre un tema muy doloroso.

H.: También el caudal económico que recibió el Vaticano, durante la guerra, fue generoso por parte del nazismo.

F.G.C.: Sí, sí, sin ninguna duda. Evidentemente hay implicaciones de todo tipo. Lo que yo he podido investigar para la novela, y seguramente tú conozcas estos hechos, es la ‘ruta de los monaterios’…, de cómo se movía desde el eje norte/sur pasando por Génova y llagando hasta Roma y…, bueno, hay obispos croatas, austríacos, búlgaros que hacen una labor tremenda dentro del Vaticano para ayudar a muchos de estos nazis en su huida. Desde luego, sin la participación directa de todas esas personas, es decir la red Odessa y sus componentes, no habría funcionado igual.

H.: Precisamente la red Odessa es uno de los puntos de mira del cazanazis Simon Wiesenthal y su organización para localizar y detener a los nazis prófugos de la justicia.

F.G.C.: Claro, claro. Como bien apuntas, los poderes económicos que había entorno al nazismo eran muy fuertes y…, incluso se sabe que en el año 1944 ya hay algunos grande empresarios que están diseñando ‘algo’ que podría tener poder con ‘algo’ que hablamos en este momento. Me refiero a la continuidad del pensamiento nazi. Al final no deja de ser la vieja idea de ‘vamos a mantener  a nuestros amigos a salvo porque no se sabe lo que pueda ocurrir después’ o…, en el futuro. Eso ayudó mucho a los nazis en fuga pero…, también ayudaron los norteamericanos con algunas operaciones como la Operación Paperclip y otras. ¿Por qué? Porque les interesaba que científicos, ingenieros, artistas…, alemanes acabaran en los Estados Unidos.

H.: En las prestigiosas universidades americanas.

F.G.C.: Efectivamente, así fue. Me consta menos pero se sabe que los rusos hicieron algo más o menos parecido con algunas personas.

H.: Sin embargo ese capítulo de la historia se conoce menos.

F.G.C.: Poco, muy poco. Los rusos mantuvieron como Top Secret todo lo relacionado con su llegada a Berlín y la captura o captación de nazis para sus intereses.

H.: Bueno, además del celo ruso y la poca transparencia que ofrecen sus fuentes oficiales, quizás también influya el odio visceral que sintieron hacía Hitler por querer invadirlos.

F.G.C.: Tienes toda la razón en ese detalle. Realmente los rusos cuando llegan a Alemania llegan con mucho placer y con mucho odio. El deseo de dar muerte a Hitler y devastar Berlín era la consigna con la que llegaron y tuvieron muy claro esos objetivos.

H.: Buscaron con denuedo el cadáver del Führer y Eva Braum y solo encontraron sus cenizas. Llegaron poco antes que las tropas aliadas al bunker de Hitler.

F.G.C.: Sí, sí. Los rusos cuando llegaron a Berlín fueron con la intención de hacer el mayor daño posible y se cometieron verdaderas atrocidades. Berlín quedó totalmente destruida.

H.: La lectura de ‘Para olvidar…’ me hizo recordar una película de Spielberg titulada ‘Múnich’ en donde un comando de agentes del Mossad debe encontrar y asesinar a los terroristas palestinos que participaron en los atentados de los Juegos Olímpicos de 1972. Al final, los cazaterroristas acaban descubriendo que sus acciones son tan criminales como a los tipos culpables que persiguen, ¿los cazanazis de tu novela también demuestran que son perseguidores llenos de venganza y sangre por ideas o por banderas o por una supuesta justicia?

F.G.C.: Claro, claro, es así. Ellos se sienten jueces pero son víctimas de un sistema y de un modelo de pensamiento. Mira, una sociedad no avanza con ideales cargados de venganza u odio y muchos cazanazis actuaron, con el consentimiento del Estado de Israel y sin su consentimiento, de una manera vengativa. Yo a los cazanazis los distinguiría en dos grupos. Uno, los cazanazis que tienen una carácter más institucional como es Simon Wiesenthal o…, incluso con una popularidad como el matrimonio Klarsfeld, que se mueven en el territorio de la legalidad representando esa idea de la justicia universal pero…, el cazanazis anónimo, que es el que sufre incluso la situación de verse en peligro y que, además, actúa por convicción y encuentra muchos obstáculos puede caer perfectamente en el odio y en el deseo de venganza. Al final, esa línea es tan fina que si la traspasa acabas convertido en un asesino.

H.: Sí, pero aun teniendo el apoyo de instituciones legales muchas acciones en la captura de nazis se saltaron la legalidad o incluso acabaron en asesinatos. Eduard Roschmann, uno de los hombres fuertes de la SS, al parecer, ya que nunca se pudo confirmar, fue asesinado por los servicios secretos israelíes o por un comando paramilitar de cazanazis lo que hace pensar que hubo otra forma de ejercer la justicia.

F.G.C.: Sí, muchos de los genocidas nazis que huyeron de Alemania fueron encontrados y juzgados pero otros jamás fueron localizados ni encontrados y…, se sospecha que nunca pudieron descubrir sus nuevas identidades y murieron ocultos en la vejez o…, fueron encontrados muertos, como Roschmann, en extrañas circunstancias. Volvemos al tema anterior, hay cazanazis que pudieron cruzar la frontera de la legalidad convirtiéndose en personas fuera de la ley y…, eso es terrible.

H.: Y hay que pensar en organizaciones alegales o en la sombra que financian esas actividades.

F.G.C.: Sí, pero eso se dan en muchas circunstancias. No solamente con los cazanazis, existen organizaciones que financias grupos paramilitares y…, quiero decir, esto se da en muchos frentes de actividades ilícitas tanto en organismos estales, no gubernamentales, empresas de dudosa actividad…, con organizaciones armadas muy sospechas y que actúan fueran de los tratados internacionales. No es nada fácil conocer o tener acceso a esa información y en el caso de los cazanazis se especula que los hubo y pudieron actuar pero no se sabe nada o no hay casi nada de información. Lo que sí es cierto es que si existe una institución de ayuda a los cazanazis casi siempre tiene que ver con un poderío económico y con una intención mientras que…, los nazis en fuga siempre han tenido esa idea de han contado con el apoyo de poderes estatales y paraestatales, no solo poderes económicos. Indiscutiblemente si todas esas personas, y estamos hablando de centenares, acaban en la Argentina de Perón es porque se lo ponen muy fácil.

H.: En el caso de Perón es evidente y existen miles de pruebas al igual que el gobierno de Paraguay.

F.G.C.: El estado español y el argentino funcionaron muy coordinados y…, había una ruta, llamada ‘Araña’, que pasaba por España y los nazis acababan en Latinoamérica. Todo ello fue un caldo de cultivo estupendo para que ellos pudieran ponerse en fuga y…, luego encontraron un sitio idóneo en la Patagonia. Digamos que todo eso los ayuda, en gran medida, ha poder volver establecerse y, supongo, crear un Cuarto Reich y con una nueva revisión de todo el proceso. Bueno…, al menos todo lo que he podido leer y conocer va encaminado a crear una nuevo poder. Ahora bien: ellos entendieron bien que la única manera de lograr eso era adquiriendo un enorme poderío económico. En mi novela, lo que se viene a decir es que parte de ese poder económico se puede conseguir con el tráfico de obras de arte, mercado negro…, actividades que no son propias de ‘esas’ ideas de nacionalsocialismo que en un principio albergaba el movimiento hitleriano.

H.: Esta necesidad de persecución sistemática al nazi, que hay en algunos personajes de tu obra, nos hace reflexionar sobre el hecho de que más allá de la justicia, la venganza o la reparación histórica, no satisface el tormento o la angustia que arrastran desde el pasado, ¿necesitan alcanzar o cazar su objetivo con el fin de librarse de sus pesadas cargas aún a sabiendas de que es imposible borrar las consecuencias del pasado?

F.G.C.: Hmmm…, es un interesante planteamiento. Creo que sí, y tú has dado con una de las claves que yo pretendía dar a la luz en la novela. Mira, si me preguntas si es una novela de corte histórico o un thriller o de acción política…, me gusta decir que es una novela de personajes porque, en realidad, toda la novela se desencadena de un soldado alemán, con unos principios muy determinados, con un criterio moral estricto que queda horrorizado por lo que ve y…, que trasmite una serie de ideas a un español y…, esas ideas a él lo dignifican porque, en el fondo, lo que yo quería trasmitir es que cuando una persona sometida a un campo de concentración como Mauthausen lo primero que tiene que conseguir es conservar la dignidad y no es fácil. No olvidemos que cuando se libera el campo, varios miles de personas continuaron muriendo debido a sus debilidades físicas. Ese concepto de cómo logro dignificarles después de haber pasado por todo ese infierno me lleva a la idea de que si capturan a quienes hicieron todo aquel horror nunca volverá a ocurrir. Esa también es la manera de que Europa se limpie a sí misma de todo aquel estiércol que le ha caído encima por el nazismo. Pero a lo largo de la novela se va a producir una evolución que el testigo pasa del español a otra persona y así irá sucediendo hasta llegar a Bariloche. Lo que dices tú de limpiar el pasado es una manera de los personajes de quitarse ese estiércol que arrastran y del que desean liberarse pese a saber que el pasado fue el que fue y estará allí.

García Calderón en una imagen de archivo.

H.: Es toda una carga psicológica más que de justicia.

F.G.C.: Bueno, es otro de los elementos que quería evidenciar en la novela. Es así, tienes razón. Los personajes son conscientes de lo que hacen pese a cargar con una pesada carga que si bien pueden liberar saben que siempre les acompañó y les acompañará.

H.: Como decía Benedetti en uno de sus poemas: “El olvido está lleno de memoria”.

F.G.C.: Efectivamente. Es una frase estupenda y muy cierta. No es fácil olvidar.

H.: Fernando García Calderón, mil gracias por la entrevista, por darnos a conocer los interiores de tu nueva novela y te deseamos mucho éxito.

F.G.C.: Gracias a vosotros. Ha sido una charla maravillosa y siempre me encanta visitar Valencia, ahora…, espero que los lectores disfruten de la novela.

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