El verano, sinónimo tradicional de descanso, está dando paso a un fenómeno emergente que preocupa a los especialistas: el “síndrome del verano hiperconectado”, caracterizado por un incremento del uso de dispositivos electrónicos durante la noche que impacta directamente en la calidad del sueño y la recuperación del organismo. Según la European Society of Endocrinology , adolescentes con más de 4 horas diarias de exposición a pantallas tienen hasta 30 minutos de retraso en el inicio del sueño y mayor fatiga.

Expertos del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre advierten de un aumento de consultas por insomnio, cansancio y alteraciones del ritmo circadiano durante los meses estivales, coincidiendo con la relajación de rutinas y una mayor exposición a pantallas en horario nocturno.
“El verano conlleva cambios en los hábitos: nos acostamos más tarde, usamos más el móvil o consumimos contenido digital en la cama. Todo ello afecta a la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño”, explica la doctora Susana Soler, especialista en Neurofisiología Clínica del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre y responsable de la Unidad del Sueño.
Verano: el caldo de cultivo perfecto
Durante el periodo estival, varios factores se combinan para agravar este problema como horarios irregulares (cenas y ocio más tardíos), altas temperaturas nocturnas, mayor uso de redes sociales, series y videojuegos y sensación de “permiso” para alterar hábitos saludables. Para la doctora Soler, “el cerebro interpreta la luz de los dispositivos como si fuera luz solar, retrasando las señales de sueño. Si añadimos calor y rutinas desorganizadas, el descanso se vuelve superficial y poco reparador”.
Según la especialista, “el problema no reside únicamente en la luz azul, sino también en la estimulación cognitiva y emocional derivada del contenido digital, que mantiene al cerebro en estado de alerta”.
Especial impacto en jóvenes y adolescentes
Los adolescentes presentan mayor vulnerabilidad a la alteración del ritmo circadiano. “El uso intensivo de redes sociales y videojuegos incrementa el riesgo de insomnio. Además, la privación de sueño se asocia a peor rendimiento académico, alteraciones del estado de ánimo y problemas de salud a largo plazo”, afirma la doctora Soler.
“Estamos viendo jóvenes que invierten completamente el ciclo sueño-vigilia durante las vacaciones. Esto dificulta la vuelta a la rutina en septiembre y puede tener repercusiones emocionales y cognitivas”, subraya la especialista.
Dormir mal durante varias semanas no solo genera cansancio. “La falta de sueño puede afectar al sistema inmunológico; incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas y deteriorar la memoria, la atención y el estado de ánimo”, afirma la profesional de Vithas.
Recomendaciones
Desde el Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, se aconseja:
Evitar pantallas al menos 60–120 minutos antes de dormir.
Activar filtros de luz nocturna o “modo noche”.
Mantener horarios de descanso relativamente regulares, incluso en vacaciones.
Favorecer ambientes frescos (22–24 ºC) y oscuros.
Sustituir el uso de dispositivos por rutinas relajantes (lectura, música).
Reducir el consumo de contenidos estimulantes antes de acostarse.
“Desconectar digitalmente es tan importante como desconectar del trabajo. El verano debe ser un periodo de recuperación real, y eso empieza por cuidar el sueño”, concluye la doctora Soler.











































































































































































































