Cuáles son las averías de fontanería más frecuentes en el hogar

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Un hogar trae tanto alegrías como disgustos, ya que en cualquier momento pueden aparecer averías, roturas, desgastes… La vivienda más acogedora puede convertirse en una gran incomodidad cuando algo no funciona, especialmente si lo que no va bien está relacionado con los suministros básicos, como el agua y la electricidad o el gas. Algunos de los problemas más habituales suelen derivarse de las instalaciones de fontanería, por lo que conviene tener a mano el teléfono del algún especialista en este sector, de confianza y económico para poder contar con él de manera urgente en caso de necesitarlo.

Con el paso del tiempo, en todos los inmuebles se producen averías relacionadas con la fontanería.  Aunque muchos propietarios intentan arreglarlas por ellos mismo, nunca es lo más aconsejable. En la mayoría de las ocasiones no se tiene la cualificación, las herramientas ni la experiencia necesaria. En caso de la más mínima duda de cómo afrontar un problema, lo más aconsejable será acudir a los profesionales antes de que las cosas empeoren.

Algunas de las averías o roturas más habituales son grifos que gotean, atascos en los fregadores, cisternas que pierden agua, la aparición de malos olores, drenajes obstruidos en las comunidades de vecinos… Al implicar agua, las averías de fontanería son muy molestas, y además urgentes, causando graves trastornos en las viviendas en las que se producen. En caso de tener vecinos abajo, las fugas, si no se solucionan correctamente y con rapidez, acaban por producir problemas de goteras, filtraciones y humedades en los domicilios que se localizan en las plantas inferiores. Todos estos motivos son más que suficientes para acudir a expertos como Fontanerosrubi.cat, que cuentan con la más dilata experiencia en el sector, trabajando solo con materiales de primera calidad y ofreciendo plena garantía en todos sus servicios y con un precio altamente competitivo.

Grifos que gotean

Este es un problema de fontanería bastante habitual que hay que solucionar a la mayor brevedad posible, ya que, junto a las cisternas estropeadas, es una de las averías que mayores pérdidas de agua innecesaria provoca. Es muy normal que grifos, con el paso del tiempo, comiencen a gotear aunque estén cerrados al máximo. En muchas ocasiones, lo mejor es simplemente reemplazarlo por uno nuevo, aunque no está de más pedir el asesoramiento de un fontanero experto. En caso de tener que cambiarlo, él podrá asesorar sobre el modelo más conveniente y hacerle la instalación sin problemas.

Cisterna estropeada

Se trata de una avería muy frecuente que hace que también se derroche una enorme cantidad de agua. La causa más común de estas pérdidas es que un elemento del interior se haya soltado, desenganchado o enganchado con otro. Aunque a veces se puede manipular e intentar arreglarlo, lo mejor es no demorarse en buscar solución y dejarlo en manos de profesionales. El arreglo que procurará un fontanero será al instante y mucho más económico que lo que se pague de más en la factura de suministros. En el caso de no tener solución, este profesional procederá a su reemplazo inmediatamente, ya sea de la totalidad o de la parte del mecanismo que se haya deteriorado.

Atascos en las tuberías

Los atascos de las tuberías están a la orden del día en los hogares. El uso diario de fregaderos, duchas y lavabos, con la acumulación de desperdicios que eso supone, hace que las tuberías traguen cada vez menos aguas, causando saturación excesiva. Para solucionarlo, se pueden utilizar  productos desatascadores o elegir remedios caseros.

En este sentido, uno de los más eficaces es verter lejía caliente en las tuberías afectadas y dejarla actuar durante 15 minutos. Posteriormente, se podrá dejar caer agua abundante con normalidad para comprobar que el atasco haya desaparecido. En caso contrario, sin duda llega el momento de contactar con un fontanero de confianza.

Malos olores en tuberías

Especialmente en los fregaderos, es habitual que aparezcan malos olores en el interior de las tuberías, debido a los desperdicios que se van acumulando y descomponiendose, originando el hedor por la acción de las bacterias.

Uno de los protagonistas en esta historia es el sifón, un elemento que funciona como cierre hidráulico que evita fúgas de agua, pero en caso de que los residuos se hayan acumulado, lo bloquean e impiden que ejerza su función. La solución es sencilla, tan solo hay que retirar el tapón del sifón y limpiar su interior de agua estancada y basura. Es un procedimiento que debe hacerse con frecuencia, al menos una vez al mes. Si el problema persiste, tal y como se apuntaba en casos anteriores, es hora de buscar ayuda profesional.

Drenajes obstruidos

Este problema es habitual que aparezca en las comunidades de vecinos y afecta con más intensidad a las zonas subterráneas de las viviendas. En los garajes o trasteros en los que se acumulan desperdicios en los drenajes puede llevar a inundaciones de agua en temporada de lluvias. Ante este problema lo mejor es llevar a cabo labores de prevención antes de que ocurra, ya que las consecuencias pueden ser nefastas. Para evitar que los drenajes estén obstruidos, la comunidad deberá contratar un servicio de mantenimiento que revise periódicamente las instalaciones.

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