Caso fraude en EMT: Una empleada de Caixabank asegura haber sospechado y advertido a EMT

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El caso del fraude de 4 millones de euros en la EMT de València cuenta con un nuevo y esclarecedor testimonio. Una empleada de Caixabank ha declarado en la causa que se sigue en el Juzgado de Instrucción nº 18 de València que sospechó de las posibles irregularidades observadas en las transferencias hechas desde la EMT a cuentas en el extranjero y que advirtió del posible fraude a la exdirectora de Administración de la empresa municipal, ahora despedida e investigada en esta misma causa, Celia Zafra.

La investigación que lleva adelante este juzgado intenta esclarecer si unos defraudadores externos a la empresa suplantaron la personalidad del presidente de EMT, Giuseppe Grezzi, para pedir a la exdirectora de administración que realizara ocho transferencias a una cuenta de Bank of China de Hong Kong por un importe total de 4 millones de euros y que fue detectado cuando pretendían continuar con la estafa.


La empleada de Caixabank ha explicado durante su comparecencia que Zafra constaba en la base de datos de la entidad bancaria como persona de contacto, pero no como persona autorizada para firmar operaciones.

Así, cuando le pasaron la llamada telefónica de Zafra para gestionar la primera de las transferencias, le comentó a ella que no era ése un procedimiento habitual, informándole de que se habían dado casos de fraude con este tipo de operaciones. No obstante, tras verificar con ella el importe, así como el número de cuenta beneficiaria, el concepto y que disponía de las firmas de los apoderados, hizo la transferencia.

La testigo también ha informado de que Caixabank dispone de un sistema de verificación de firmas que, en la segunda operación, lanzó un aviso que decía “firma no OK, posible corta y pega”. Por este motivo, pidió a Zafra que avisase a la directora de Gestión de la EMT, María Rayón, para que pasara personalmente por alguna oficina del banco para firmar.

Preguntada por los abogados sobre el siguiente paso en este sentido, la testigo ha declarado que avisó a Zafra de que tenía que enviar los originales de las órdenes de transferencia firmadas por escrito, pero al no estar previsto un seguimiento de este tipo de “incidencias”, desconoce si en transferencias posteriores apareció de nuevo el referido aviso informático.

La testigo también ha admitido haber tramitado la segunda transferencia sin verificar que efectivamente se hubiesen remitido al banco los originales de las órdenes escritas de la primera.

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