Con la llegada de las altas temperaturas del verano, el equipo de biología y cuidado animal de BIOPARC València ha reforzado su protocolo estival con medidas extraordinarias de hidratación, refrigeración y enriquecimiento ambiental. El objetivo es garantizar el máximo bienestar de los más de 6.000 animales de 150 especies que habitan en el parque, prestando especial atención a las numerosas crías nacidas recientemente en el recinto.

La operativa especial de verano incluye una adaptación de la dieta para reducir el aporte calórico y favorecer la ingesta de líquidos, un seguimiento continuo de los ejemplares más vulnerables y la adecuación de los hábitats para ofrecer espacios confortables y frescos.
Helados gigantes y sorbetes adaptados a cada especie
Una de las acciones más llamativas y deseadas por los animales son las técnicas de enriquecimiento ambiental a través de la alimentación congelada. El personal de biología diseña helados gigantes adaptados a las necesidades nutricionales y gustos de cada especie, lo que además de refrescarles estimula sus conductas naturales de juego y búsqueda de alimento:
Elefantes: La manada, en la que se encuentran los pequeños Makena y Malik, disfruta de bloques de hielo gigantes elaborados con verduras y hortalizas mientras se bañan en el lago.
Primates: Los chimpancés (con las crías Cala y Ekon), los gorilas y los lémures reciben sorbetes de frutas, semillas y vegetales.
Grandes carnívoros: Los leones combaten el calor con “polos” gigantes de carne cruda y sangre congelada.
Agua, lluvia artificial y baños de barro contra el calor
El agua se consolida como el elemento clave de la temporada en el parque valenciano. BIOPARC cuenta con sistemas de lluvia artificial que refrigeran los diferentes recintos a lo largo del día. Especies como los búfalos o las sitatungas aprovechan las rías para sumergirse, mientras que la familia de hipopótamos dispone de la única visión subacuática de España para bucear a la vista del público.
Por su parte, los rinocerontes (con la cría Kairu, de 8 meses), las cebras y el grupo de facóqueros utilizan el barro como un tratamiento protector natural. El lodo les ayuda a regular su temperatura corporal y actúa como una barrera térmica para proteger su piel del sol.
Un oasis climático en plena ciudad de València
BIOPARC València no solo funciona como un refugio idóneo para la fauna africana, sino también para los propios visitantes. El diseño del parque, caracterizado por su exuberante vegetación, cascadas, lagos y el mayor bosque de acacias de Europa, genera un microclima único. En las jornadas de mayor calor, se han llegado a registrar diferencias térmicas de hasta 11 grados menos en el interior del recinto respecto al centro de la ciudad de València.
Esta propuesta de “ocio con causa” combina el bienestar animal en época estival con la concienciación y la conservación de la biodiversidad, un compromiso que BIOPARC complementa con proyectos internacionales a través de su Fundación.


























































































































































































































