Álex Couto: “La Guerra Civil es un tema que nos toca a prácticamente todos de una manera o de otra”

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La novela ‘Cartas de un amor sin memoria’ aborda el descubrimiento de secretos familiares en el contexto de la guerra civil. Su autor, Álex Couto, creador de otros libros de no ficción, cuenta cómo ha sido el proceso de documentación para llevarnos al pasado y sumergirnos en una historia que atrapa y sorprende.

Pegrunta: ¿De dónde nace la idea de escribir una novela que hable de la Guerra Civil?

Portada del libro.

Álex Couto: La Guerra Civil es un tema que nos toca a prácticamente todos de una manera o de otra y, desgraciadamente, las consecuencias derivadas han llegado hasta nuestros días. Las fosas comunes, aún sin resolver, la ley de memoria histórica, la realidad terrible del tráfico de bebés, entre otras. En mi familia ha estado siempre muy presente en la figura de mi abuelo materno, contendiente por obligación en la guerra, debido a que lo pilló haciendo el servicio militar, y en la familia de mi padre, lo que ha ocurrido a muchas familias, quedar partida por la participación de familiares directos en ambos bandos. La Guerra Civil es un tema recurrente que ha dejado un hondo impacto en nuestra sociedad y en cada una de las familias de este país. En esta novela quise hacer una retrospectiva de la vida del protagonista, Don Francisco, contextualizada en un momento histórico concreto en contraste con la realidad de Silvia, la protagonista principal, que relata de manera personal cómo recibe la información de la vida de su abuelo en un momento tan específico y tan diferente al que ella misma está viviendo.

P.: Tienes gran experiencia en investigación. ¿Cómo te has documentado para escribir esta ficción?

Á.C.: He estudiado en profundidad el momento histórico en el que se desarrolla la novela. La post guerra y la realidad social y económica del momento para poder recrear un ambiente y un foro en el que Don Francisco pudiese moverse de una manera cercana a la realidad.

Me ha impactado mucho cómo ha sido la realidad de las presas en la cárcel de Ventas en Madrid, su vínculo entre ellas, la ausencia o limitación de contacto con sus familias, la represión interna.

Otra faceta que me ha gustado mucho estudiar ha sido la realidad de los vencedores sobre los vencidos, el contraste en base a las consecuencias derivadas. Los privilegios de unos y la ausencia de tanto en otros. Igualmente hay un estudio profundo en otros temas vinculados a la historia, tanto en relación a Silvia como a Don Francisco. La música, la gastronomía, la literatura tienen un papel relevante en el fondo de la historia.

P.: Háblanos de Silvia, la protagonista de tu novela.

Á.C.: Silvia es una persona que tiene en su abuelo un referente de vida. Asume una responsabilidad desagradable a la muerte de Don Francisco y se encuentra con sentimientos que afloran en el momento en que inicia la revisión de las pertenencias de su abuelo, algo triste y doloroso para cualquier persona que pierde a un ser querido.

Pero la memoria es patrimonio particular de cada uno y Silvia recrea sus momentos y sus recuerdos desde una positividad vital que la lleva a encontrar siempre un lado amable a la amargura. La memoria se le activa desde el momento en que pisa la casa familiar, pero los acontecimientos irán jugando en su contra a medida que avanza la historia. Uno tiene una percepción de lo vivido que no siempre coincide con la realidad de la vida y en esta novela, plasmamos la crueldad de vivir con una memoria prestada y la dureza de sentir que no sabes quién eres porque quienes fueron tus fuentes no respetaron el legado que te correspondía. A partir de ahí la emoción se multiplica y sus consecuencias también. Silvia es una mujer con un pasado que al terminar el libro se convertirá en un presente nuevo y en una persona totalmente diferente.

P.: ¿Por qué has elegido este título?

Á.C.: Porque el amor de una nieta se sustenta en la vivencia con su abuelo y se condiciona, para bien y para mal por sus recuerdos y los impactos de su influencia. La memoria de Silvia se ha construido bajo el influjo de una relación muy estrecha con una persona que ha contribuido a moldear su capacidad para percibir los pequeños detalles de una relación íntima.

El amor de un abuelo hacia una nieta y viceversa no tiene doblez. La memoria de la infancia es un patrimonio en nuestra madurez. El amor entre dos seres que viven vinculados para toda la vida se sustancia en el roce, en la confianza y en la capacidad para resolver los problemas de la vida conjuntamente. El compromiso de Don Francisco y su esposa es total y lo lleva a máximos en el momento en que la vida le golpea y le obliga a ajustar su tiempo al de su mujer. La soledad tras la muerte de su esposa hace que Don Francisco, en el albor de su vida, enfoque su día a día en el recuerdo de lo que fue, a la necesidad de adaptarse a los cambios presentes y a las posibilidades del disfrute futuro. La memoria está presente en todo momento en el libro y las epístolas son fuente básica de activación de los recuerdos y de cómo la realidad de cada momento va cambiando el foco y la importancia de estos recuerdos en los protagonistas, hasta llegar a una situación límite. ¿Y si mi memoria no es mía?

P.: ¿Qué autores han influido en tu estilo de escritura?

Á.C.: Estoy convencido que uno es lo que lee. A lo largo de mi vida he leído mucho y a muchos autores. Seguramente muchos me han influido por exceso y otros tantos por defecto. No sabría decir quién en particular ha ejercido una influencia en mi manera de escribir, pero sí que tengo muchos autores a los que me gustaría parecerme y otros tantos que han tenido, de una forma u otra, parte de culpa en que escriba como lo hago. Por citarte algunos, me he sentido siempre muy cercano a Manuel Leguineche, Javier Reverte, J.R.R Tolkien, Charles Dickens. Me ha impactado mucho todo lo escrito por Santiago Posteguillo. El trabajo de José María Gironella, Manuel Vázquez Montalbán, Juan Eslava Galán me parece un lujo al que hay que acudir siempre que se pueda. Así como Juan Rulfo, Roberto Bolaño, Eduardo Galeano o Benedetti, si hacemos referencia a escritores latinoamericanos. Creo que somos unos privilegiados en cuanto a posibilidades de lectura en nuestra lengua. No me gustaría olvidarme de nuestros referentes portugueses y gallegos como Mia Couto, Antonio Lobo Antunes, Pardo Bazán, Álvaro Cunqueiro, Anxel Fole y actualmente Ledicia Costas, Arantza Portabales entre tantos otros.

P.: ¿Cuánto tiempo te ha llevado el proceso de escritura?

Á.C.: El proceso de investigación ha ido a la par que el proceso de escritura. He estudiado, he escrito y he corregido, como metodología diaria para escribir esta novela.  Desde que he empezado a macerar la idea, hasta que ha culminado en un inicio real para escribir el plan diseñado ha sido de unos seis meses. El proceso final de escritura ha sido de tres meses aproximadamente.

P.: ¿A quién le aconsejarías la lectura de ‘Cartas de un amor sin memoria’?

Á.C.: A todo el mundo. A cualquier persona que tenga ganas de introducirse en una novela que abarca muchos campos, muchos registros y con una historia que va cambiando el ritmo a medida que se acerca al final y que, estoy convencido, sorprenderá por su desenlace.

No hay edad para entrar en la vivencia ajena, narrada de diversas formas y en las que la epístola tiene un papel referente, así como los diarios y el relato.

P.: ¿Tienen pensado realizar eventos de presentación?

Á.C.: Sí, me gustaría. A pesar de que la realidad de hoy día invita a lo contrario. La pandemia limita mucho este tipo de eventos y la comunicación directa con el lector potencial, pero me gustaría tener la oportunidad de poder hablar de mi libro con la gente, bien de manera directa en una presentación tradicional, como de manera virtual, a través de las herramientas que nos permite hoy día la tecnología.

(Agradecemos la colaboración de Promueve Libros para la elaboración de esta entrevista).

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