10 cosas que te dan hambre sin que te des cuenta

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Aunque el sobrepeso no es un problema muy extendido en l’Horta, lo cierto es que muchos habitantes de nuestra comarca hacen todo lo posible por mantener la cifra de kilogramos estable –y a ser posible reducirla hasta alcanzar los niveles más saludables–. A la hora de tratar de lograrlo surge un impedimento.

Concretamente nos referimos a aquellas cosas que trasladan al individuo una sensación de apetito de forma inconsciente. Solo después de estar ingiriendo el alimento en cuestión uno se da cuenta de lo que ha sucedido. Para evitarlo conviene saber exactamente qué aspectos son los que dan hambre sin percatarse de ello.

Fumar

Ya de por sí fumar tabaco genera dicho efecto prácticamente sin poder evitarlo, pero ciertas sustancias son si cabe más potentes en este sentido. Así lo demuestra la marihuana, la cual paulatinamente va despertando el apetito hasta que te crea la imperiosa necesidad de saciarte ingiriendo alimentos, como nos dicen desde el Grow Shop Eurogrow.es.

Más allá de las propiedades de la marihuana que dan pie a ello, el propio acto de fumar por sí mismo también incrementa las ganas de saciarse con comida a posteriori.

Chicle

Durante años, los valencianos que querían perder peso se han dedicado a mascar chicle. Sin embargo, da pie a absolutamente lo contrario: necesitar comer más. ¿Cómo es posible? Básicamente debido a que la boca constantemente está tratando con saliva y por ende también lo hace el área estomacal, trasladándole al cerebro la necesidad de que comas para realizar una digestión efectiva.

Medicamentos

Uno de los efectos secundarios más comunes en el sector farmacéutico es el aumento del apetito. Se trata del resultado de las alteraciones hormonales que se producen incluso a corto plazo, aunque afortunadamente cuando se deja de tomar el medicamento en cuestión cesa el citado efecto de forma paulatina.

Olores al ir a comprar

Tal como leemos en este artículo que habla sobre el supermercado online LolaMarket, el hecho de no acudir presencialmente a hacer la compra y optar por realizarla a través de Internet tiene muchas ventajas. Una de ellas es evitar que te dé hambre sin darte cuenta el olor que desprenden ciertos alimentos presentes en el establecimiento. Un claro ejemplo son los jamones de la charcutería.

Disfrutar de videojuegos competitivos

Los modos historia han ido dejando paso a los competitivos en el sector de los videojuegos. Hacer todo lo posible por ganar partidos en el FIFA o ser el último superviviente de Fortnite origina un desgaste mental que tarde o temprano acaba traduciéndose en la necesidad de comer para recuperar la energía perdida.

No beber con regularidad

Por motivos obvios no beber ocasiona sed, aunque no es el único efecto derivado de una posible deshidratación leve. ¿Sabías que también traslada al cerebro impulsos para que comas urgentemente? Así es, convirtiéndose la ausencia de agua en el peor enemigo de quienes desean perder peso.

Ayuno

Todos los profesionales de la salud coinciden en afirmar que ayunar no solo es malo para el objetivo de perder peso –debido al efecto rebote–, sino que a su vez perjudica gravemente al bienestar del susodicho. Es preferible desayunar poco, ingiriendo alimentos como los que leemos en Woman.es.

Estrés laboral, estudiantil o de otro tipo

Sea cual sea el motivo que te esté ocasionando estrés, muy probablemente también repercuta en tu apetito. Nuevamente es el consumo energético el causante. El organismo detecta que está perdiendo nutrientes y otras sustancias vitales, por lo que automáticamente le ordena al cerebro que lo compense.

Beber alcohol

Probablemente en más de una ocasión cuando has bebido alcohol estando de fiesta o en una reunión de amigos te has dado cuenta de que ciertos aspectos eran captados por tu cerebro de manera distinta. Los cambios afectan a las personas de formas diferentes, aunque uno de ellos es común en casi todos.

Concretamente nos referimos a la mayor intensidad que adquieren todo tipo de olores. Por supuesto, también afecta a los propios de los alimentos. Desde el queso hasta el chocolate y el pollo, cualquier elemento culinario que huelas hará que percibas su aroma con una potencia descomunal, causando que sí o sí tengas que llevártelo a la boca.

Dormir menos de ocho horas

Haciendo referencia de nuevo a los profesionales del sector sanitario, todos indican que la cifra óptima en términos de sueño ronda las ocho horas. Conforme se tiene más edad el número puede verse reducido hasta las 7 horas en total, aunque no conviene cruzar el citado umbral.

En caso de hacerlo, el cerebro –que como habrás podido ver a lo largo de este artículo, está directamente relacionado con las ganas de comer– ve alterados los niveles de determinadas sustancias. El resultado no tarda en producirse: al levantarte de la cama sientes la irremediable necesidad de comer, y no precisamente en pequeñas proporciones.

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