Varios incidentes graves en unos días disparan las reclamaciones de más recursos y medios en la cárcel de Picassent

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Varios incidentes protagonizados en los últimos días por dos reclusos violentos de la cárcel de Picassent han provocado la reacción de sindicatos y asociaciones que reiteran la necesidad de dotar al centro penitenciario de más recursos y medios, además de personal y formación para los funcionarios.

Picassent. Prisión de PicassentAl parecer, un interno rompió el pasado fin de semana dos dedos de la mano a un funcionario mientras se encontraban en la Enfermería y esta semana, el mismo interno, protagonizó un intento de agresión a otro interno con un ‘pincho’ y, hoy mismo, ha pateado en la cara a otro funcionario.

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado que este hecho se produce en un contexto de escasez de plantilla, falta de medios y carencia de formación en seguridad. Por ello, el sindicato urge al Ministerio del Interior a reforzar la dotación de recursos humanos y materiales de la prisión.

CSIF señala que estos hechos demuestran, una vez más, la inseguridad del trabajo del colectivo de funcionarios de prisiones debido, sobre todo, a la carencia de medios. La central sindical alerta de que en el centro penitenciario de Picassent existe más de un centenar de vacantes sin cubrir en el área de vigilancia, mientras que el área sanitaria apenas cuenta con cuatro médicos de una relación de puestos de trabajo de 20.

El sindicato ha avisado igualmente de “las graves deficiencias” en las instalaciones y medios materiales de trabajo “debido al uso y a la antigüedad”. Del mismo modo, denuncia “la escasa formación que proporciona la Secretaría General de Prisiones al colectivo de funcionarios para poder actuar con seguridad ante situaciones como las agresiones sufridas”.

Por su parte, la asociación ‘Tu abandono puede matarme’ ha condenado estas agresiones que, dice, “se suceden en los centros de toda España”. La entidad señala que las agresiones físicas no paran de crecer y, además, al no ser reconocidos como agentes de la autoridad, muchas veces estas agresiones quedan sin castigo para los internos que las cometen.

Las agresiones verbales y psicológicas no se contabilizan, siendo el único ámbito de la Administración General del Estado donde no se tienen en cuenta. Un ámbito en el que no deberían estar incluidos los profesionales penitenciarios, ya que su especificidad y ámbito de actuación, merecerían un sector propio y exclusivo.

“La tasa de agresiones físicas se ha duplicado en los últimos 8 años, subiendo hasta 493 en el recuento oficial de 2017, esto supone que de media, cada trabajador penitenciario recibirá 2 dos agresiones en su vida laboral, si hablamos del personal de vigilancia, esta macabra estadística sube hasta más de 4 agresiones en su vida laboral”, aseguran.

Desde la asociación señalan que, “la única forma efectiva de luchar contra las agresiones es solucionar la falta de personal y el problema de envejecimiento de las plantillas, la falta de medios materiales y de formación y de especialización adecuada, y atender de forma más eficaz el aumento de las patologías psiquiátricas y la falta de tratamiento específico para enfrentarlas”. El colectivo de prisiones lleva años de intensas movilizaciones para conseguir justicia salarial, más medios y más personal.

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