El conjunto taronja conquistó el Príncipe Felipe con una actuación madura, sólida y llena de personalidad para imponerse a un combativo Casademont Zaragoza por 73-81 en el primer asalto de la final de la LF Endesa
El equipo de Rubén Burgos recupera así el factor pista y tendrá este domingo, ante su afición, la primera oportunidad de conquistar la que sería su cuarta liga consecutiva.
El encuentro confirmó el enorme nivel competitivo de ambos conjuntos, pero también evidenció la capacidad de Valencia Basket para manejar escenarios de máxima presión. Las valencianas dominaron gran parte del choque gracias a un espectacular segundo cuarto y supieron resistir la reacción final de un Casademont Zaragoza que jamás dejó de creer.
Buenavida marca el ritmo desde el inicio
La final arrancó con tensión, nervios y ataques precipitados. Costó encontrar el aro en ambos lados de la pista hasta que Raquel Carrera inauguró el marcador tras casi dos minutos de juego. Valencia Basket encontraba mejores sensaciones ofensivas, aunque el conjunto aragonés castigaba el rebote ofensivo y acumulaba segundas oportunidades.
Elena Buenavida asumió pronto el protagonismo ofensivo. La exterior canaria imprimió velocidad al juego taronja y sostuvo al equipo en un primer cuarto de constantes intercambios de canastas. Fingall lideraba la respuesta local mientras Bankolé comenzaba a aparecer desde el perímetro. Fiebich replicaba cada golpe y el choque entraba en una dinámica frenética y de mucho ritmo.
Pese a las buenas sensaciones valencianas, Casademont Zaragoza cerró el primer parcial por delante (23-21), impulsado por el ambiente del Príncipe Felipe y su dominio en el rebote.
El segundo cuarto rompe el partido
La reacción taronja fue inmediata. Khaalia Hillsman comenzó a imponer su físico en la pintura y Valencia Basket elevó de manera notable su intensidad defensiva. El parcial de salida cambió completamente el escenario del encuentro y obligó al banquillo local a detener el partido.
Fiebich castigaba desde el tiro libre, Anderson dirigía con criterio y Buenavida seguía encontrando espacios para atacar el aro. El equipo valenciano se adueñó del ritmo y empezó a abrir brecha en el marcador.
El momento de mayor preocupación llegó mediado el segundo cuarto, cuando Hillsman sufrió una torcedura tras una acción ofensiva y abandonó momentáneamente la pista con visibles molestias. Sin embargo, el susto no frenó a Valencia Basket, que continuó creciendo desde la defensa y castigando cada error aragonés.
El parcial del segundo periodo fue demoledor. Las de Rubén Burgos firmaron un 7-22 que silenció por momentos el Príncipe Felipe y permitió alcanzar el descanso con una ventaja muy sólida (30-43). Hillsman, Buenavida y Leo Fiebich sostenían el peso ofensivo de un equipo que estaba sabiendo minimizar incluso su desventaja en el rebote.
Madurez para controlar el partido
Lejos de relajarse, Valencia Basket salió del vestuario manteniendo la agresividad competitiva. Un nuevo parcial de salida elevó la renta hasta los 17 puntos y obligó a Casademont Zaragoza a remar nuevamente contracorriente.
El conjunto maño trató de cambiar el partido aumentando el nivel físico y presionando mucho más arriba. Durante varios minutos, las locales consiguieron incomodar el ataque taronja y reducir ligeramente la diferencia, aprovechando algunas pérdidas y transiciones rápidas.
Anderson apareció entonces para devolver estabilidad al equipo valenciano y frenar el intento de reacción. Valencia Basket seguía controlando el ritmo y administrando con inteligencia la ventaja, aunque el partido empezaba a endurecerse.
El tercer cuarto terminó con una diferencia todavía favorable para las visitantes (49-59), pero con la sensación de que Casademont Zaragoza aún tenía energía para un último intento.
El susto final y la sangre fría taronja
El último cuarto elevó todavía más la tensión. El Príncipe Felipe empujaba y las locales encontraron acierto exterior en los momentos de mayor necesidad. Hempe y Bankolé lideraron la ofensiva aragonesa y redujeron la distancia hasta colocar el partido en apenas seis puntos a falta de menos de dos minutos.
Por momentos, Valencia Basket pareció bloqueado ofensivamente. El equipo perdió fluidez y Casademont Zaragoza olió la remontada. Fue entonces cuando apareció el carácter competitivo de las jugadoras de Rubén Burgos.
Raquel Carrera clavó un triple de enorme valor emocional y táctico para cortar la sangría. Poco después, Buenavida respondió con otro lanzamiento exterior decisivo que terminó de apagar la reacción local.
En los últimos segundos, Fiebich y Buenavida aseguraron el triunfo desde la línea de tiros libres para sellar una victoria de enorme peso psicológico y deportivo.
Valencia Basket ya tiene el primer punto de la final y la posibilidad de cerrar la serie este domingo en el Roig Arena ante su afición. El cuarto título consecutivo de liga ya asoma en el horizonte taronja.






















































































































































































































