Acercarse a la figura de Carlos Aguilar es, sin duda, aproximarse a una de sus obras capitales, la ‘Guía del cine’, un trabajo que constituye, hasta la actualidad como el mayor diccionario de películas editado en España. Más allá de este punto referencial, Aguilar es historiador cinematográfico y musical, así como ensayista y colaborador habitual en festivales de cine y de TVE. Entre sus trabajos más destacados hay que citar títulos como ‘Eurosexy’, ‘Cine de terror’, ‘Cine y jazz’, ‘Clint Eastwood’ o ‘Sergio Leone’. De su obra novelística resaltan ‘Simbiosis’, ‘Los hijos de la furia y de la noche’, ‘Programa doble o ‘La interferencia’. La editorial Apache Libros, acaba de publicar su más reciente producción literaria, ‘Nueve delirios sangra el cine’.

Pregunta: Tras publicar cuentos en varias antologías, ‘Nueve delirios sangra el cine’ supone tu primera aportación literaria al universo del relato, al ser tuyos todos los del libro. ¿Esta modalidad narrativa te resulta tan rica e interesante como la novela o…, corresponde a una pulsión creativa de exorcizar tus pasiones cinéfilas y literarias?
Carlos Aguilar: Ambas cosas. El relato es un formato literario tan válido como la novela, con sus exigencias propias, ante todo las sugerencias puntuales y la economía expositiva. Me apetecía mucho cultivar este formato en una antología personal que tuviese un vínculo, representa un desafío apasionante. Y este vínculo estribaba en manejar unas referencias de la cultura de lo fantástico que amo en especial, con el reto de diferenciar los relatos en tono, extensión y estilo; o sea, que no se pareciesen ni en el argumento ni en la forma de contarlo. ¡No puede desarrollarse en idénticos términos la dulce muerte de un Simbad anciano que una nueva aventura trepidante del carpenteriano Plissken el Serpiente!
P.: Pienso que el mayor precedente de esta antología en tu obra es ‘Programa doble’, que contenía dos novelas cortas, y al igual que otros trabajos tuyos literarios, brindaba excelentes imágenes de afiches, actores…, Aquí además tenemos una magnífica ilustración original de portada, ¿deseabas que tus relatos dispusieran de soporte fotográfico como contribución al texto?
C.A.: Estoy de acuerdo. ‘Programa doble’, tanto su relato western, ‘Mejor para los buitres’, como en el que reúne los mitos principales del género gótico, ‘Cena escarlata en Transilvania’, proponía esta interacción texto/imágenes en mayor medida que previas incursiones mías en la literatura, y ‘Nueve delirios sangra el cine’ la prolonga, pero incorporando más géneros, del Giallo al terror psicológico, pasando por los Mitos de Cthulhu. Mi idea descansa en una convivencia texto/imágenes, lo cual además agiliza la lectura y embellece el texto, con base en que yo siempre invento mis personajes inspirándome en determinados actores, en todas mis novelas y relatos. Esto me facilita perfilar las situaciones, incluso afinar los diálogos, porque veo los personajes, son reales para mí.

P.: Lino Ventura, Caroline Munro, Klaus Kinski, John Carpenter, Christopher Lee… parecen formar parte de un elenco muy pegado a tus referencias cinéfilas, ¿la serie B o el cine de presupuestos ajustados de los años ’60 y ’70 del siglo XX requiere ser vindicado?
C.A.: Absolutamente. Es más, en nuestros días todo aquel cine, poco e incluso nada valorado en su momento, resulta aún más meritorio y sustancioso. Es decir, sobresale y reluce frente a la espantosa decadencia que arrastra el cine desde finales del siglo XX, e incluso desde antes.
P.: De este criterio tuyo surge pues el planteamiento estético de la antología.
C.A.: Efectivamente. He procedido de forma apasionada y entusiasta, más con seriedad y respeto a las fuentes, pues desde siempre detesto las parodias, desmitificaciones, deconstrucciones y demás majaderías, a veces petulantes y otras necias sin más, pero por definición contrarias, salvo excepciones, a la creación genuina y honesta. Por ende, el lector no podrá hallar discordancias, artísticas o cronológicas, respecto a los moldes originales, a causa de la sacra consideración que me merecen. Eso sí, aparecen ingredientes propios, fruto de mis inquietudes, pero siempre dentro de contexto, en primer lugar, la sensualidad, que recorre casi todos los relatos del libro desde diferentes perspectivas.
P.: Unes cine y literatura en tu último microrrelato con Peter Lorre y Galdós, ¿se debe a la novela ‘Miau’ dicho homenaje y la pasión de Lorre por los mininos?
C.A.: Pues más o menos. He leído mucho a Galdós, me encantan sus personajes, masculinos y femeninos, y Lorre es uno de mis actores favoritos. Dado que ellos amaban los gatos tanto como yo, se imponía vincularnos, jajaja.
P.: Los nueve textos desvelan tu pasión por lo sobrenatural y lo misterioso al igual que otros trabajos tuyos, ¿qué impulsa a un historiador del cine y de la música como tú esta filia a lo extraordinario, que toma distancia de relatos pegados a la cotidianidad de nuestra sociedad?
C.A.: Las ganas de recrear una índole de Ficción que fue extraordinariamente deliciosa y nutritiva durante mi adolescencia, hasta tal punto que ha persistido a lo largo de las décadas. De este modo, ‘Nueve delirios sangra’ el cine revela mi infinito amor por Bava, Carpenter, el Western, Simbad, Carmilla, Lovecraft… ¡No quiero pensar que habría sido de mi vida sin ellos! En cuanto a las historias, como dices, pegadas a lo cotidiano en nuestra sociedad, que las escriban quienes hallen en ellas inspiración artística. No es mi caso.

P.: ¿Puede afirmarse que ¿’Nueve delirios sangra el cine’ está más próximo al universo del cine que al relato, reconociendo su proximidad a tantas películas?
C.A.: No lo sé, honestamente. Eso debe valorarlo el lector. Yo, sin más, repito, quise personalizar unas ficciones que amo en particular y que derivan del cine, aunque no siempre. Por eso el libro manifiesta también mi debilidad por literatos, como Richard Matheson y Jean Ray.
P.: Por último, ¿habrá futuros y nuevos trabajos sobre este territorio de lo sobrenatural?
C.A.: Tampoco lo sé, ahora estoy centrado en dos proyectos antitéticos, uno de Western y otro de Jazz. Pero no lo descarto. En cualquier caso, estoy muy satisfecho de cómo la editorial Apache ha diseñado el libro, empezando por la impactante portada, y agradecido a que un autor joven y en primera línea como es Rubén Sánchez Trigos me haya escrito el prólogo. ‘Nueve delirios sangra el cine’ es un libro que puede gustar más o menos, por supuesto, pero, objetivamente, su planteamiento es insólito a nivel mundial, peculiaridad que nadie puede negarme y que lógicamente me enorgullece.














































































































































































































