El rostro de Pedro Martínez al terminar la semifinal decía casi tanto como sus palabras. No había excusas. No había dramatismo artificial. Había decepción, sí, pero sobre todo había análisis

El técnico del Valencia Basket sabía perfectamente dónde se le había escapado la semifinal ante el Real Madrid Baloncesto. Y lo explicó con crudeza competitiva, reconociendo tanto los errores propios como el enorme mérito del rival.
“Ellos nos han sacado de nuestra identidad”, vino a resumir el entrenador taronja tras la derrota por 90-105 en Atenas.
Porque si algo quedó claro en la rueda de prensa es que Pedro Martínez no vio únicamente un mal partido de los suyos. Vio también un gran ejercicio táctico del Madrid de Scariolo.
“El rebote defensivo ha marcado la diferencia”
La primera reflexión del entrenador valenciano fue directa al núcleo del partido. Sin rodeos.
“Hemos estado por debajo de lo que nos hubiera gustado, en parte porque Madrid ha hecho un muy buen partido”.
Pedro Martínez insistió varias veces en una idea que había sido evidente sobre la pista: el dominio del rebote terminó rompiendo la semifinal. Especialmente tras el descanso.
“La primera parte han estado muy acertados en el tiro de tres puntos y luego yo creo que lo que ha marcado la diferencia ha sido el rebote defensivo, donde no hemos sido capaces de ser consistentes. Eso les ha permitido tener muchas canastas fáciles y muchas segundas opciones”.
Y ahí estuvo probablemente el gran punto de ruptura del encuentro.
Porque durante muchos minutos Valencia Basket logró sobrevivir al tremendo acierto exterior madridista. Incluso cuando el Madrid firmó once triples antes del descanso, el equipo taronja seguía relativamente cerca en el marcador. Pero en la segunda mitad empezó a perder demasiadas veces la batalla física bajo el aro. Cada rebote ofensivo blanco impedía correr. Cada segunda oportunidad frenaba cualquier intento de remontada emocional.
Y Valencia Basket, precisamente, vive de eso: del ritmo, de la transición, de jugar sin pensar demasiado.
El Madrid le obligó a jugar otra cosa.

“Nos están sacando de nuestro ritmo”
Pedro Martínez dejó una frase muy reveladora sobre cómo ha evolucionado la eliminatoria emocional y táctica entre ambos equipos durante la temporada.
“Nos está costando jugar bien contra el Madrid en general. Al principio les ganamos los primeros partidos, pero últimamente ellos están siendo capaces de defendernos bien y sacarnos un poquito de nuestro ritmo”.
No era únicamente una cuestión de acierto. Ni siquiera de energía. Era baloncesto puro.
El técnico explicó que varios jugadores importantes del equipo están sufriendo especialmente el planteamiento defensivo madridista.
“Algunos jugadores muy importantes están notando ahí la buena defensa del Madrid y en ese sentido nos sacan un poco de nuestro punto y de nuestra identidad”.
Y ahí quiso poner también en valor el trabajo del rival.
“No todo tiene que ver con nosotros, sino también con el mérito del rival”.
Una frase sencilla, pero tremendamente significativa. Porque Pedro Martínez evitó por completo refugiarse en el discurso fácil de la presión o la falta de experiencia. Sí admitió que pudo existir cierta tensión emocional en el estreno de una Final Four, pero insistió mucho más en el nivel competitivo del Madrid.
“Nos sacaron mentalmente del guion”
Uno de los momentos más interesantes de la comparecencia llegó cuando explicó cómo ciertos detalles del inicio cambiaron mentalmente el partido.
“Es posible que la presión haya influido, pero creo que también el Madrid ha jugado muy bien”.
Y puso ejemplos muy concretos.
“Dos triples de Abalde al inicio, la aportación de Feliz saliendo del banquillo… no fueron cosas decisivas en sí mismas porque luego conseguimos volver al partido, pero sí nos sacaron un poquito mentalmente del guion que teníamos previsto”.
Esa frase explica mucho de lo que ocurrió.
Valencia Basket había preparado un partido para correr, castigar el interior blanco y controlar emocionalmente el ritmo. Pero el Madrid convirtió el encuentro muy pronto en algo mucho más incómodo: posesiones largas, rebotes constantes, cambios defensivos y un baloncesto mucho más físico y cerebral.
Ahí apareció además uno de los grandes problemas tácticos de la noche: la polivalencia blanca.
“Nos costó muchísimo jugar contra jugadores pequeños por dentro”
Pedro Martínez profundizó bastante en cómo el Madrid convirtió las bajas interiores en una ventaja táctica.
Una de las reflexiones más potentes de toda la rueda de prensa llegó precisamente ahí.
“Con Tavares probablemente juegan de una manera más reconocible. Pero el hecho de no tener a Tavares les permitió jugar de una forma que parece una desventaja y se convierte en una virtud”.
El técnico explicó que la ausencia del gigante caboverdiano abrió completamente el partido para los exteriores blancos.
“Les permite tener más espacios y más uno contra uno para sus jugadores exteriores”.
Y reconoció que ahí Valencia Basket sufrió muchísimo para ajustar.
“Nos costó jugar con jugadores pequeños por dentro, tremendamente polivalentes”.
En especial señaló el daño de Hezonja en poste bajo y los problemas defensivos para cerrar ayudas y balance.
“No hemos sido capaces de dominar ahí”.
Porque el Madrid transformó la semifinal en algo distinto a lo esperado. Sin Tavares no hubo referencias fijas interiores. Todo era más abierto, más dinámico, más incómodo defensivamente para Valencia Basket.
Y el conjunto taronja nunca terminó de sentirse del todo estable atrás.

La tristeza lógica… pero también orgullo
Pese a la decepción evidente, Pedro Martínez quiso evitar cualquier lectura catastrofista de la derrota. Le costaba, claro. Acababa de escaparse una final de Euroliga. Pero incluso así fue capaz de poner perspectiva.
“Ahora cuesta ser muy positivo porque nos hubiera gustado ganar y competir mejor de como lo hemos hecho”.
Pero inmediatamente después llegó el reconocimiento al camino recorrido.
“Evidentemente ha sido una muy buena temporada en Europa. Hemos conseguido muy buenos resultados, compitiendo bien casi siempre y haciendo muchas cosas bien”.
Incluso dejó una frase muy humana, muy real.
“Cuando pasen unos días creo que la valoración será incluso más positiva de la que podemos hacer ahora”.
Porque probablemente tiene razón.
En caliente solo existe el dolor de la derrota. Pero con el paso del tiempo quedará otra cosa: la primera Final Four de la historia del club, la remontada ante Panathinaikos, el segundo puesto en Liga Regular y la sensación de haber cambiado definitivamente el estatus europeo de la entidad.
“No damos la temporada por acabada”
La última parte de la comparecencia dejó claro también el carácter competitivo del entrenador taronja.
No quiso cerrar la temporada emocionalmente en Atenas.
“No debemos dar la temporada por finalizada”.
Y el mensaje a la afición fue precisamente ese: orgullo, autocrítica y continuidad.
“Hoy estamos decepcionados, pero mañana toca levantarse y seguir en el camino”.
Pedro Martínez insistió en que el equipo debe ser crítico con el partido jugado, asumir los errores y preparar ya el siguiente reto.
Porque para este Valencia Basket llegar hasta aquí no puede ser el final.
Tiene que ser el principio.





























































































































































































































