Hoy no ha sido una mascletà cualquiera. En el Día Internacional de la Mujer, la "Catedral de la Pólvora" ha vibrado bajo la batuta de una de las mujeres más icónicas del sector: Reyes Martí. La pirotécnica de Burriana ha firmado un disparo que ha combinado la potencia técnica con una fragilidad emocional que ha traspasado las vallas del recinto.

Un ruego personal: "Aguanta, mamá"
Tras el disparo, una Reyes Martí visiblemente emocionada confesaba la difícil situación personal que atraviesa debido a la enfermedad de su madre, quien padece Alzhéimer. "Estaba pensativa con qué le podía pasar a mi madre estos días atrás y le decía: 'mamá, aguanta por favor'", ha relatado a los medios con la voz entrecortada.
Esa tensión acumulada se ha liberado en un disparo que Reyes ha diseñado como un homenaje doble: a la figura de la mujer trabajadora y, sobre todo, a la mujer que le dio la vida y que hoy lucha contra el olvido.
El cielo se viste de morado
Fiel a su compromiso con el 8M, Reyes Martí ha comenzado el espectáculo con una coreografía aérea que ha pintado el cielo de Valencia de humo morado, el color reivindicativo de la jornada. Ha sido un inicio elegante que ha dado paso a una mascletà de estilo clásico pero con un ritmo vertiginoso, marca de la casa.
El disparo ha destacado por:
Potencia 'in crescendo': Un ritmo constante que no ha dado tregua a los miles de asistentes.
Terremoto terrestre: Un final atronador que ha hecho temblar el asfalto de la plaza, simbolizando la fuerza de las mujeres.
Bombardeo aéreo: Un cierre nítido y potente que ha dejado el ambiente cargado de adrenalina y emoción.
Ovación cerrada en el balcón
Al finalizar, y tras la tradicional orden de las Falleras Mayores de Valencia, la plaza ha estallado en un aplauso unánime. Reyes Martí ha subido al balcón del Ayuntamiento rodeada de su equipo, recibiendo el calor de una ciudad que ha entendido que hoy, tras cada explosión, había un pedazo de corazón.
La alcaldesa, María José Catalá, y las representantes de las fiestas han arropado a la pirotécnica en un gesto de sororidad y respeto profesional. Para muchos de los presentes, la de hoy ha sido la mascletà con más alma de la década, uniendo la tradición del fuego con la realidad humana de quienes lo prenden.






















