La Generalitat Valenciana no detectó anoche ningún tipo de irregularidad durante la reapertura de la terraza Umbracle, situada en el complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. La Unidad de la Policía Nacional adscrita a la Comunitat Valenciana llevó a cabo una “inspección minuciosa” en el recinto para verificar el cumplimiento de la normativa vigente, concluyendo sin actas de infracción, según han confirmado fuentes del Consell.

Esta inspección se produce en un contexto de máxima tensión judicial. La Ciutat de les Arts i les Ciències (CACSA) había advertido formalmente a la empresa gestora, apenas unas horas antes de la apertura, sobre la obligatoriedad de suspender cualquier actividad musical que incumpliera la normativa acústica. Esta medida responde a una reciente sentencia judicial que ordena proteger el descanso vecinal frente al ruido generado tanto en esta terraza como en los festivales celebrados en el recinto.
Conflicto con el descanso vecinal
La reapertura ha estado marcada por la movilización de los residentes del entorno, quienes el pasado viernes ya plantearon la posibilidad de interponer una querella criminal en caso de que la terraza retomara su actividad. El malestar vecinal se apoya en el fallo de la Sección de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal de Instancia de Valencia, que declaró vulnerados los derechos fundamentales a la intimidad y a la integridad moral de los vecinos debido al exceso de ruido.
Dicha sentencia exige al Ayuntamiento de València adoptar medidas drásticas para frenar las molestias, lo que incluye, si fuera necesario, la revocación de licencias o la reubicación definitiva de actividades ruidosas en el complejo.
Compromiso de CACSA
Por su parte, CACSA ha reiterado su compromiso con el cumplimiento de las resoluciones judiciales. En un comunicado oficial, la entidad ha insistido en que la actividad de Umbracle debe ajustarse estrictamente a la ordenanza acústica municipal para garantizar la convivencia vecinal.
Pese a que la primera noche de actividad se ha saldado con un informe positivo de la Policía Autonómica, los vecinos mantienen su vigilancia sobre el recinto, mientras la administración autonómica asegura que continuará velando por el cumplimiento de los límites sonoros en una de las zonas de ocio más sensibles de la capital.
















































































































































































































