Vicente Ferrio: “La tecnología no llega de un día para otro, se sienta en tu silla y te sustituye”

Vicente Ferrio es ingeniero, formador y comunicador. Se formó en liderazgo y gestión en las universidades de Columbia y Harvard. Tras dos décadas dirigiendo proyectos internacionales, decidió profundizar en el fenómeno humano, en el sentido del trabajo, los cambios de carrera y la iniciativa emprendedora como clave para desarrollar nuestro talento y ponerlo al servicio de la sociedad. Ferrio acaba de publicar ‘InteligencIA profesional’.

Pregunta: ¿Qué es exactamente la ‘inteligencia profesional’ y por qué será tan importante en los próximos años?

Vicente Ferrio: Durante mucho tiempo hemos asociado ser un buen profesional con saber mucho de algo, tener experiencia y hacer bien nuestro trabajo. Y todo eso sigue siendo importante. Sin embargo, el problema es que ahora hay más incertidumbre que nunca y, aunque un título puede abrirte una puerta, ya no puede asegurarte 40 años de carrera. Para mí, la inteligencia profesional es la capacidad de seguir siendo valioso cuando cambian las reglas. Saber interpretar lo que está ocurriendo, aprender, adaptarte, utilizar bien la tecnología, tomar decisiones, relacionarte con otros y, cuando sea necesario, reinventarte. Tiene que ver con qué haces con lo que sabes cuando el mundo cambia. Y creo que será fundamental porque estamos entrando en una época en la que muchas de las cosas que nos daban seguridad…, un título, una profesión, una empresa, años de experiencia, ya no garantizan nada por sí solas. La buena noticia es que la inteligencia profesional se puede desarrollar. No necesitas convertirte en un experto tecnológico, solo conservar la curiosidad, el criterio y la capacidad de moverte.

Portada del libro.

P.: ¿La inteligencia artificial representa una amenaza real para nuestros puestos de trabajo o estamos enfocando mal el debate?

V.F.: Creo que las dos cosas son ciertas. La amenaza existe y sería ingenuo negarla. Habrá tareas que desaparecerán, profesiones que cambiarán mucho y personas que tendrán que reinventarse. Pero también creo que estamos formulando mal la pregunta. En vez de preguntarte si la IA te va a quitar el trabajo, quizá sería más útil preguntarte qué parte de tu trabajo puede hacer ya una máquina y qué parte sigue necesitando de ti. Porque normalmente la tecnología no llega de un día para otro, se sienta en tu silla y te sustituye. Lo que hace es ir entrando poco a poco en tus tareas rutinarias del día a día, como revisar datos, escribir correos, redactar informes o corregir documentos. Algunas las automatiza, otras las acelera y otras las hace irrelevantes. Por eso, el verdadero riesgo no es solo perder un empleo, sino seguir haciendo durante demasiado tiempo algo que cada vez vale menos. Y eso solo lo sabe uno mismo, revisando su alcance laboral con honestidad. Para mí, el dilema no es humanos contra máquinas, sino más bien qué profesionales aprenderán a trabajar con ellas y cuáles seguirán comportándose como si nada hubiera cambiado y dejándose sustituir sin más.

P.: ¿Qué capacidades humanas serán más valiosas precisamente porque las máquinas no pueden reproducirlas por completo?

V.F.: Esto me parece una paradoja preciosa porque cuanto más capaces sean las máquinas, más valiosas pueden volverse algunas cualidades humanas. Por ejemplo, pienso en el criterio, en saber distinguir lo importante de lo accesorio. En la empatía, la ética o en generar confianza en los demás. En entender que una situación no solo se explica en una hoja de cálculo. En negociar. En liderar. En hacer buenas preguntas. En tener curiosidad. En explicar algo complejo de manera sencilla. También en responsabilizarnos, algo que a veces olvidamos. Porque una IA puede darte veinte alternativas en unos segundos. Pero alguien tiene que elegir una, asumir las consecuencias y decir: “Esta es la decisión y asumo mi responsabilidad”. Y luego está la creatividad, aunque yo no la entiendo solo como tener ideas increíbles. Muchas veces ser creativo consiste simplemente en conectar ideas y conceptos que antes estaban separados. Creo que el profesional del futuro tendrá dos versiones que convivirán entre ellas: una parte de tecnología y otra profundamente humana. Y las dos serán igual de importantes. Entrevista promocional Vicente …

P.: ¿Cómo podemos descubrir cuál es nuestro verdadero valor profesional más allá del cargo que ocupamos?

V.F.: Ante este dilema, suelo hacer esta pregunta: “Si mañana desapareciera tu puesto de trabajo, ¿qué sabrías seguir haciendo?”. Y ahí empieza lo interesante, porque tendemos a presentarnos diciendo: “Soy gerente de…”, “soy ingeniero…”, “soy responsable de…”, “soy consultor…”. Pero un cargo es solo una etiqueta que una organización nos coloca de forma temporal, y nuestro valor real suele estar debajo de esa capa artificial. Por ejemplo, quizá sabes resolver problemas complejos, explicar ideas, convencer, organizar equipos, detectar riesgos, crear relaciones, estructurar el desorden o tranquilizar a alguien cuando todo se complica. Todo eso es mucho más útil y transferible que un cargo. Yo recomiendo hacer una especie de inventario profesional, mirar hacia atrás y preguntarte por qué problemas te han buscado otros, qué haces especialmente bien, qué te resulta relativamente fácil y qué resultados has sido capaz de producir en contextos distintos. Nuestro verdadero capital profesional no está solamente en el currículum que tenemos, sino en todo aquello que sabemos hacer cuando cambiamos de entorno.

Vicente Ferrio es ingeniero, formador y comunicador.

P.: ¿Qué deberían cambiar las empresas y sus líderes para que la inteligencia artificial no deshumanice el trabajo?

V.F.: Creo que existe el peligro evidente de utilizar la IA exclusivamente para hacer más cosas con menos personas y llamar a eso transformación. Podemos acabar creando organizaciones extraordinariamente eficientes en las que nadie quiera trabajar. O incluso en las que no sea necesario que trabaje nadie. La tecnología debería servir también para eliminar burocracia, reuniones absurdas, tareas repetitivas y procesos que desgastan a las personas. Si conseguimos ahorrar cinco horas gracias a la IA y las llenamos inmediatamente con otras tantas horas de trabajo, quizá no hemos entendido demasiado bien el progreso. Los líderes tendrán que preguntarse para qué queremos ser más productivos. Porque la productividad debería traducirse también en mejores trabajos, más autonomía, más conciliación, más tiempo para pensar, mejores relaciones y más capacidad para crear. La IA puede hacer organizaciones más humanas o también mucho menos humanas. Y la tecnología no decide eso, sino las personas que deciden cómo se utiliza.

P.: ¿Si un lector solo pudiera quedarse con una idea de InteligencIA profesional, ¿cuál te gustaría que fuera?

V.F.: Que no necesita adivinar el futuro para prepararse para él. Estamos obsesionados intentando saber qué profesiones desaparecerán, qué hará la próxima inteligencia artificial o cómo será el mercado laboral dentro de diez años. Y nadie lo sabe realmente. Pero sí podemos hacer algo mucho más útil: convertirnos en profesionales capaces de aprender, adaptarnos, construir opciones, utilizar bien la tecnología y seguir aportando valor, aunque cambien las circunstancias. Para mí, esa es la verdadera inteligencia profesional. Es decir, no consiste en saber exactamente qué viene, sino en confiar en que, venga lo que venga, tendrás recursos para moverte con soltura. Y eso me parece una idea más positiva que pasarnos los próximos años intentando competir o sobrevivir a las próximas inteligencias artificiales que salgan.

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