La previa del encuentro de fútbol disputado este lunes festivo entre el Levante UD y el Sevilla FC se ha visto seriamente enturbiada por una multitudinaria batalla campal protagonizada por grupos radicales de ambos equipos en las inmediaciones del estadio Ciutat de València. La contundente intervención de la Policía Nacional se ha saldado con la detención de tres ultras pertenecientes al conjunto hispalense y la identificación de otros 30 implicados, en un dispositivo policial que se ha prolongado activamente durante todo el transcurso del choque deportivo.

Enfrentamiento con palos, botellas y mobiliario urbano
Los altercados se desencadenaron durante las horas previas al partido de este festivo 12 de octubre, cuando varias decenas de integrantes del grupo radical local, Levante Fans, se desplazaron de forma coordinada, con los rostros encapuchados y provistos de palos, hacia la zona donde se concentraban los miembros de la facción ultra sevillista, Biris Norte.
El choque violento se produjo a plena luz del día en las terrazas y calles adyacentes al coliseo levantinista, en un momento de gran afluencia de viandantes y familias que disfrutaban de la jornada festiva. Durante la refriega, los contendientes se lanzaron mutuamente botellas de cristal, hicieron uso de material pirotécnico y emplearon sillas, mesas y sombrillas de los locales de hostelería cercanos para repeler los ataques.
Carreras de pánico y operativo continuo durante todo el partido
La violencia de los enfrentamientos provocó estampidas y momentos de auténtico pánico entre los vecinos y aficionados que se encontraban en la zona, originando además cuantiosos daños materiales en el equipamiento urbano, terrazas comerciales y contenedores de basura.
El rápido despliegue de las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional permitió acordonar el perímetro, dispersar a los alborotadores y controlar la situación en los accesos al estadio. A partir de ese momento, los agentes mantuvieron un dispositivo de rastreo y control que se extendió durante los noventa minutos de juego y finalizó tras la conclusión del encuentro. A lo largo de todo el partido, la policía fue practicando progresivamente las tres detenciones y la identificación de una treintena de participantes en la trifulca, mientras continúa analizando las grabaciones de seguridad para no descartar nuevos arrestos.






































































































































































































