Hallan cerámica de Paterna y Manises en excavaciones realizadas en el Kremlin y en la república rusa de Tartaristán

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visita del doctor Koval a la excavación en Obradors de Manises
Vladimir Koval junto a Jaume Coll en la excavación en el barrio de Obradors de Manises. (Foto: Museo Nacional de Cerámica González Martí)

Es, hasta el momento, la zona más lejana donde se ha constatado la presencia de la cerámica producida en Manises y Paterna. Nada más y nada menos que en el Kremlin, el corazón de Moscú, y, también, en Bulgar, en la república rusa de Tartaristán, el arqueólogo de la Academia Rusa de Ciencias Vladimir Koval ha hallado piezas que ha identificado como de factoría valenciana de los siglos XIV y XV. Aunque ya se habían hallado restos anteriormente, Koval es el primero que ha podido certificar su procedencia.

Así lo ha podido constatar recientemente en una visita que está realizando a España y que le ha llevado la pasada semana, a los museos de cerámica de Manises y Paterna, además de al museo González Martí, en Valencia. También ha aprovechado para visitar las excavaciones que se están realizando en el barrio dels Obradors, en la localidad manisera.

El director del González Martí, Jaume Coll, ha explicado a Hortanoticias que la presencia de la cerámica valenciana en lugares tan remotos se puede explicar por la labor comercial que realizaron los genoveses durante aquella época y que consiguieron llevar las ya entonces populares piezas de cerámica valenciana a 5.000 kilómetros de distancia.

Según explica Coll, los trabajos realizados por el doctor Koval han dejado a la luz cierta cantidad de la llamada Loza Dorada y, en su última excavación den Tartaristán, ha encontrado además fragmentos de tinajas con unas marcas peculiares que son las que le han llevado hasta los museos de las localidades de l’Horta. Según explica la directora del museo de cerámica de Manises, Sara Blanes, puede tratarse de la marca característica que tenían las tinajas de producción valenciana y que correspondía al uso de una cuerda para medir la capacidad de las mismas.

El director del museo nacional de cerámica González Martí señala que las piezas se han encontrado en excavaciones realizadas en zonas antes ocupadas por fortalezas o edificaciones de una clase burguesa acomodada ya que se trataba de cerámica de cierto valor. Sin embargo, la última excavación se ha llevado a cabo en el lugar que ocupaba un mercado en Bulgar y que quedó destruido por un incendio a finales del siglo XIV, lo que ha delimitado fehacientemente la época de los restos encontrados.

Los últimos trabajos del arqueólogo ruso han conseguido recuperar trozos de tinajas que, probablemente, son de producción valenciana aunque también puede haber otras que se produjeran en Barcelona y Sevilla, según ha reconocido el propio Coll. Sin embargo, en zonas como Crimea ya se habían realizado importantes hallazgos de loza dorada de procedencia valenciana.

El arqueólogo municipal de Paterna, Ernesto Manzanedo, asegura que hay muchas posibilidades de que esas tinajas se produjeran en Paterna después de ver el fragmento, de unos 10 centímetros, que Koval ha traído consigo desde Rusia. Según Manzanedo, se puede apreciar que se trata de una pieza bizcochada elaborada mediante torno con cocción oxidante, una técnica tradicional en la producción cerámica valenciana de los siglos XIV y XV.

Los arqueólogos consultados coinciden en resaltar la importancia de los hallazgos recientes de Koval en Rusia -y de su certificación del origen valenciano de hallazgos previos- por tratarse de la región más alejada en la que se ha encontrado cerámica de Manises y Paterna, al menos, hasta la fecha. De hecho, no se había certificado aún la presencia de piezas cerámicas de l’Horta más allá de las fronteras europeas, asegura Manzanedo.

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