El Ayuntamiento de València ha dado luz verde definitiva este viernes al Programa de Actuación Integrada (PAI) de Benimaclet, un proyecto urbanístico que permitirá construir 1.345 viviendas, de las que 403 serán protegidas, y que ha salido adelante con los votos del gobierno municipal, formado por PP y Vox. Compromís, PSPV y diversas entidades vecinales han rechazado la iniciativa, que lleva más de dos décadas en tramitación y que vuelve a enfrentar dos modelos distintos de desarrollo para el barrio.
La aprobación se ha producido en un pleno marcado por las protestas de representantes vecinales a las puertas del consistorio y por las críticas expresadas durante la sesión. Asociaciones como la Asociación de Vecinos de Benimaclet, Cuidem Benimaclet y Per l’Horta han cuestionado el impacto del proyecto sobre la huerta y la identidad del barrio, mientras que el gobierno local ha defendido que permitirá ampliar la oferta residencial en un momento de dificultades para acceder a una vivienda.
El gobierno municipal defiende que el PAI aumentará la oferta de vivienda
El concejal de Urbanismo, Juan Giner, ha celebrado la aprobación definitiva y ha presentado el proyecto como una respuesta a la crisis residencial. Giner ha afirmado: “En un momento drástico para la vivienda, llega como agua de mayo, porque va a poner en la ciudad 1.345 viviendas nuevas, 400 de ellas de protección pública, y con reserva para vivienda dotacional a alquileres muy muy bajos”.
El edil ha añadido: “Hoy es un gran día para la ciudad y para Benimaclet, y es un paso muy importante en materia de vivienda”.
Ante las críticas de las entidades vecinales, Giner ha asegurado que el Ayuntamiento ha mantenido “más de una decena de reuniones” con ellas desde 2023. Según ha explicado, en el último encuentro se identificó como principal discrepancia “un vial perimetral sobre el parque” dentro de un ámbito de 260.000 metros cuadrados. “Si ese es el único punto de fricción, yo considero que es un éxito de consenso”, ha sostenido, aunque también ha reconocido que existen personas que se oponen al desarrollo urbanístico.
El responsable municipal ha defendido que el PAI representa “el mejor modelo urbanístico para Benimaclet” y que permitirá una transición más integrada entre el tejido urbano y el paisaje agrícola. Asimismo, ha asegurado que se han incorporado las mejores propuestas ciudadanas y ha insistido en que el proyecto está pensado para quienes desean permanecer en el barrio, pero encuentran dificultades para acceder a una vivienda.
Compromís alerta de precios superiores a los 400.000 euros
La oposición ha cuestionado tanto el procedimiento como el alcance social de la iniciativa. La portavoz de Compromís, Papi Robles, ha denunciado que el PAI se aprueba “por la puerta de atrás para dar vía libre a Metrovacesa y sin escuchar las demandas vecinales”.
“Estamos ante una alcaldesa que mira hacia otro lado y favorece la especulación”, ha afirmado Robles, que ha reclamado “una ciudad habitable, no un parque temático donde los especuladores sacan provecho cada día”.
La representante de Compromís ha puesto en duda que el desarrollo garantice las viviendas sociales anunciadas para jóvenes y ha advertido de que los precios podrían superar los 400.000 euros. También ha recordado que el origen del proyecto se remonta a la etapa de Rita Barberá y ha defendido que el barrio siempre ha reclamado una transición respetuosa entre la ciudad y la huerta, además de preservar su identidad.
Por su parte, el portavoz del PSPV, Borja Sanjuán, ha criticado que el plan se limite a cumplir los mínimos legales de vivienda pública mientras, a su juicio, permite maximizar los beneficios privados, que ha cifrado en más de 140 millones de euros.
El concejal socialista ha resumido: “Ustedes no han desbloqueado un PAI, han desbloqueado un pelotazo”, quien también ha cuestionado la previsión de viviendas con piscina, que, según sus cálculos, incrementaría los precios un 110%.
Sanjuán ha puesto además el foco en los aproximadamente 32.000 metros cuadrados de suelo terciario previstos, al considerar que la falta de una definición concreta de sus usos podría facilitar la implantación de apartamentos turísticos y hoteles. En este sentido, ha reprochado al gobierno local que haya autorizado más de 50 establecimientos de este tipo durante la legislatura.
Giner ha respondido a las críticas socialistas y ha ironizado sobre la preocupación de Sanjuán por las piscinas “con el calor que hace en València”. También ha asegurado que la escoleta de Benimaclet está garantizada y ha atribuido las dificultades actuales de acceso a la vivienda a la falta de actuación del anterior gobierno municipal durante ocho años.
Las entidades vecinales denuncian la pérdida de huerta
La oposición al proyecto también se ha hecho visible a través de las intervenciones de distintas asociaciones durante el pleno. La Asociación de Vecinos de Benimaclet ha lamentado que la mayor parte de las propuestas consensuadas por el vecindario no se hayan incorporado al plan y ha acusado al Ayuntamiento de permitir que Metrovacesa mantenga intacto su margen de beneficio.
Cuidem Benimaclet ha defendido que las prioridades del barrio deberían pasar por desclasificar suelo, mejorar los equipamientos y proteger la huerta, en lugar de favorecer los intereses de las grandes constructoras. La entidad ha criticado un modelo que, a su juicio, expulsa a los residentes para beneficiar a especuladores y turistas.
Per l’Horta, por su parte, ha cuestionado que se impulse un desarrollo urbanístico que considera desfasado en plena emergencia climática. La organización ha denunciado que “la huerta se trata como un solar” y ha reivindicado que “València no debería ser propiedad de quien tiene dinero para comprarla”.
También ha intervenido Soc el que Menge, en representación del Centre Social Terra, que ha calificado el PAI de “agresión” a la identidad de Benimaclet y de “sacrificio al altar de la especulación”. Su representante ha proclamado: “Hoy ganáis una votación, pero jamás ganaréis contra un Benimaclet unido, alegre, digno y combativo”.
Casi 70.000 metros cuadrados de zonas verdes y 1.200 plazas de aparcamiento
El proyecto, promovido por Metrovacesa como representante de los propietarios del sector, abarca aproximadamente 268.000 metros cuadrados de suelo y contempla una edificabilidad residencial de 129.162 metros cuadrados. Entre sus principales actuaciones figura la construcción de 1.345 viviendas, 403 de ellas protegidas, así como la reserva de cerca de 20.000 metros cuadrados de suelo dotacional público para alojar alrededor de 300 viviendas destinadas al alquiler asequible para menores de 45 años.
El desarrollo incluye cerca de 70.000 metros cuadrados de zonas verdes, con parques, jardines, espacios libres y áreas de juego. También prevé unos 32.000 metros cuadrados de suelo terciario para equipamientos educativos, deportivos, residenciales dotacionales, usos múltiples e infraestructuras, además de 1.200 plazas públicas de aparcamiento.
Los edificios residenciales se distribuirán en siete parcelas, con construcciones previstas de hasta ocho plantas. El Ayuntamiento contempla la posibilidad de ejecutar simultáneamente las obras de urbanización y edificación, siempre que se cumplan los requisitos legales y técnicos, aunque las viviendas no podrán ocuparse hasta que se reciban las obras de urbanización.
El diseño también incorpora huertos urbanos dentro del parque, compatibles con el tránsito público y sujetos a las condiciones técnicas de riego. Además, mantiene la prolongación peatonal y ciclista de la avenida de Valladolid y plantea dos nuevos accesos rodados a la Ronda Norte: la prolongación de la calle Poeta Eduard Buil y una conexión junto al Espai Verd.
Entre las actuaciones previstas figuran igualmente la recuperación de los caminos históricos de Vera, les Fonts y Farinós, así como la conservación de las casas Tello y Bolea, elementos que el consistorio considera importantes para mantener la identidad del barrio.
El PAI incluye también sistemas de drenaje sostenible y un depósito de tormentas con capacidad para 7.125 metros cúbicos, una infraestructura destinada a gestionar el agua de lluvia.
La reparcelación, siguiente paso del desarrollo urbanístico
Tras la aprobación definitiva, el proyecto deberá avanzar hacia la fase de reparcelación, un procedimiento que permitirá concretar la distribución de las parcelas resultantes y el reparto de las cargas de urbanización, que se sitúan en torno a los 44 millones de euros.
La aprobación cierra una nueva etapa administrativa de un proyecto que lleva más de 20 años sobre la mesa, pero mantiene abierto el debate sobre el futuro de Benimaclet, el equilibrio entre la construcción de nuevas viviendas y la protección de la huerta, y el modelo de barrio que defienden tanto el gobierno municipal como las entidades vecinales.











































































































































































































