Alfafar avanza en el desarrollo urbanístico de Font Baixa, un proyecto residencial que contempla la construcción de 940 viviendas de entre uno y cuatro dormitorios, de las cuales un 20% estarán destinadas a protección pública. La propuesta incluye 35.500 metros cuadrados de parcelas privadas ajardinadas, edificios de hasta 15 plantas, servicios comunitarios y soluciones arquitectónicas orientadas a mejorar la eficiencia energética.
La iniciativa pretende ampliar la oferta residencial del municipio mediante un modelo que combine viviendas, zonas verdes, actividad económica y espacios de convivencia. El diseño incorpora criterios de sostenibilidad, accesibilidad y aprovechamiento de los recursos naturales.
El alcalde de Alfafar, Juan Ramón Adsuara, ha destacado la importancia de impulsar nuevas oportunidades residenciales: “Nuestra responsabilidad es trabajar para que más personas puedan acceder a una vivienda digna y para que Alfafar siga avanzando con proyectos que combinen crecimiento, sostenibilidad y seguridad”.
Font Baixa reserva 35.500 metros cuadrados para espacios ajardinados
Uno de los principales elementos del proyecto es la incorporación de 35.500 metros cuadrados de parcelas privadas ajardinadas, con un diseño paisajístico basado en especies autóctonas y cubiertas verdes.
La propuesta aspira a configurar uno de los grandes espacios verdes del área metropolitana de València, integrando la vegetación en el entorno residencial y favoreciendo la relación entre los edificios y las superficies ajardinadas.
Esta apuesta se enmarca en un contexto en el que Alfafar también desarrolla otras actuaciones medioambientales, como el proyecto de parques metropolitanos que conectará Alfafar, La Torre, Sedaví y Benetússer.
Un 20% de viviendas de protección pública y edificios de hasta 15 plantas
El desarrollo residencial contempla viviendas de uno, dos, tres y cuatro dormitorios, con diferentes tipologías destinadas a responder a las necesidades de distintos modelos familiares.
Del total de 940 viviendas previstas, el 20% se reservará para protección pública, lo que supone 188 viviendas destinadas a esta modalidad.
El proyecto combina usos residenciales y residenciales comunitarios, con edificios de 10 y 15 plantas organizados mediante una configuración abierta que busca facilitar la integración de los espacios y su conexión con el entorno.
Adsuara ha señalado que el objetivo es adaptar el desarrollo urbanístico a las necesidades de los vecinos: “Queremos que las personas de nuestro municipio encuentren viviendas adaptadas a sus necesidades, zonas verdes, servicios y espacios que favorezcan la convivencia, con la calidad de vida que merece nuestra ciudadanía”.
Piscina, gimnasio, coworking y servicios para los residentes
Font Baixa contempla diferentes instalaciones comunitarias orientadas a facilitar la vida cotidiana de sus futuros residentes.
Entre los equipamientos previstos figuran una ludoteca, gimnasio, club social, piscina y espacios de coworking, además de áreas comunes destinadas a la convivencia y el teletrabajo.
El proyecto también incorpora servicios como puntos de recogida de paquetes de Amazon y Correos, lavandería y espacios específicos para el reciclaje de residuos.
A estas instalaciones se sumarán 3.200 metros cuadrados destinados a usos terciarios de pequeña escala, concebidos para favorecer el autoempleo, el emprendimiento y la implantación de negocios y servicios en el propio entorno residencial.
La planificación incluye asimismo una dotación de puntos de recarga para vehículos eléctricos, con el objetivo de promover alternativas de movilidad más sostenibles.
Viviendas con eficiencia energética A
La sostenibilidad constituye otro de los ejes del proyecto, que contempla la instalación de placas fotovoltaicas, sistemas de aerotermia y soluciones constructivas basadas en criterios de arquitectura bioclimática.
Las viviendas estarán diseñadas con doble orientación y ventilación cruzada para favorecer la iluminación natural y la circulación del aire. Los edificios incorporarán elevados niveles de aislamiento térmico y acústico, orientados a mejorar el confort interior y reducir el consumo energético.
El diseño también prevé utilizar materiales procedentes del reciclaje, recuperar el agua de lluvia para el riego e incorporar vegetación autóctona en las zonas ajardinadas.
En materia energética, la propuesta plantea viviendas de consumo energético casi nulo, calificación energética A y certificación BREEAM, un sistema internacional que evalúa la sostenibilidad de las edificaciones.
Proyecto urbanístico con oposición
El desarrollo de Font Baixa cuenta con antecedentes de controversia por su impacto sobre los terrenos agrícolas de la zona.
En mayo de 2026, Acció Ecologista-Agró cuestionó el proyecto urbanístico de Font Baixa y advirtió de la importancia que, a su juicio, tuvieron estos terrenos como espacio de absorción durante la DANA del 29 de octubre de 2024.
La oposición al desarrollo urbanístico se había manifestado anteriormente. En 2023, la Plataforma Salvem la Font Baixa convocó una protesta para reclamar la protección de los terrenos de huerta, ante una propuesta que entonces contemplaba más de 1.200 viviendas distribuidas en 36 torres.
La propuesta residencial presentada ahora contempla 940 viviendas y mantiene como ejes principales la incorporación de zonas ajardinadas, los servicios comunitarios y las medidas de eficiencia energética.








































































































































































































