Los 10k más solidarios de Burjassot

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10K BURJASSOT avapace

Pasé el verano entre algodones, es decir, entre sangrías y cervezas, más que castigando el cuerpo con ejercicios extremos, la verdad es que eso nunca lo he hecho. Pero septiembre siempre impone esa marcha sofocante que consiste en recuperar el tono y recordé mi compromiso anual, por segundo año consecutivo, con la 10K Solidaria Divina Pastora de Burjassot a beneficio de AVAPACE. Pero lo recordé tarde, o septiembre se me echó encima y para cuando me inscribí y quería salir a rodar y probarme, tan sólo quedaba la semana en curso y el pasado domingo 21 se disputaba la prueba.

Llegó la mañana del domingo y tras una semana de salidas continuas por espacio de media hora o 40 minutos, seguía con esos tres kilos de más, regalito del verano, y lo peor, mis piernas seguían sin responder: tensas, duras, agarrotadas. ‘Marededeusiñó’, pensé. ‘Tengo que recorrer 10 kilómetros, uno más que el año pasado y estos días no he corrido más de 3 o 4 en cada sesión’.

Salí sólo de casa, dejando descansar a los míos y renunciando a ese apoyo vital que pudieran darme en alguna esquina de esos largos 10 kilómetros. Y llegué a por el dorsal con nervios sin saber cómo iba a responder mi cuerpo, pero con el chungo balance de la escasa semana de preparación.

Burjassot-carrera-avapace-pere-ferrerY de repente empecé a encontrarme con amigos. Charlé con César, con Carlos Domingo, con el Niñe, Elíes, el maestro Edu, María Llopis, Andrés, María Sisamón o Pepa, entre muchos otros, que me ayudó a ponerme el dorsal. Me crucé con el Alcalde, Rafa García, acompañado por sus hijos; pude darle la enhorabuena a Jordi Sebastiá por su reciente paternidad y así a muchos más… al fin y al cabo ‘es el meu poble’.

Y me fui hacia el fondo, alejado del punto de salida, me coloqué con los últimos corredores y sin apenas darme cuenta, entre saludos y un breve calentamiento… ya estábamos corriendo.

Seguí la senda que marcaban esos cerca de 1.500 corredores y la carrera transitó para mí entre el apoyo que recibía de mis amigos y vecinos, incluso desconocidos y algo más importante, ese impulso solidario que veía entre los muchos corredores que corrían en grupo y se turnaban para empujar un carro de muchos atletas de mente, pero, desgraciadamente no de cuerpo, porque éste por motivos diversos, estaba impedido para ello.

Y así fui sumando kilómetros, porque los rostros animosos de ese gran número de corredores solidarios, junto con las personas que llevaban me hicieron, sencillamente, la carrera. Sin olvidar a esos amigos o vecinos madrugadores en domingo y cuando avisté la última cuesta, la más empinada, justo la que sube por la calle Godella, esquina con la calle Mendizábal, alcé la mirada y vi la casa en la que nací hace ya 45 años y a escasos metros de ella, a mi padre. Y le di la mano sin parar y en su gesto y su mirada encontré las fuerzas que necesitaba para acabar entero la carrera, sabiendo que no hay mayor privilegio que ir superando pruebas y tener siempre cerca de los tuyos.

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Benditos solidarios 10k de Burjassot. Enhorabuena a todos los que corrieron ese día, a la organización con Burja Runners a la cabeza, y a todos los que salieron a la calle para animar. Hay carreras que se ganan antes, incluso, de disputarlas y eso me pasó a mí. Llegué con dudas, casi vencido y salí victorioso, como el resto de los 1499 corredores que corrieron en Burjassot esa mañana de domingo.

Pere Ferrer | Asesor en comunicación | @perefe | Colaborador en el blog Comunicación de Resistencia

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