Mercedes Fisteus: “Remordimiento y culpa son temas que afectan de lleno al juez protagonista de mi novela”

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Leonesa de nacimiento (Villablino, 1995) y graduada en  Derecho-Relaciones Laborales y Recursos Humanos por la Universidad Complutense de Madrid, Mercedes Fisteus visitó Valencia con su galardonada novela (XXIV Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla 2019), ‘Dentro de dos años’ (Algaida Editores, 2019). Con un vestuario juvenil e informal y luciendo un solidaria sonrisa, Fisteus ofrece una charla animada y entusiasta sobre su debut novelístico, “aún sigo un poco sorprendida porque no esperas alcanzar un premio tan importante con tu primer libro y que siguas despertando el interés de los lectores y de la prensa…. La verdad es que es un momento muy feliz en mi vida”.

Ambienta entre enero de 1692 y mayo de 1693, ‘Dentro de dos años’ se sumerge en la historia (e intrahistoria) durante el complejo momento que tuvieron lugar los juicios a las brujas de Salem con objeto de procesar y castigar los delitos de brujería en la entonces colonia inglesa de Massachusetts. Novedosa desde su enfoque narrativo y tomando distancia desde las habituales perspectivas con que se han dado a conocer los hechos, ‘Dentro de dos años’ transita sobre la figura del juez sir William Stoughton sin perder de vista la mirada y las voces de quienes, al igual que él, formaron parte de una urdimbre inquisitorial.


Fisteus ha sido galardonada con el XXIV Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla 2019 gracias a ‘Dentro de dos años’.

Durante la conversación, en la que la joven escritora observa y escucha con clara atención al entrevistador, uno descubre la sólida construcción del texto literario con que Fisteus elaboró su relato y el pozo de reflexión que dejan sus respuestas al indagar en su argumento.

Hortanoticas: Situemos al lector en los hechos que narras, ¿por qué volver a la historia de la caza de brujas de Salem?, ¿qué te condujo a ello?

Mercedes Fisteus: Bueno, aparte de que es un episodio muy poderoso en la historia, incluso en la actualidad, y recogiendo la estela de Arthur Miller…, parecía que ya se había acabado de explotar y lanzado todos los mensajes respecto al tema y, en realidad, yo lo veo de manera contraria. Creo que ese mensaje de persecución política, de maltrato a la mujer, todavía se puede seguir poniendo sobre la mesa. Incluso a pesar de todas las adaptaciones literarias y cinematográficas que ha habido hay cosas de la historia que no se han tratado, hay espacios en blanco y eso es lo que me ha movido a una nueva trama, que resultado innovadora, porque no yo no la he visto en el mercado, ni como lectora, ni como interesada en los hechos, ni como consumidora de novela. El tema me interesó, y me interesa, y creí oportuno meterme de lleno en ese universo porque pienso que puede ser interesante para otra gente. La caza de brujas de Salem es algo más que un hecho histórico.

H.: Los hechos ocurren en el siglo XVII. Tenemos un juez, un pueblo y todo un complot ciudadano en una situación muy concreta pero…, ¿qué lecturas nos dan los acontecimientos de Salem para explorarlos en el siglo XXI?

M.F.: Pues…, podemos ver y reconocer muchas cosas. Podemos ver que la hipocresía de la gente no cambia, como muy bien tú apuntas sobre el complot, muchas de las acusaciones que sucedieron durante los juicios se enmascaraban como brujería pero, en realidad, tenían que ver más con disputas personales entre los vecinos. También fue una acción propia de la política de entonces por parte de los magistrados y…, eso es algo que lo explota el juez protagonista de la obra. Eso, como ves, no cambia; por lo demás, gracias a Dios el sistema jurídico no es el mismo, en la novela se presenta un sistema inquisitorial y ya no lo tenemos pero…, sí que vemos que esa furia que se apodera de la gente, esa histeria, todavía la vivimos por ejemplo en la redes sociales y…, esa incomprensión de lo que hacen los jueces es algo que está muy a la orden del día por eso era interesante, para mí, recuperar un personaje masculino que, además, tuviera esta importancia en la historia porque…, nunca se habla de cómo lo ven ellos o qué influencias tienen para hacer lo que hacen y dictar unos fallos y…, es una discusión que se produce en cualquier sentencia que sale. Se ataca a los jueces pero tampoco se intenta comprenderles. Son ópticas que merecían ser explotadas y poner sobre el tema un nuevo punto de vista.

H.: Ya la novela arranca con un presupuesto fuerte: un intento de suicidio y…, de redimir pecados y de remordimientos y…

Portada del libro.

M.F.: (Ríe) … Sí, sí. Deseaba un arranque poderoso. Tiene un inicio fuerte.

H.: ¿Hasta qué punto la culpabilidad es un tema que deseabas tocar, qué papel juega la redención?

M.F.: Precisamente es uno de los temas principales, el remordimiento, la sensación de culpa… Tenía la sensación de que es uno de los temas poco tratados en la literatura y…, bueno, sobretodo tratado en estos temas de sentencias y juicios y…, nunca se habla de lo que se sienten ellos, los jueces, y verdaderamente el protagonista explota todo este sentimiento a los largo de la novela y el mismo evoluciona y se reinterpreta a sí mismo. Es un tema central de la novela y es verdad que empieza fuerte, y acaba fuerte, ese ritmo se mantiene a lo largo de toda la trama. Remordimiento y culpa son temas que afectan de lleno al protagonista.

H.: Quizás podríamos decir que acusa un dolor que lo atormenta y vive con esa angustia, ¿sí?

M.F.: En parte sí, yo diría que más bien de intentar superar ese dolor, ese hecho que lo atormenta, de dejarse destruir por él, ¿sabes? Me han preguntado, alguna vez, si la culpa redime y…, eso es algo que dejo a la consideración del lector y la consideración de cada uno, ¿no? Creo que depende de las dimensiones de lo que estemos tratando. En el caso Salem son tales que creo que no tienen porqué y…, más que nada si son situaciones que se pueden controlar y…, un poco es el mensaje que hay oculto en la novela. Si es una situación que se prolonga en el tiempo, que está tomando un cariz muy peligroso y que se puede controlar, se debe controlar porque luego…, el intentar culpabilizarse o el intentar superar eso no sirve de nada o…, a no ser que se aprenda algo que…, pero no es el caso del protagonista.

H.: Podríamos cambiar la palabra por responsabilidad. El juez, después de todo, lo que desea es tomar la responsabilidad de sus acciones.

M.F.: (Sonríe) Sí, sí, completamente. Tienes razón. El protagonista siente que ha sido movido, impulsado pero…, movido como si fuera una marioneta pero a la vez siente que él formaba parte de toda esa especie de complot por parte de los políticos de entonces.  Y las novela también trata un poco la valentía con se debe asumir los propios actos, sobre todo cuando se siente una culpabilidad tan extrema. Normalmente el ser humano tiende a todo lo contrario, a exculparse, a  buscar excusas y a negarlo y el protagonista termina haciendo todo lo contrario.

H.: Creo que pones el dedo en la llaga cuando focalizas en todo un sistema que tiende a incriminar y el juez sabe que forma parte de ese sistema.

M.F.: Sí, además forma parte de un engranaje y él mismo formó parte como una pieza clave y él era consciente durante toda esa trama pero…, sí es verdad que, al final, el personaje no era capaz de visualizar los efectos que eso tendría y que es lo que suele pasar o lo que suele ocurrir. La pregunta es ‘¿cuándo se debe parar?’ Cuando esto se inicia las personas que están implicadas ya no pueden salirse. Precisamente los episodios finales de la novela tratan sobre eso, él no quiere volver a formar parte de eso pero inevitablemente está y forma parte.

H.: Volver es una forma de empezar y corregir.

M.F.: (Ríe) Sí, sí. Especialmente en esta novela. Se vuelve pero desde un inicio diferente.

H.: Tema brujería, que sé que te apasiona y…

M.F.: … Sí, es una de mis temas favoritos.

H.: De alguna forma era abordar un tema donde la mujer está en el punto de mira.

Mercedes Felius durante la presentaciçon de su libro en Valencia.

M.F.: Sí, claro. El tema de la bruja parte de la mujer poderosa a lo largo de la historia y, inevitablemente llega hasta allí, hasta Salem y de ahí a la caza de la bruja. Al final es un concepto que ha pasado de lo fantástico a la acusación personal y…, en todo ese abanico de consideraciones que tienen que ver con ser bruja, que ahora mismo nos afecta todos, no nos hemos desprendido de él. Todavía el concepto caza de brujas sigue vivo, lo que ocurre es que la gente no sabe de dónde viene.  Por eso es interesante recoger el concepto y recoger estos acontecimientos para que la gente entienda lo que supuso. Como imagen de poder, la imagen de la bruja es una de las imágenes más poderosas de la historia y por eso tienen tanto éxito las historias que se basan en brujas y en brujería porque es algo que la sociedad anhela, sobre todo la femenina, de llegar a ese punto de tener ese control, esa fuerza, y el inspirar ese miedo pero…, si es verdad que en cuestiones sociales también tiene su importancia.

H.: Quizás porque lo que más hace tambalear es la figura masculina, de ahí el rechazo a la bruja, a la imagen femenina de poder.

M.F.: ¡Por supuesto! Sí, el episodio vuelve a acontecer. La figura de la mujer, fuerte y con su poder, da miedo. La mujer inspira miedo cuando la mujer tiene el control del sistema y…, mira…, al final es un paradigma que no hemos visto todavía, que la mujer tenga ese poder y ese control.

H.: Creando una novela de pulso fantástico y conociendo tu gusto por el mundo de las raíces de la brujería, ¿será éste el territorio por el que te moverás, es el género fantástico tu espacio literario?

M.F.: (Vuelve a sonreír) Pueessss… Te diría que sí. Por el momento sí. Es fruto de un proceso intuitivo y de creación que he seguido porque…, yo nunca he pretendido hacer una novela ni con esta trama, ni con estas características. Llegue a ella, un poco, por intuición y…, la verdad es que le he cogido el gustillo. Mira…, al final ya es está todo inventado y lo que realmente hay que hacer es aprovechar los mensajes que ya tenemos, las cosas que han sucedido y buscar esos descuelgues, que llamo yo, que han quedado para seguir contando cosas y recordándole a la gente los aspectos de la realidad que vivimos entonces…, sí que me encuentro a gusto en el formato de la novela y del género y…, no niego que vaya a investigar otras cosas pero con esto me quedo.

H.: A Borges cuando le preguntaban por qué prefería escribir dentro del género fantástico él siempre decía que era lo fantástico lo que estaba lleno de realidad y que hemos consensuado algo que llamamos realidad, ¿compras la idea para tus futuros trabajos?

M.F.: ¡Sí, sí! Una de las grandes bazas de las distopías es esa idea. Borges tiene toda la razón, la ficción se basa en toda la realidad que estamos viviendo que en muchas ocasiones no terminamos de entender y…, además la gente tiene una manía muy extraña de pensar que mediante la ficción o la fantasía no se pueden enviar mensajes porque no se está siendo realista o efectivo y…, es todo lo contrario, es la mejor manera de poner la realidad a la vista y si lo dice un grande como Borges pues…, no hay nada que decir.

H.: Querida Mercedes, gracias por contarnos las interioridades de tu novela y tu trabajo y te deseamos mucho éxito con ‘Dentro de dos años’.

M.F.: Gracias a vosotros. Ha sido una charla magnífica y me ha encantado hablar tantas cosas sobre el libro. Gracias.

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