Digamos no a la especulación

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La historia vuelve a repetirse y nuestro territorio se ve amenazado nuevamente como ya ocurriera en los años 80 y entre septiembre del año 2002 y marzo del año 2003, cuando los vecinos y vecinas de La Punta lucharon con todas sus fuerzas para que sus hogares y modo de vida no fueran arrasados por las ansias depredadoras y especuladoras de grandes empresarios amparados por la desaparecida Rita Barberá.

En aquel entonces el proyecto de Zona de Actividades Logísticas (ZAL) del Puerto de Valencia arrasó el futuro de más de 200 familias de la pedanía de La Punta. Hoy día el proyecto que arrasó el futuro de numerosas familias está inutilizado.

Ahora nos topamos con un nuevo proyecto de ampliación del Puerto, una nueva ZAL que nos amenaza y que obedece simplemente a intereses de empresarios portuarios con aspiraciones a presidir equipos de fútbol y que cuenta con el rechazo de la mayoría de asociaciones vecinales de Valencia.

Un proyecto que junto a la construcción del acceso Norte al Puerto, saca a la luz la actitud impune y casi chulesca con la que actúa Valenciaport, actitud que pareciera que no tiene límites, ya que pretende llevar a cabo esta obra sin una nueva Declaración de Impacto Medioambiental (DIA), con el descaro de intentar aportar como válida la que se hizo en el año 2007.

Si dejamos que el Puerto se salga de nuevo con la suya el impacto para el litoral valenciano, para la Albufera y para los vecinos de Nazaret, tendrá unas dimensiones incalculables.

Esta no es la única espada de Damocles a la que debemos hacer frente. En un momento de grave crisis climática provocada por las políticas neoliberales y depredadoras de las grandes empresas, algunos de nuestros gobernantes, mostrando una actitud sumisa a este tipo de políticas especuladoras, nos quieren embarcar en Planes Generales Estructurales, como el de Alboraia, redactado sin participación ciudadana y que destruirá huerta productiva en el municipio equivalente a treinta y siete campos de fútbol. metrovacesa Benimaclet

Deberemos hacer frente al PAI de Benimaclet que la constructora Metrovacesa quiere desarrollar y que supondrá la urbanización de los terrenos del barrio hasta su límite con la Ronda Norte.

Y no podemos olvidarnos del megaproyecto Intu Mediterrani, en el término municipal de Paterna, que arrasará el paraje natural de Les Moles y destruirá el comercio local de la comarca. Estas líneas no pueden abarcar a toda la depredación que amenaza a nuestro territorio con la única intención de salvaguardar los intereses de unos pocos.

Pero todavía estamos a tiempo de parar esta sin razón y que así las generaciones venideras tengan un futuro digno. Recuperemos el espíritu de La Punta, del Forn de Barraca, el espíritu de tantas familias devastadas y digamos NO a la especulación y al enriquecimiento de unos pocos gracias a arruinar la vida de muchos.

[ Marta Martín | Concejala y portavoz EUPV Alboraia. Coordinadora comarcal de EUPV en Horta Nord | @MartaMartnMorn ]

1 Comentario

  1. hay que temer a los vivos, no a los muertos. El problema de la ZAL de Nazaret es Puerto Valencia, consorcio compuesto por el Ayuntamiento de Valencia, Generalitat y el Estado.
    Aparte del mal gusto de citar a la difunta Rita, la articulista pasa por alto los graves condicionantes que supone para el área metropolitana de Valencia la presencia del puerto. Y el conflicto entre una izquierda convenenciera y otra que se posiciona contra el proyecto de ampliación. En un marco delicado, pues el beneficiario último sería el puerto de Barcelona. Complicao.

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