El mejor tuitero del siglo XX no tuvo Twitter

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Todos sabemos que un tuit es un texto breve que, generalmente, consta de una sola frase y que expresa, de forma aguda y original, pensamientos filosóficos, humorísticos, pragmáticos, líricos o de cualquier otra índole.

¿Correcto?

Pues esta no es la definición de lo que es un tuit, sino una greguería, el género literario que creó Ramón Gómez de la Serna a principios del siglo pasado y que muchos de los que estáis rondando los cuarenta habréis estudiado, como yo, en vuestras clases de literatura española del colegio o la universidad. La verdad es que hace algún tiempo ya de eso, pero el otro día, buscando entre las estanterías del despacho de mi casa, encontré un viejo libro del escritor y periodista madrileño y comencé a repasar algunos de sus “tuits”, perdón, greguerías. Tuits o greguerías ¿quién sabe?

Tuits o greguerías ¿quién sabe?

Pensé que la mezcla de humor, acidez, metáfora y juego lingüístico que usaba para sorprender al lector con sus concisas reflexiones habría tenido éxito en la red de los 140 caracteres. Ramón Gómez de la Serna, me dije, habría sido un tuitero con miles y miles de followers. El rey español del microblogging. Y sucumbí a las piruetas conceptuales del innovador pensador y así, entre greguerías, pasé la tarde.

Y me dije ¿por qué no rescatar al escritor de la estantería y lanzarlo al gran libro de la blogosfera? Y escribí un tuit en mi cuenta de Twitter, en homenaje al mejor tuitero del siglo XX que no pudo tener Twitter. Y, ahora, en este post comparto con vosotros unas Twitter-greguerías para seguir recordando al señor Gómez de la Serna:

  •  La medicina ofrece curar dentro de cien años a los que se están muriendo ahora mismo.
  • En lo que más avanza la civilización es en la perfección de los envases.
  • El ventilador debía dar aire caliente en invierno.
  • En las grandes solemnidades llenas de personajes uniformados parece que hay algunos repetidos.
  • No hay nada que desoriente tanto como un número de teléfono que hemos apuntado y que no sabemos a quién pertenece.
  • Hay tipos a los que es tan difícil sacarles una idea de la cabeza como el tapón que se ha hundido en la botella.
  • El Pensador de Rodin es un ajedrecista a quien le han quitado la mesa.
  • Los niños que serán los hombres precavidos son los que sacan punta a los dos extremos del lápiz.

La vida es eso: dos contra uno

La vida es eso: dos contra unoPero entre todas estas greguerías, dejadme que destaque la que yo misma escribí en mi cuenta de Twitter. Decía Goméz de la Serna que las greguerías nacieron del escepticismo. Probablemente también de una cierta incomodidad en los tiempos “inciertos” que le tocaron vivir. Hoy su greguería resulta, tristemente, igual de vigente que entonces.

El niño grita: “¡No vale!… Dos contra uno”!, y no sabe que toda la vida es eso: dos contra uno.

Bea Muñoz | @BeaMunyoz | Periodista y gestora de redes sociales | Colaboradora en el blog Comunicación de Resistencia

 

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