El equipo técnico espera identificar en un año a los veinte represaliados que se suponen en la fosa 82 del cementerio de Paterna

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Han tenido que pasar 78 años y muchas flores colocadas en lugares equivocados. Pero es posible que, en aproximadamente un año, los familiares de una veintena de represaliados por el Franquismo en 1939 puedan recuperar sus restos y “liberarlos por fin” del encierro que supone para su memoria seguir sepultados en fosas sin nombres ni fechas.

El equipo técnico trabaja en la fosa ante la mirada de uno de algunos familiares de los fusilados.

Hoy han comenzado los trabajos para la exhumación de la primera de las tres fosas del cementerio de Paterna para las que se ha conseguido subvención de la Diputación de Valencia. La primera en abrirse ha sido la número 82, donde se sospecha que puedan estar enterrados unos veinte hombres fusilados en octubre de 1939 originarios de Benifaió, Oliva, Carlet, Alginet y L’Alcúdia.

A estos trabajos, que esperan que duren un mes y medio aproximadamente, seguirán las tareas de identificación, una labor que realizarán en una primera instancia en el propio cementerio a cargo de la directora antropóloga del equipo de trabajo, María Fortuna, en unas instalaciones colocadas para tal fin por el Ayuntamiento de Paterna, que se ha encargado del acondicionamiento necesario para las zonas de trabajo del equipo arqueológico.

Después, los restos óseos se enviarán a la Universidad Complutense de Madrid donde, en colaboración con un laboratorio privado, se realizará el estudio genético y se comparará con las muestras de saliva facilitadas por los familiares vivos para conseguir la identificación positiva. Un éxito en el que confían a pesar de que existe la posibilidad de que el mal estado de conservación de los huesos impida saber a quién pertenecieron. Un final que se ha dado en más de una ocasión, como ha reconocido la antropóloga.

En todo este proceso, se estima que pase un año aproximadamente. Poco tiempo en comparación con los años de silencio y, sin embargo, una cuenta atrás para muchos familiares de estos desaparecidos que ya son muy mayores. “Siempre tenemos el miedo de que los familiares más mayores y más directos de los desaparecidos falten antes de poder identificar los restos”, reconocen desde el equipo de trabajo.

Con una subvención otorgada por la Diputación de Valencia a través de una línea nueva del área de Memoria Histórica, dirigida por la diputada Rosa Pérez Garijo, la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, representante de muchos de los familiares, ha podido hacer frente a estos trabajos de exhumación que realiza la asociación científica ArqueoAntro.

Está previsto que se hallen los primeros restos en una semana.

Tanto el responsable arqueológico del proyecto, Miguel Mezquida, como el representante de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Valencia, Matías Alonso, han destacado la importancia de que las instituciones financien estos proyectos para recuperar restos de desaparecidos y dar paz a sus familias. Desde que en 2011 el PP ganó las elecciones generales, las ayudas para la recuperación de la memoria histórica se acabaron y no ha sido hasta ahora, “con gobiernos sensibles en las instituciones” que estas asociaciones y las familias que agrupan han encontrado cómo financiar los trabajos. “En estos años hemos funcionado con donaciones y crowdfunding”, ha reconocido Mezquida, “para exhumar pequeñas fosas o tumbas donde se hallan restos de una o dos personas”.

Este proyecto, sin embargo, espera dar respuesta a muchas más familias. En la fosa 82, se espera hallar restos de 20 cuerpos y, en la 113, la que se abrirá a partir de junio, más de 60. La diputada provincial ha explicado que también se ha subvencionado la apertura de una tercera fosa, también en el cementerio de Paterna. En este caso, ha sido el propio Ayuntamiento de Chiva el que ha solicitado la subvención para buscar a vecinos que fueron fusilados en 1939, en el llamado paredón de España, y responder a las peticiones de sus familias.

Pérez Garijo ha destacado que esta es la intención última de las ayudas de la Diputación y que deberían ser las instituciones públicas las que, como el Ayuntamiento de Chiva, impulsaran la búsqueda de los desaparecidos. “El empuje de los familiares está muy bien pero aspiramos a que sean las instituciones públicas las que tomen la iniciativa porque es su responsabilidad”, ha insistido la también concejal de Catarroja, quien ha reconocido sentirse “avergonzada e indignada” por que hayan tenido que pasar 42 años desde el fin del Franquismo para que una institución valenciana apoye económicamente la búsqueda de represaliados.

“Un día se lo llevaron sin más”

Isabel espera encontrar los restos de su padre. Agradecida profundamente a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica que coordina Matías Alonso, reconoce que su casa de Benifaió ha servido de punto de reunión en todo este proceso y es que la mayoría de los restos que se supone que están en la fosa 82 eran de este pueblo.

Isabel ha ido hoy al cementerio de Paterna con su hijo y allí ha recordado la historia que le contó su madre. Una historia corta y con muy pocos detalles. Un día su padre, miembro del sindicato, fue a la plaza donde acudían los hombres del pueblo para ir a trabajar, y de allí se lo llevaron preso. Nada más sabe su hija a la que su madre nunca dio más información “por miedo”, dice, una apreciación que confirma su hijo y nieto de Juan Bautista Collado, cuyos restos esperan hallar en esta fosa 82.

Su mujer murió en 1989 y lo hizo “traumatizada”, asegura su nieto quien confirma que, aún hoy, en Benifaió, la gente más mayor teme hablar de aquella época por miedo a las represalias. Quizá por ello su madre nunca contó nada más a Isabel, quien visitaba junto a ella el cementerio de Paterna y ponía flores en una esquina donde les dijeron que estaba su padre. Sin embargo, la investigación llevada a cabo por la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica arroja cierta luz sobre el destino del cuerpo de Juan Bautista y es muy posible que se halle en la fosa 82, a unos metros de donde recuerda Isabel que depositaban los ramos en honor a su padre.

También han asistido al inicio de los trabajos la hija y nieta de otro vecino de Benifaió que fue apresado al acabar la Guerra Civil por haber luchado por el bando republicano. Enrique Albuixech era agricultor y formaba parte de un sindicato.

En el conflicto civil, luchó por la República y cuando acabó la guerra y un alcalde franquista accedió al Ayuntamiento de Benifaió, él y otro amigo fueron apresados y encerrados. Primero en la torre del pueblo, recuerda su hija, Dolores, y, después, trasladado a Carlet, a San Miguel de los Reyes, en Valencia, y, finalmente, fusilado en Paterna y enterrado en una fosa común.

Hoy, junto a su hija, Amparo Boix, esperan con ilusión que los restos de Enrique sean recuperados e identificados con éxito. Cuenta Amparo que quieren incinerarlo y “liberarlo por fin” de una celda anónima “donde ya ha esperado muchos años”.

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