La culpa la tiene el colchón

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En estos días de noticias y futuras convocatorias electorales sorprenden las palabras del Presidente en funciones Pedro Sánchez, cuando en una entrevista televisiva responde que, de haber hecho coalición con Unidas Podemos “sería un Presidente que no dormiría por las noches”. Desde que oí estas palabras tengo que confesar que no me han quitado el sueño, pero sí que me han hecho pensar muchas cosas.

Llego a varias conclusiones, una de ellas es de pura lógica, que todos tenemos derecho al descanso, a una cama, a poder hacerlo placenteramente, con plena libertad del concepto de placer; y que si puede ser, sin preocupaciones, molestias, ruidos y calores. Pues todos sabemos que una noche de mal sueño presagia un día largo de cansancio, café y malhumor. Dicho esto vaya por delante que si el que tiene que descansar realiza un trabajo peligroso, de máxima tensión o que de sus decisiones dependen muchas personas, pues más aún.

Con todo ello, y tras el asombro de las palabras del Sr. Sánchez deducí que lo más le preocupa es poder conciliar el sueño tranquilamente, normal, todos lo queremos. Y que el poder conciliar el sueño es, y fue, según él decía, una de sus primeras decisiones al llegar a la Moncloa “cambiar el colchón”. Ahora que sabemos que cambió el colchón nos preocupa que no fuera de calidad, y que no descanse bien, y ya sabemos que como no es bueno para la salud, pues no lo deseamos a nadie. Pero suponemos que el colchón estará en garantía, y que la empresa estará encantada de dar descanso a tan alto cliente. Así que una simple llamada de algún trabajador de la Moncloa podría dar con la solución.

Aunque creo que esa no será la solución. Por ello me da que pensar que el Sr. Sánchez, quiere tener gran semblanza con los dioses del Olimpo, a saber: su porte, andares, la soberbia como la de Narciso, viajar y volar por los aires, sentirse como el Ave Fénix, frecuentar a los dirigentes mundiales sintiéndose en el Olimpo, y dormir en su cama como el díos Morfeo, está claro que no llega ni a semidiós. Pero tal vez en sus seños está creerlo.

Así que buscando otra semejanza, en su pesar y problemática por no poder conciliar el sueño, me viene a la memoria la obra de Calderón de la Barca. Un clásico de la literatura española del siglo XVII, ‘La vida es sueño’. Ya se sabe que todos queremos cumplir nuestros sueños, y para cumplirlos hay que soñar, y para soñar dormir, y si no puedes dormir, no se cumplen tus sueños, entonces tendrás un problema, más aun si eres Presidente. Aunque no creo que su planteamiento sea tan elevado “que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

Dándoles más vueltas al tema, aunque, ya he dicho que no me quita el sueño, solo me queda una conclusión, más infantil y más fácil de entender: ‘la bella durmiente’. Es sencillo, la bella durmiente yace en un suave lecho, o colchón, debido a un maleficio. Ella espera que llegue su príncipe azul que la despierte. Tal vez Sánchez esperaba un salvador, morado, que no azul, pero que cuando le ofreció su mejilla para el beso se asustó, y en lugar de despertar, pues no quería vivir lo que había soñado, prefirió seguir durmiendo y que ningún príncipe morado le quitara el sueño. Prefirió seguir esperando un príncipe.

Alguna explicación tendrá. Eso o que la culpa la tiene el colchón.

[ Amparo Folgado | portavoz Grupo Popular Ajuntament de Torrent |@amparofolgado]

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