La que se avecina

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“Vendría a ser, sin duda, el pueblo catalán un personaje peregrinando por las rutas de la historia en busca de un Canaán que él solo se ha prometido a sí mismo y que nunca ha de encontrar“. Manuel Azaña

La situación que se vive en la actualidad no es nueva, que se lo pregunten a Unamuno, Azaña o Blasco Ibañez y es que en Cataluña hay gente maravillosa, gente honrada, trabajadora y conocedora de sus orígenes, pero parte de esta mayoría silenciosa es culpable con su silencio al haber dejado que el movimiento colonialista de una minoría sea hoy en día casi una mayoría social y una amplia mayoría absoluta mediática. Como bien dijo Unamuno “A veces, permanecer en silencio es mentir, ya que el silencio puede interpretarse como asentimiento.”

Cataluña nunca tuvo siglo de oro de las letras, el primer documento escrito en catalán es muy posterior al primero escrito en lengua valenciana (17-05-1253), ni han sido un Reino, ni han inventado la Paella, ni el turrón de Xixona, ni Cristóbal Colón fue catalán, ni Santa Teresa de Jesús nació en Montserrat. Pero nunca fue tan cierto aquello de que una mentira repetida muchas veces se acaba convirtiendo en una verdad.

Y es que hoy en día la generación nacida en la Cataluña de los 90 cree a pies juntillas todas estas barbaridades históricas, es más las confirman como si hubiesen estado presentes en el nacimiento de Colón. Es una generación perdida, que no atiende a razones, que la han adoctrinado desde pequeños y que no saben tener pensamiento propio, no porqué no quieran sino porque el adoctrinamiento ideológico incluye la total eliminación de discernir, como hicieron Hitler, Stalin o como hacen hoy en día en Korea del Norte.

Dicho esto, no busquemos culpables fuera de casa, los valencianos hemos sido colaboradores necesarios para que se llegue a esta situación, porque uno puedo ser un ladrón por acción o por mirar a otro lado, es decir por ser un meninfot, que junto con Las Fallas, la paella y la devoción a la Geperudeta es lo que nos identifica.

Ahora toca lamerse las heridas por las esquinas, pensando en la que se nos avecina con el gobierno Frankenstein, un gobierno vendido a los deseos de ERC, Bildu y Bolivarianos, por cierto no se dejen engañar, en Venezuela no comen tres veces al día. Un gobierno que nace con traiciones, con mentiras al electorado, presidido por un señor que no podía dormir y con compañeros de viaje que acaban su parlamento con “vixca els països catalans” o con blanqueadores de terroristas, porque tan asesino es el que señala objetivos, como el que da cobijo, aprieta el gatillo o brindaba con cava tras cada tiro en la nuca o tras cada bomba.

Este es el gobierno que tenemos, es decir, el que nos merecemos, en nuestras manos estuvo evitarlo, ahora es tarde, ahora sólo queda esperar que ERC y Bildu aprieten en exceso al Doctor Sánchez y se vea obligado a desmentirse una vez más y haya una moción de censura, hoy mejor que mañana.

Me despido con una frase del nuevo Vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias. Un ejemplo de la que se nos viene encima.

“Yo no puedo decir España, yo no puedo utilizar la bandera roja y gualda”

Pero si cobrar de ella….

[ Abel Aussenac | @aaussenac  ]

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