La Falla Barraca-Espadán lanza un S.O.S. para no quedarse el 31 de diciembre sin casal

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La Falla Barraca-Espadán, una de las comisiones con más solera del Cabanyal, podría verse en la calle tras casi un año de farragosos trámites burocráticos y gestiones con el Ayuntamiento de València que se ha convertido en un auténtica pesadilla para los más de 300 falleros que componen esta comisión.

Una pesadilla que comenzó hace un año y medio, según cuentan fuentes de la comisión, cuando el casal que vienen ocupando desde hace más de 60 años fue puesto a la venta por sus dueños. Ante la imposibilidad de comprarlo por parte de la propia comisión, comenzó la búsqueda de un nuevo local al que trasladarse.

Ésta es la fachada protegida, según Patrimonio, del local que Barraca-Espadán quiere convertir en su nuevo casal.
Ésta es la fachada protegida, según Patrimonio, del local que Barraca-Espadán quiere convertir en su nuevo casal.

Pronto encontraron otro local que, tras las oportunas reformas en su interior para adaptarlo a las normativas vigentes, podía convertirse en el nuevo hogar de la Falla, que se puso en marcha y el 3 de enero de 2020 ya contaba con un proyecto visado por el Colegio de Arquitectos.

«El día 7 de enero del 2020 el proyecto tenía registro de entrada en el ayuntamiento de Valencia, y a partir de ahí lo que debería haber sido un sueño para esta comisión se ha convertido en una pesadilla», señalan desde la falla.

El expediente del proyecto presentado contaba con los preceptivos planos acotados, listados de calidades, etc… «Los técnicos del ayuntamiento nos contestan a los seis meses diciendo que una de las 3 fachadas de que dispone el local está protegida y que Patrimonio nos solicita que hagamos una referencia cromática de la misma y especifiquemos las actuaciones a realizar sobre la misma fachada», cuentan desde la Falla.

Una respuesta que genera una gran sorpresa, por no llamarlo estupefacción, porque en el expediente entregado se especifica con claridad que en la fachada en cuestión no se va a realizar ninguna intervención, precisamente porque se conocía la existencia de dicha protección. Sin embargo, «desde Patrimonio nos instan ha hacerlo porque si no, el permiso es denegado».

Efectivamente, llega el 9 de septiembre pasado y desde el Ayuntamiento se hace llegar a la Falla Barraca-Espadán que el permiso queda denegado. En esos momentos, quedan tan solo cuatro meses para desalojar el actual casal, del que el dueño había dado un plazo de un año para abandonarlo.

Desde la Falla se invita al Ayuntamiento a una reflexión sobre cómo es posible que ante la petición de una actuación interior del local -que según la Falla consiste en tirar tres paredes, rehacer techos y cuartos de baño- se intente obligar a una actuación en la fachada que no está contemplada. «Nadie nos atiende a esas preguntas y nadie nos coge el teléfono ante nuestra desesperación», lamentan desde la falla.

Lejos de bajar los brazos, la comisión ha intentado hacer caso a los técnicos municipales y con fecha 9 de noviembre de 2020 entregaban una modificación al proyecto inicial con registro de entrada en el Ayuntamiento de València, contemplando la actuación requerida que, recordemos, no quería emprender la Falla.

A los dos días, vía telefónica se indicaba a la comisión que sólo faltaba que Patrimonio lleve el proyecto modificado «a su mesa y nos den respuesta», cuentan los falleros, que añaden que les consta que Patrimonio se reúne una vez por semana. En principio, y con tal frecuencia de actividad por parte de esta entidad, no debería pasar mucho tiempo hasta lograr una respuesta por su parte. Sin embargo, a 17 de diciembre, dicha respuesta no se ha producido y el próximo día 31, si nadie lo remedia, la Falla Barraca-Espadán, que por cierto lleva abonando durante todo este tiempo cerca de 18.000 euros en concepto de las dos rentas de alquiler -la del casal actual y la del nuevo, que no han podido usar aún por esa lamentable situación- se quedará literalmente en la calle.

Para colmo de males, los ninots que conformaban la falla no plantada el pasado mes de marzo, están almacenados en el casal actual, lo que agrava una situación ya de por sí complicada por la pandemia y añade un plus de desesperación en estos falleros que no encuentran ayuda ni comprensión de nadie. Un sinfín de gestiones, «intercambios de e-mails, con técnicos y Presidente de JCF y donde la concejala de Urbanismo y Vicealcaldesa de Valencia Sandra Gómez ha sido incapaz de darnos una solución», lamentan estos valientes.

«Sólo queremos cumplir la ley, nunca hemos buscado nada extraordinario, buscamos que alguien nos reciba y nos indique porque este retraso o esto lo han hecho mal. Solo hemos recibido negativas a recibirnos ni presencial ni telemáticamente, cuando los buscas vía telefónica están de vacaciones, cuando no están reunidos y así nos tienen un año engañados».

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