Joan Ribó y Ximo Puig visitan las obras de la futura L10

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La línea de metro que conectará el barrio de Nazaret con el centro de la ciudad estará en servicio en 2021, y su conexión con la fachada marítima se estudiará en el primer trimestre del próximo año.

De esta manera, tal como ha destacado hoy el alcalde Joan Ribó, que se ha reafirmado «como defensor de la conexión de esta infraestructura con el Marítimo», «la futura L10 se convertirá, en verano del 2021, en una equipación pública esencial porque enlazará una de las zonas de València más castigadas históricamente, como es el barrio de Nazaret, con el centro, y con la vista puesta en una posible ampliación hacia la Marina y el Cabanyal”.

En este sentido, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ha reiterado que antes de Fallas se anunciará la cronología de la ampliación de la red, al mismo tiempo que ha asegurado que «con la unión con la Marina como una realidad».

Además del alcalde y el president de la Generalitat Valenciana, han visitado hoy las obras el conseller de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad, Arcadi España, el concejal de Movilidad Sostenible, Giuseppe Grezzi, y la vicealcaldesa y concejala de Desarrollo Urbano, Sandra Gómez. Todos ellos han comprobado hoy la evolución de estas obras durante una visita técnica que han iniciado en la estación de la calle Alacant y han concluido en la calle Amado Granell, donde se ha construido el túnel de salida de la estación que lleva el nombre del brigadista valenciano y que conectará con la primera parada en superficie de Germans Maristas.

La actuación completa, que cuenta con un presupuesto de 50 millones de euros, afecta unos cinco kilómetros de longitud. Incluye tres paradas subterráneas (Alacant, Russafa y Amado Granell) y cinco en superficie (Germans Maristas, Ciutat de les Arts i les Ciències, l’Oceanogràfic, Moreres y Nazaret).

En palabras del alcalde «facilitará el acceso a servicios como la Ciutat de la Justicia y zonas de atractivo turístico como la Ciutat de les Arts i les Ciències, y mejorará la conectividad de la ciudad con toda el área metropolitana». Y en la misma línea se ha manifestado el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, quien ha asegurado que «la L10, que utilizarán unos 3 millones de pasajeros, compactará la relación de unos barrios y otros». Joan Ribó también ha destacado que esta línea «contribuirá en la reducción de emisiones contaminantes, en el marco de la política de movilidad de la ciudad que apuesta para luchar contra el cambio climático».

El proyecto está cofinanciado por la Unión Europea, a través del programa operativo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de la Comunidad Valenciana 2014-2020, que aporta 20 millones de euros; y que después de esta primera actuación, Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana (FGV) tiene previsto ejecutar las obras correspondientes a arquitectura y equipación de paradas y estaciones del tramo. Seguidamente, se acometerán los tres proyectos restantes, la electrificación y subestaciones; la señalización y comunicaciones; y los talleres provisionales.

En cuanto a la unión de esta línea de metro con el centro histórico de la ciudad, tal como contemplaba la antigua T2 (infraestructura tranviaria que se empezó en 2006 y se paralizó en 2011, por falta de presupuesto), el presidente ha reiterado que antes de fallas se anunciará la cronología de la ampliación de la red, «con la unión con la Marina como una realidad».

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