¡¡Viva la Constitución!!

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Después de haber estado quejándonos de la dictadura franquista durante 40 largos años; después de haber estado los demócratas durante todo ese tiempo, escondidos en las catacumbas del miedo a expresar nuestras ideas, con la mirada y atención de la  policía  política franquista siempre puesta en nuestros cogotes, por fin, en el año 78, con la participación de absolutamente todos los partidos que conformaban el arco parlamentario de la época, se promulgo nuestra actual Constitución.

Carta Magna o Ley de Leyes que, hasta la fecha, le ha venido dando soporte jurídico y democrático así como todas las garantías a  nuestras libertades y, sobre todo, consistencia y credibilidad a nuestra joven Democracia.

Somos muchos los que padeciendo aquella dictadura, en estos momentos valoramos, mimamos y defenderemos a nuestra Constitución, con todas las fuerzas que nos da la razón y nuestro pleno convencimiento democrático.

Desde mi atalaya en el Congreso de los Diputados, como cronista parlamentario por aquel entonces, recuerdo no sin cierta nostalgia, la entusiasta labor de aquellos magníficos y sesudos ponentes de nuestra Carta Magna que, presididos por el valenciano Emilio Atard, trabajaron con fe en el futuro y entusiasmo en aquel presente, muchas veces hasta altas horas de la madrugada, redactando una Constitución que satisficiera a todos los españoles por igual. Eso sí, fuera cual fuere el credo, religión, estado, condición o ideología de todos los españoles a los cuales amparaba.

Muchas veces pienso,  en aquellos auténticos ‘patas negras’ de la política, cuando los comparo, salvo poquísimas excepciones, con la mediocridad de la clase política que inunda actualmente las instituciones de nuestro país. Políticos ‘ombliguistas’, más proclives a destruir que a construir más y mejor el Estado que representa a esa quinta centenaria nación llamada España.

La eminencia y solvencia reconocida en toda España, de aquellos ponentes o padres de la Constitución, como fueron  Gabriel Cisneros, Miguel Herrero de Miñón, José Pedro Pérez Llorca, representado a la entonces UCD. Así como los catedráticos Gregorio Peces Barba, del PSOE; el catalán Jordi Solé Tura, del PCE; Manuel Fraga por AP, hoy PP; y Miguel Roca i Junyent, ilustre diputado  también catalán de la por entonces Convergencia i Unió, hoy PDeCat, son una muestra evidente de la clase y excelencia jurídica e intelectual de este ramillete de grandes políticos que nos dio la Transición.

Por otro lado, sería bueno señalar que el ilustre president de la Generalitat catalana, el ‘golpista y sedicioso’ Carles Puigdermont, arquitecto de la demolición de España y su Constitución, ha sido ‘casualmente’ compañero de alma y partido de Miguel Roca, padre y ponente de esa misma Constitución que ahora se quiere cargar.

Por cierto, somos muchos los que estamos esperando que este ‘padre constituyente’ asome la patita por alguna esquina, definiendo claramente su posición ante el intento de Golpe de Estado y a la Constitución, presidido, auspiciado y arengado por su compañero Puigdemont y resto de la comparsa del PDeCat.

Hace unos días se publicó un manifiesto firmado por más de un millar de intelectuales y artistas autoproclamados de izquierdas, como son , entre otros, Rosa María Sarda, Jordi Grau, Isabel Coixet, Javier Marías, Joaquín Oristrell, Carlos Giménez Villarejo y un largo etc mas, definiendo el anunciado referéndum como de “Estafa antidemocrática”. Argumentando lo que la mayoría de los españoles estamos ya cansados de ver y oír, sobre el autentico ‘Golpe’ que pretenden asestar esta tropa de anti sistemas, sediciosos y golpistas a este Estado de Derecho democrático y español, que tantos años de trabajo y vidas  costaron para arrebatárselo a la dictadura Franquista.

Y es ahora, cuando cada día me indigna más el ver y escuchar a los típicos niñatos vende humos que van de listos y progres por la vida, como es el caso de ese ‘gurú’ de la llamada ‘Nueva Izquierda Podemita’, Pablo Iglesias, por cierto, amigo intimo de esa otra joya de la Corona como es el pro etarra, Arnaldo Otegui, caldeando mas los ánimos de la tropa antisistema, diciendo sin inmutarse con mas morro que espalda, que en esta España vuelven a haber presos políticos.

Y yo le diría a este ‘sabio’ de la coleta, que coño sabrá el de presos políticos en este país. Presos políticos, eran  los de la dictadura franquista y, por supuesto,  los de la dictadura de su amigo Maduro en Venezuela. Aquí las últimas detenciones en Cataluña, han sido, ni más ni menos, que por malversar los fondos públicos de todos los españoles para montarse campañas ad hoc, a favor de unos intereses particulares emanados desde la mas espuria ilegalidad.

Aquí, cualquier demócrata que se precie de serlo, estamos por supuesto a favor de la libertad de expresión y manifestación, faltaría más. Ahora bien, antes que eso estamos fundamentalmente por el cumplimiento estricto de las leyes propias de un Estado de Derecho.

Por lo tanto, referéndum todos los que sean necesarios, siempre y cuando los mismos estén contemplados y permitidos por nuestra Constitución o Ley de Leyes. De no ser así, pues ya se sabe, primero a debatir y aprobar la modificación o reforma de esta misma Constitución en el Parlamento de la nación, para después poder votar todo Dios con las suficientes garantías jurídicas, y no como se quiere ahora en plan tómbola de feria.

Y finalmente, yo no sé aun porque se rasgan tanto las vestiduras con el ‘Golpe de Estado catalán’, aquellos que van de izquierdas y se hacen llamar ‘republicanos’,  como son los golpistas sediciosos de la CUP, ER y PDeCat,  así como sus amigos ‘indefinidos’ de Podemos, como Iglesias y la Colau, cuando fue precisamente nuestra querida y recordada II República  Española, la que en el primer conato de independencia de Cataluña, por los mismos de aquel entonces, los detuvo y metió en la cárcel sin pensárselo un minuto, incluido el presidente Companys, a todo el gobierno de la Generalitat, por Sedición y atentado contra el Estado; ya que la unidad de España para ellos era tan sagrada e intocable como debiera  serlo ahora.

Al hilo de todo esto, ya en el siglo XVI, el gran Nicolás Maquiavelo, hacia la siguiente reflexión: “El que tolera el desorden para evitar la guerra, tiene primero el desorden y después la guerra”.

José Antonio Sorzano | @JoseSorzano | Periodista y abogado | Foro de Opinión José Luis Sampedro

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