Recuperan los tractores robados hace un año a dos agricultores de Alfafar y Catarroja en Rumanía

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tractores-avaLa Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha denunciado la existencia de una red de delincuentes “perfectamente organizada” que se dedica al robo de tractores y otros vehículos agrarios en el campo valenciano que luego traslada, distribuye y comercializa en el mercado negro de los países del este de Europa. Hoy, dos agricultores de Alfafar y Catarroja han recuperado los tractores que les habían robado hace un año y que la Guardia Civil ha encontrado en Rumanía.

Según la asociación de agricultores, siempre se había sospechado de la presencia de bandas de ladrones que se dedicaban a este tipo de prácticas, “pero el reciente caso que han protagonizado varios agricultores valencianos no sólo corrobora tales sospechas sino que pone al descubierto la magnitud del problema”.

AVA ha explicado que los propietarios de tres tractores que habían sido robados en el mes de julio del año pasado en explotaciones de Alfafar, Catarroja y Cheste consiguieron recuperarlos después de que la Guardia Civil, casi de una forma casual, los localizase en Rumanía y tras afrontar largas gestiones y tener que hacer frente con sus propios recursos económicos a los cuantiosos gastos que ha acarrado el viaje de vuelta de los tractores desde Rumanía.

“Un verdadero calvario”

El propietario de uno de los vehículos sustraídos y socio de AVA-ASAJA, Eduardo Vicente Puchol, explica que a mediados del pasado mes de marzo recibió una llamada de la Guardia Civil informándole de que su tractor había sido localizado en una granja de Rumanía.

Según las informaciones recabadas, a un equipo de la Guardia Civil, que se encontraba durante aquellas fechas en el citado país realizando, en colaboración con la policía rumana, una investigación que nada tenía que ver con el robo de maquinaria agrícola, le llamó la atención la presencia en una granja de una serie de tractores y, dejándose llevar por su intuición y celo profesional, decidieron comprobar el número de chasis y el bastidor de los vehículos, lo que les permitió identificarlos como mercancía robada.

La policía rumana practicó detenciones y la Guardia Civil habría abierto una línea de investigación centrada en la existencia de esas redes de delincuentes profesionales que se dedican al robo a gran escala de maquinaria agrícola pesada.

Sin embargo, la operación para lograr el retorno de los tractores (valorado cada uno en más de 50.000 euros) a Valencia ha estado repleta de dificultades, hasta el punto de haberse convertido en un “verdadero calvario”, apunta Eduardo Vicente Puchol, y despertar por ello la indignación del afectado.

“Lo que ha ocurrido es una verdadera vergüenza, nos hemos sentido indefensos y abandonados por parte de las autoridades a la hora de recuperar nuestros tractores y, al final, hemos sido nosotros los que hemos tenido que contratar a dos empresas: una para que nos solventase los múltiples trámites legales que había que realizar y otra para que efectuase el transporte de los vehículos desde Rumanía. La broma nos has costado 6.000 euros por tractor y, en mi caso, he tenido que pedir un préstamo al banco para poder costearlo. Encima, los tractores han llegado averiados y ahora nos toca pagar también la reparación. Yo pago mis impuestos y si soy víctima de una situación tan desagradable como esta lo mínimo que espero es un poco de colaboración y apoyo por parte de las autoridades de mi país”, ha declarado el agricultor.

Por su parte, el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, comparte la indignación de Vicente Puchol y afirma que “el hecho de que aparezcan en Rumanía vehículos agrarios robados en Valencia quiere decir que estamos hablando de un problema muy serio, estamos hablando de la existencia de delincuentes muy profesionalizados y lo sucedido revela, además, que el control y la seriedad brillan por su ausencia en Europa, puesto que los tractores sustraídos no son precisamente objetos pequeños y han pasado con total impunidad las fronteras de muchos países antes de llegar a Rumanía. Para colmo, los afectados han tenido que pagarse de su propio bolsillo las gestiones y el transporte de los vehículos, lo cual nos indica que el estado de derecho presenta deficiencias mientras los agricultores seguimos esperando una reforma del Código Penal que contribuya a poner coto a todos estos desmanes”.

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