El Bloc abandona el pacto de estabilidad suscrito con el PSPV y vuelve a la oposición más férrea

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A tan sólo un año para acabar la legislatura, el Bloc ha decidido dejar solo al PSPV en el Gobierno de la localidad retirándole el apoyo comprometido en un pacto de gobernabilidad sucrito en 2007 después de que las elecciones dejaran a la unión PSPV-EU con una mayoría simple. La ruptura llega, eso sí, con los presupuestos aprobados gracias a los votos de los dos concejales nacionalistas.

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Según el Bloc, la manera de gestionar ciertas crisis como el colegio San Juan de Ribera o la paralización de proyectos a los que se comprometió el PSPV como la remodelación del mercado han motivado la ruptura acelerada, más si cabe, por la decisión de que la escoleta municipal, una de las principales condiciones de los nacionalistas, sea gestionada por una empresa privada.

El pacto PSPV-EU debía de gobernar en minoría durante cuatro años, durante los cuatro años más difíciles económicamente que han vivido los ayuntamientos en toda la época democrática. El Bloc se negó a formar gobierno con el PSPV o con el PP, ambos con nueve concejales, pero decidió suscribir un pacto de gobernabilidad con el equipo de Gobierno al que daría su apoyo en temas puntuales a cambio de que incluyera proyectos del programa electoral del Bloc.

Hasta ahora, el pacto había funcionado y, de hecho, el propio portavoz del Bloc, Jordi Sebastià, asegura sentirse “moderadamente satisfecho” con el resultado de estos tres años de colaboración en los que el Bloc ha conseguido, entre otras, iniciar la revisión del Plan General de Ordenación Urbana o la aprobación del reglamento de participación ciudadana, y el equipo de Gobierno ha podido sacar adelante los presupuestos municipales todos los años.

Paralización de proyectos

El Bloc ha justificado su decisión en la paralización de diversos proyectos que habían sido pactados y que no se están llevando a cabo, así como la constatación de que algunas de las gestiones del equipo de Gobierno en materia educativa o de comercio no son compartidas “en absoluto” por el partido nacionalista.

“En concreto, estamos muy decepcionados por la decisión de privatizar la gestión de la escoleta municipal que se ha creado gracias a nuestra presión en la calle de Isabel La Católica. Desde el principio, el proyecto del Bloc era hacer una guardería pública, de gestión directa y en valenciano pero el equipo de Gobierno ha dilatado demasiado su puesta en marcha y ha decidido privatizar la gestión”, ha declarado Sebastià.

Entre los acuerdos paralizados también cita Sebastià la remodelación del teatro el Progrés o el mercado. El portavoz reconoce que la crisis económica ha obligado a aplazar estas obras pero, en el caso del mercado, “la obra ya estaba en marcha, los comerciantes ya se han trasladado y en los presupuestos había una partida para iniciar las obras” por lo que, añade, “no hay razones para no comenzar y romper así la inquietud que tienen muchos comerciantes de la zona”.

Otros puntos que han hecho que el colectivo del Bloc se sintiera decepcionado, según explican, son la paralización de l’Oficina de Promoció del Valencià que, a pesar de estar creada, no tiene un lugar donde ubicarse ni un cartel que indique su existencia, o la negativa de firmar un acuerdo con los libreros del pueblo para que las ayudas municipales para la compra de libros de texto solo fueran válidas en estos establecimientos.

Responsabilidad política

A pesar de su decisión, el Bloc asegura que la ruptura de este pacto de gobernabilidad no implica una “desestabilización” en el Gobierno del municipio. Según Sebastià, “en momentos de crisis hace falta poner por encima de toda la responsabilidad y no es voluntad del Bloc crear desestabilización, sino colabora para sacar adelante políticas progresistas en Burjassot.

Sin embargo, consideran que, “desde la pura oposición” podrán presionar aún más para que los proyectos no se estanquen y salgan adelante. Por último, el Bloc ha manifestado su discrepancia con la forma en la que el equipo de Gobierno ha gestionado varias cuestiones como la polémica por la construcción del nuevo colegio Sant Joan de Ribera o el traslado del mercado provisional “con falta de diálogo con los grupos implicados y una buena dosis de improvisación”.

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