El Hospital General de València ha reforzado su consulta especializada de micropigmentación mamaria, un servicio fundamental para la recuperación física y emocional de mujeres que han superado un cáncer de mama u otras patologías que afectan a su imagen corporal. Desde el pasado mes de diciembre, el centro cuenta con una unidad propia de atención a tiempo completo liderada por la enfermera especialista María Rovira, posicionándose como un referente en este tratamiento reparador dentro de la Comunitat Valenciana.

Recuperación estética y psicológica tras el cáncer
La técnica de micropigmentación mamaria tridimensional (3D) permite recrear de manera realista el complejo aréola-pezón tras una reconstrucción mamaria. Esta alternativa, mínimamente invasiva, evita nuevas intervenciones quirúrgicas y supone para muchas pacientes el cierre emocional de su proceso oncológico.
Entre los beneficios principales de este tratamiento destacan:
Recuperación estética natural y mejora de la autoestima.
Refuerzo de la imagen corporal tras una mastectomía.
Tratamiento menos invasivo comparado con la cirugía reconstructiva tradicional.
Ampliación a otras patologías reconstructivas
Más allá del cáncer de mama, el Hospital General ha extendido este servicio de "tatuaje reparador" a otras necesidades médicas complejas. Actualmente, la unidad también trata:
Lesiones en el cuero cabelludo derivadas de tumores o radioterapia, así como casos de alopecia.
Reconstrucción labial tras carcinomas, angiomas o casos de labio leporino.
Tratamiento de cicatrices provocadas por quemaduras o procesos de necrosis.
Un modelo multidisciplinar y humanizado
La consulta se integra en la estrategia de la Conselleria de Sanidad para extender estos servicios a diversos departamentos de salud. La unidad del Hospital General destaca por su enfoque multidisciplinar, coordinando a especialistas en cirugía plástica, oncología, dermatología, cirugía general y maxilofacial.
Este avance en la sanidad valenciana refleja una apuesta por la humanización asistencial, donde la rehabilitación emocional y la calidad de vida de la paciente son tan prioritarias como la curación física de la enfermedad.























