El Ayuntamiento de València se arriesga a perder el legado de Blasco Ibáñez

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La ciudad de València está a punto de perder el legado de su hijo más universal, Vicente Blasco Ibáñez, al no renovarse el convenio suscrito con la Fundación del mismo nombre, que vencía el pasado 31 de diciembre.

La Fundación Blasco Ibáñez ha anunciado que va a reclamar al Ayuntamiento de València la devolución de los fondos del escritor expuestos en la Casa-Museo, considerando además que “no se dan las condiciones” para renovar el convenio.

En palabras del secretario de la entidad, Ángel López, la situación respecto al trato recibido del Govern de la Nau y más concretamente de la concejalía de Cultura dirigida por Glòria Tello, como de auténtico “hartazgo”, tras años de auténtico litigio en los que no se han traducido en nada las iniciativas previstas para el museo y de que se haya diluído el presupuesto que existía para invertir en él y en la proyección de la figura de Vicente Blasco Ibáñez.

Desde el Ayuntamiento de València se hizo llegar una propuesta de convenio antes del pasado verano y, según fuentes municipales, el principal problema era que la Fundación quería que en el texto se recogiera su condición de propietaria de parte de los fondos, mientras que el Ayuntamiento insiste en que dichos fondos son de propiedad municipal.

En cualquier caso, el desencuentro y la no renovación del citado convenio ha provocado que el patronato de la Fundación Blasco Ibáñez se reúna esta misma semana para consensuar el texto con el que comunicarán al Ayuntamiento que se da por disuelto el convenio, reclamando la devolución de los fondos.

La parte del legado objeto de la reclamación es la de índole más íntima del escritor: cartas a María Blasco, su novia y después esposa, libros de notas y contratos de cine y fotos de sus viajes, fondos sobre los que “no hay ninguna duda” que son “propiedad de la Fundación” y que, por lo tanto, se tienen que devolver.

Pero la parte cuya propiedad es motivo de conflicto es la que ya estaba depositada en la Casa-Museo Blasco Ibáñez antes del convenio firmado para el periodo 2012-2017 (año éste declarado Año Blasco Ibáñez al cumplirse el 150 aniversario de su nacimiento) y prorrogado hasta final de 2018.

La clave del conflicto está en que, según argumenta la Fundación, Gloria Llorca, nieta de Blasco Ibáñez, revirtió la donación que había hecho en un principio con cartas familiares, fotografías, documentos, libros y dibujos. Algo que el Ayuntamiento no acepta y que se dirimirá en un contencioso administrativo para que sea el juzgado el que determine a quién pertenece.

Ángel López señala que “no hay la mínima duda de la voluntad de la donante”, aunque el Ayuntamiento esgrima un informe de la época de Rita Barberá que defiende la propiedad municipal, entre otros motivos, porque dicho informe no incluye referencia alguna al escrito de Gloria Llorca que pedía “que se devolviera esa primera parte del legado”.

El monumental enfado de los miembros de la Fundación, no obstante, no responde sólo al conflicto de la propiedad del legado, posterior a la voluntad de no renovar el convenio, sino que es el resultado de un proceso lastimoso lleno de incumplimientos y desplantes. Así, López habla de “razones flagrantes” para que la renovación no se produjera.

La primera planta de la exposición permanente en la Casa-Museo Blasco Ibáñez lleva más de dos décadas sin tocarse, con multitud de tareas pendientes planteadas y no ejecutadas.

Por otro lado, la partida presupuestaria destinada al museo se ha “diluído” según López, que lamenta que el Ayuntamiento no hay amostrado el más mínimo esfuerzo por comprar, por ejemplo, un fondo de cartas que Blasco Ibáñez intercambió con su traductor en Francia cuyo coste, 600 euros, era totalmente asumible, como tampoco hubo esfuerzo alguno por crear el prometido y anunciado premio de investigación con el nombre del escritor.

Las quejas de Ángel López no han ido dirigidas tan sólo al Ayuntamiento de València, recordando que mientras en el caso de la Fundación Max Aub, por ejemplo, participa la Generalitat, varias diputaciones y otros organismos e instituciones, con un presupuesto saneado, en el caso de Blasco Ibáñez sólo el Ayuntamiento está presente.

De ahí que López hable de “hartazgo y cansancio” porque “llevamos desde 1994 peleando por Blasco Ibáñez” y desde 2001, año de creación de la Fundación, “18 años peleando con el Ayuntamiento por su legado”. El destino de los fondos, una vez devueltos, será una institución de prestigio en Madrid.

El Ayuntamiento aduce que el abogado de la ciudad considera suficientemente zanjada la cuestión y no se plantea dar un paso atrás en su postura. De hecho, asegura que este hecho ya fue comunicado a la Fundación antes de fin de año.

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