Solicitan abrir otra fosa en el cementerio de Paterna al encontrar solo dos de los veinte represalidado que buscaban en la 82

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El equipo arqueológico y el Grupo por la Recuperación de la Memoria Histórica, que representa a los familiares, ha solicitado al Ayuntamiento de Paterna permiso para excavar otra fosa que no estaba prevista en el plan inicial porque, tras abrir las fosas 81 y 82, donde esperaban encontrar los restos de veinte represalidados en octubre de 1939, tan sólo han hallado los restos de dos de ellos.

Así lo han anunciado hoy en rueda de prensa el responsable arqueológico del proyecto, Miquel Mezquida, de ArqueoAntro, que ha comparecido junto a la diputada provincial de Memoria Histórica, Rosa Pérez Garijo, pues ha sido su departamento el que ha otorgado ayudas a la asociación para realizar estos trabajos en el cementerio de Paterna donde está documentado que, entre el final de la Guerra Civil y el Franquismo, se fusiló a más de 2.200 personas.

Los escasos indicios documentales habían llevado al equipo de investigadores a pensar que en las fosas 81 y 82 se podrían hallar los restos de 20 represaliados que fueron fusilados en los mismos dos días, y más de 60 en la fosa 113. Solicitaron, por tanto, permiso para excavar en estas dos localizaciones el pasado mes de enero. El Ayuntamiento de Paterna les concedió licencia a principios de abril y el día 18 comenzaron los trabajos.

Sin embargo, tan sólo han hallado los restos de como mínimo seis personas. De ellos, tres serían niños y otra, correspondería a una mujer de unos 60 años. Los otros dos grupos de restos corresponden a dos varones, uno de unos 50 años y otros de unos 60 que coinciden con los dos únicos represalidados que, según los registros, habían sido allí enterrados y cuyas familias ya habrían retirado esos restos en los años 50 para darles sepultura en su municipio, l’Alcúdia.

Los restos de los dos varones, según Mezquida, presentan evidencias de traumatismos perimortem. De hecho han hallado fragmentos de cráneo con fisuras muy similares a las que dejan las balas al atravesar el hueso de dentor hacia afuera. Tras excavar hasta hallar fósiles marinos que evidenciaban el final de la fosa, el equipo procedió a cerrar la fosa y a transportar los restos para hacerles las pruebas de ADN. Para ello, han localizado a los supuestos familiares en l’Alcúdia para tomar muestras y compararlos.

Ahora, y atendiendo a los recuerdos de la hija de uno de los represalidados que recordaba haber ido con su madre al cementerio y haber puesto flores en otro lugar -donde se encuentran las fosas 91 y 92-, los responsables del proyecto han solicitado permiso al Consistorio para abrir estas otras fosas. Si los términos se cumplen, calculan que podrían recibir el visto bueno en el mes de agosto.

Mientras tanto, van a continuar con las excavaciones en la fosa 113 que esperan poder empezar el próximo 22 de mayo ya que se han adelantado respecto al plazo previsto al no haber hallado en esta primera fosa tantos restos como esperaban. Un hecho, sin embargo, que aunque decepcionante es bastante habitual, como ha recordado Pérez Garijo, ya que no existen pruebas fehacientes de las sepulturas de los represaliados al no haber quedado constancia en ninún registro.

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