María Monedero, de Puçol, campeona de España de baile por parejas

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A sus 27 años, María Monedero se ha proclamado campeona de España de baile con su pareja Néstor Richart, en el nacional celebrado en Oropesa del Mar el 19 de febrero. Con este triunfo, logra un sueño que comenzó practicando ballet a los 5 años. A los 12 ya quería competir así que empezó a estudiar en la Academia Élite, donde hoy continúa bailando e impartiendo clases.

 

Con cinco años, se coló en una clase de baile en el colegio público Obispo Hervás y a sus padres no les quedó más remedio que apuntarla a esa actividad extraescolar. Tres años después se inscribía en los cursos de bailes regionales en la Casa de Cultura. Pero aquello no la llenaba, ella quería hacer bailes de salón.

“Lo más parecido que había eran los bailes de salón social en el Sindicato, así que estuve allí un tiempo”, recuerda María Monedero, “pero yo quería competir y tuve que esperar a tener doce años para que mis padres me dejaran coger el tren y el autobús con una amiga, Beatriz Mora. Juntas nos íbamos a la Academia Élite en Valencia, donde tuve como profesor a Toni Costa, que luego se hizo famoso en el programa de televisión Mira quién baila”.

Ella considera el baile como una “droga muy sana” que le obliga a competir cada fin de semana, por supuesto, corriendo con todos los gastos de viajes, entradas para la familia y alojamiento, ya que el baile deportivo no cuenta con subvenciones de ningún tipo.

Pero, sobre todo, lo que María siempre ha querido es competir.

Desde que empezó a bailar, la forma de organizar las competiciones ha cambiado mucho, pasando de unas pocas categorías a la situación actual, en la que según el nivel los participantes se dividen en iniciación (Territorial 1), nivel más avanzado (Territorial 2) y las categorías C, B, A Nacional y A Internacional.

Llegar a la categoría A fue su primer gran éxito, siendo joven, porque además del nivel en las competiciones se agrupan por edades: Juvenil, Júnior 1, Júnior 2, Youth, Sub 21, Adulto 1, Adulto 2 y Sénior 1, 2, 3 y 4. Un auténtico galimatías que supone competir en tu grupo de edad y además en la categoría que tengas en cada momento, todo ello organizado por la Federación Española de Baile Deportivo.

Buscando rentabilizar el baile, estuvo de gira en la Navidad de 2009 con la Orquesta Sinfónica de Bucarest, intercalando algunos bailes entre las piezas, y también ha realizado en los últimos años exhibiciones de todo tipo, que le permiten algunos ingresos, aunque poco generosos si tenemos en cuenta las horas dedicadas a entrenar, el precio de los trajes, el coste del maquillaje y los desplazamientos con la familia.

A lo largo de sus 22 años de idilio con el baile ha realizado tres paradas: cuando estudiaba en la Universidad Jaime I de Castellón el último curso tuvo que centrarse en los estudios para aprobar su carrera como profesora de educación física; en 2010 se marchó a vivir y estudiar en Londres, lo que era incompatible con los estudios y en 2015 estuvo trabajando como encargada de una tienda… sólo para descubrir que aquello no era lo suyo y que tenía que dejarlo todo para centrarse en el baile.

Desde hace dos años sólo baila… o casi.

“Si no hay campeonato, practico cinco horas durante tres días a la semana, además de una sesión con preparador físico y una clase en grupo”, explica María. “Vivir del baile es muy difícil, aunque yo estoy compitiendo tanto en categoría estándar como en bailes latinos, por los que tengo en primavera el nacional de latinos y el de diez bailes… Y, además, doy clases de baile y de distintas disciplinas deportivas”.

No hay quinto malo

Su idilio con la Academia Élite, la única en su vida, no tiene nada que ver con sus parejas de baile… ahí ha habido que buscar más.

Comenzó a competir con 12 años en bailes latinos y su primera pareja le sirvió para descubrir el mundo de los campeonatos. Su segunda pareja llegó a los 16 años, en la categoría Youth, donde por fin alcanzó el nivel A en categoría nacional.

Ya compitiendo como adultos conoció a su tercera pareja de baile, aunque coincidió en la época en que estaba estudiando en la Universidad Jaume I, por lo que apenas participó en algunas exhibiciones.

Tras su estancia en Londres durante un año regresó al baile y conoció a su cuarta pareja, con la que recuperó el tiempo perdido participando en varios campeonatos de baile estándar y latino.

Una nueva parada de un año para trabajar como encargada de una tienda la convence que aquello no es lo suyo y decide volver definitivamente al baile, porque ningún otro trabajo la hace feliz. Imparte clases de repaso, baile en la academia y educación física en el polideportivo de Massamagrell, a la vez que prepara oposiciones, entrena…

Y, sobre todo, conoce a su quinta pareja, Néstor Richart, con la que gana el Campeonato de España de bailes estándar en Oropesa, el pasado 19 de febrero.

Ahora prepara el Campeonato de España de latinos, que se celebra en L’Eliana en junio y, paralelamente, el Campeonato de los 10 bailes (5 latinos y 5 estándar), sin duda lo más complejo a lo que puede aspirar de momento.

“Equilibrar diez bailes es complicado, porque puedes ensayar un baile sin pareja, pero al final tienes que ajustar el ritmo, la conexión, la expresividad, el timing con la música… y eso se consigue ensayando juntos. Y hablamos de vals inglés, tango, vals vienés, slow foxtrop y quick step para el baile estándar, y después samba, chachachá, rumba-bolero, pasodoble y jive para los bailes latinos, cada uno con su vestuario, su maquillaje y sus ensayos… diez bailes es algo realmente duro”, finaliza María.

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