La milenaria Ruta de la Seda también se tejió en Burjassot, Moncada y Vinalesa

El inicio de la sericultura tiene como punto de partida en China en el año 3.000 a. C. Pero la producción de los diferentes tejidos de seda en Occidente se introdujo en el siglo VI d. C. gracias al rey Justiniano de la Corte de Constantinopla. Luego, fueron los árabes quienes se encargaron de extender la sedería por tierras españolas. Finalmente, tras años de expansión de este material, se formó La Ruta de la Seda; una serie de rutas comerciales entre el continente asiático y Occidente, pero la ruta desapareció y se crearon nuevos caminos, sobre todo marítimos, para la compra de esta mercancía. Valencia ha sido incluida en la celebración que de la Ruta de la Seda está haciendo este año la UNESCO y, junto a ella, la programación para festejar este hito destaca la contribución de tres localidades de l’Horta a la tradición sedera de Valencia: Burjassot, Moncada y Vinalesa.

Valencia formaba parte de aquella Ruta de la Seda y tuvo varias épocas de gran esplendor que hasta el día de hoy se reconocen y mantienen en fiestas como las Fallas. Durante el siglo VIII, en la huerta valenciana se encargaban de las moreras y en el barrio de Velluters se producía el tejido. En aquel barrio, conocido hoy como El Pilar, se llegaron a reconocer 5.000 talleres y se construyeron el Colegio del Arte Mayor de la Seda y el Palacio de los Tamarit. Entre los siglos XV y XVI se alzó el monumento de la Lonja de la Seda o Lonja de los Mercaderes que hoy es razón indiscutible para incluir a Valencia en el Programa UNESCO de la Ruta de la Seda. Además, en el siglo XVIII, con los Borbones en España se estimuló aún más el uso de la seda incluyendo nuevos modelos para conocerla con academias como la Academia de Bellas Artes San Carlos de Valencia.

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Exposición ‘De la tradición a la traducción’ en la calle Micalet con piezas del Museo de la Seda de Moncada.

Ahora, cientos de años después, con este programa de la UNESCO resurge un impulso para muchas ciudades, entre ellas Valencia que se sitúa en el famoso kilómetro 9.090 de aquel recorrido y es Ciudad de la Seda 2016. Además, en este ciclo se incluyen más municipios de la provincia de Valencia como son Mocanda, Vinalesa y Burjassot, todos ellos referentes en el mundo de la seda.

Moncada se ha hecho un hueco en los referentes de la seda desde 1774, gracias a la familia Garín que con la iniciativa de Don Mariano de Garín Rubio se creó una larga historia de generaciones dedicadas a las seda. Aquella familia instaló su taller en la Plaça dels Porxets y abrió una fábrica en la calle Quart de Valencia en el año 1820. A pesar del inicio de la crisis en el sector, la familia Garín mantuvo sus instalaciones y las llegó a ampliar con veinticuatro telares, seis máquinas Jaquard y sesenta y dos rastres. Asimismo, desarrollaron nuevas formas de producción y cultivación de la morera. Unas mejoras que prosiguieron en 1890 con la empresa ‘Hijos de Mariano Garín’ extendida por España con varias delegaciones y nombrada socio honorario de la Sociedad Obrera del Arte Mayor de la Seda.

La prosperidad se mantenía y se convirtieron en líderes del sector, siendo referentes en textil, sin dejar de preocuparse por la producción de tejidos de seda en los telares del siglo XIX. Mantuvieron dos fábricas hasta que en 1963 cerraron la de Valencia pero siguieron exportando y abasteciendo el mercado nacional ganando medallas por la calidad de su trabajo en varias de las Exposiciones Universales de finales del siglo XIX y principios del XX que se conservan en el futuro Museu junto con la documentación y diseños originales.

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En el siglo XVIII, la familia Lapayesse fue la encargada de dar protagonismo al municipio de Vinalesa en el mundo de la seda. De hecho, fueron los primeros en utilizar la fuerza motriz del agua, en este caso, de la Real Acequia de Moncada para la producción de sus tejidos. Durante las décadas de 1820 y 1830, la fábrica que en sus orígenes albergó la Fábrica Nacional de Seda fue propiedad de José Casadeván hasta que la vendió en 1839 a la familia Trénor que la mantuvo hasta finales del siglo XIX. Actualmente, ya no se utiliza como fábrica y después de su restauración se utiliza como espacio multiusos para diferentes servicios municipales. Y, en Burjassot, los elementos arquitectónicos, monumentales y culturales que se encuentran por el municipio son la prueba de que en un pasado fueron colaboradores del auge de la seda en Valencia.

Toda la historia de la seda en la provincia de Valencia fue la clave para que a finales del 2013 se pusieran en marcha proyectos para el Programa UNESCO de la Ruta de la Seda y se le diera la importancia correspondiente con una revisión de los mapas históricos de la ruta porque la Lonja de la Seda cumple este 2016 veinte años desde su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y el Colegio Arte Mayor de la Seda se inaugurará tras su rehabilitación integral gracias al mecenazgo de la Fundación Hortensia Herrero. La Ciudad de la Seda 2016 mantiene la apertura a nivel internacional con II Encuentro Internacional de la Ruta de Seda que traerá hasta la capital del Turia a representantes de los 33 países que participan en ella y donde se incluirán en la programación diferentes conferencias y encuentros en los municipios nombrados por su vinculación y legado histórico en los siglos XVII y XVIII tanto en la agricultura como la industria.


 
 
 

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