La mayor jornada taurina de Puçol reúne a miles de aficionados en unas desencajonadas sin incidentes

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El 7 de septiembre es para las fiestas de Puçol uno de los días grandes y es que se dedica toda la jornada a diversos actos taurinos con las peñas como protagonistas y con la asistencia de cientos de aficionados de la provincia. Al encierro de la mañana siguió por la tarde la desencajonada de cuatro toros y la embolada de una vaca para concluir, a la medianoche, con el tradicional toro embolado.

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La jornada transcurrió sin incidentes aunque un aficionado recibió una puntada del segundo toro de la tarde, Lugano, de la ganadería El Torero, que alcanzó la pierna del aficionado cuando estaba en la barrera. Fue atendido rápidamente por voluntarios y Protección Civil y en la ambulancia recibió algunos puntos de sutura y la recomendación de descanar la pierna.

Antes de las desencajonadas, las peñas se reunieron a las 17.00 horas, como es tradición, en la avenida Valencia, bajo la ‘Holy’, para refrescarse con cubos de agua, mangueras y cualquier otro sistema apropiado. Es la forma que tienen las peñas para calentar motores antes del desfile que protagonizan por todo el centro del casco urbano de Puçol acompañando a los cajones de los cuatro toros.

Una vez en la plaza Sant Joan de Ribera, dio comienzo la desencajonada de los astados. Dionisio, de Fuente Ymbro; Lugano, de El Torero; Picarón, de La Campana, y Lechucito, del Puerto de San Lorenzo, hicieron las delicias de vecinos y aficionados.

A partir de la medianoche tuvieron lugar las cinco emboladas previstas que se desarrollaron sin incidencias y ante un gran número de público. Muchos han aguantado en el recorrido hasta la quinta y última embolada que se produjo minutos antes de las 4.00 horas de la madrugada.

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