Fernando García reconoce que se equivocó en afirmaciones sobre el caso Alcàsser a causa del dolor y la rabia

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Fernando García, padre de una de las tres adolescentes asesinadas en Alcàsser en 1992, reconoció hoy, durante el juicio que se celebra contra él por calumnias en el juzgado de lo penal número 2 de Valencia, que se equivocó en algunas de las afirmaciones que vertió en el programa ‘El juí d’Alcàsser’, de la televisión autonómica valenciana por lo que pidió perdón.
No obstante, destacó que “la rabia es la rabia” y que “el dolor es el dolor” y que por eso, dijo, “a veces se dicen este tipo de cosas”. Así, matizó que, a pesar de que no tenía voluntad de ofender a nadie, “volvería a hacerlo otra vez”.

García se expresó en estos términos a preguntas de su abogado durante el juicio que comenzó hoy contra él, el criminólogo Juan Ignacio Blanco, y dos periodistas de la televisión pública valenciana por las declaraciones que se vertieron en el programa ‘El juí d’Alcàsser’ contra el ex fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) Enrique Beltrán, la Guardia Civil, forenses y los magistrados que juzgaron y condenaron a Miguel Ricart a 170 años de cárcel por el asesinato, rapto y violación de las tres jóvenes de Alcàsser.

En todo momento, García, que aseguró que se sentía “mental y emocionalmente preparado” para participar en aquel momento en un programa de televisión, afirmó que no recordaba prácticamente nada de lo que dijo. “No recuerdo si fue exactamente así”; “Necesitaría ver el contenido de la grabación, sino, no lo recuerdo”; “No recuerdo haber escuchado esas expresiones”, aseguró.

En este punto, preguntado por si se acordaba de que criticó que había confabulación, indicó que ésta era una forma de expresión, “a lo mejor errónea”, puntualizó. Preguntado por si mantenía la afirmación de que la Guardia Civil torturó a Ricart, afirmó que “era lo que él dijo”, en referencia al único detenido y condenado por el triple crimen.

No obstante, lo que sí subrayó es que “nunca” había dado nombres de nadie. “Jamás he nombrado el nombre de nadie”, dijo en referencia a su participación en los programas de televisión.

Al mismo tiempo, destacó que la finalidad de sus afirmaciones no era otra más que la de emitir su opinión. Puso como ejemplo que cuando dijo que faltaban fotografías intermedias del levantamiento de los cadáveres, que era “una forma de expresar su opinión”, al igual que cuando afirmó que había confabulación.

En ese momento, –se emocionó– “sólo quería saber quién había matado a mi hija. Me equivoqué tanto que pido perdón otra vez”.

García pidió que “cualquiera” de la sala se pusiera en su lugar porque “sólo” tenía “dolor en el corazón” por perder a una hija, además de “impotencia” porque a su alrededor “sólo había vacío”.

Afirmó que el dolor era “tan sumamente grande” que la rabia “tenía que contenerla”. “Desde pequeño mi padre me ha enseñado a respetar a todo el mundo, y yo lo he hecho, pero a mí no me respetan, matan a mi hija y aquí estoy, acusado, pasando vergüenza”, afirmó. Por último, Fernando García aseveró que cuando acudía al programa de televisión, nadie le decía lo que tenía que comentar. “No recibí instrucciones de nadie”, aseveró, y añadió que les pedían que fueran respetuosos.

Blanco recalca que el trabajo de los especialistas en aquel caso fue “malo”

Por su parte, el criminólogo Juan Ignacio Blanco, quien compareció voluntariamente después de que el pasado viernes el juez dictara orden de detención contra él tras no presentarse “injustificadamente” en el juicio después de numerosas suspensiones, sólo quiso responder a preguntas de su letrado.

Blanco declaró que en sus intervenciones en los programas “decía lo que consideraba oportuno” puesto que, según comentó, no había nada pactado y nadie le daba “ninguna contraseña” de lo que tenía que decir. Aseveró que no tenía ánimo de difamar o de ofender, puesto que no había tenido “el gusto/disgusto de conocer a Beltrán o a los guardias civiles. Yo no tengo nada contra esas personas, ni he tenido ningún interés”.

Lo que hizo, según expuso, fue valorar el trabajo de estos especialistas, que en ese momento y ahora lo considera “malo” porque “se hicieron muchas cosas mal”. En su opinión, durante la investigación e instrucción, “se cometieron muchos errores e irregularidades. Las cosas se hicieron francamente mal y el ‘caso Alcàsser’ sigue sin solución real”, lamentó.

Por otro lado, la presentadora del programa, Amalia Garrigós, declaró que su “única” función era la de moderar, y que había un guión indicativo que debía seguir, diferenciando “bien” lo que era información de opinión.

También indicó que “muchas veces” intentó evitar que se elevara el tono de las afirmaciones durante el programa, aunque en otras ocasiones tenía cortar cuando ya se había producido. No obstante, reiteró que sólo pedir a los participantes que no hicieran descalificaciones personales.

Así, el director del programa, Ferran Pérez, corroboró esta versión, y afirmó que “ni la presentadora, ni los redactores ni yo opinábamos”, y afirmó que no podía valorar si en las intervenciones había descalificaciones.

También dijo que fue el director de la cadena el que le propuso dirigir el programa, y que cuando le llamó ya estaba prácticamente diseñado.

Además, señaló que momentos antes de emitirse el programa, desconocía las opiniones que iba a realizar García, y aseveró que “muchas veces bajamos para tranquilizar los ánimos y disminuir el tono”. Así, aseveró que intentaba estar pendiente “en todo momento” del programa, aunque “no siempre podía escucharlo todo”, destacó.

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