El rechazo de la plantilla al acuerdo de flexibilidad amenaza el futuro de la planta de Kamax

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La dirección de Kamax, el mayor fabricante de España de tornillería para la industria del automóvil, ha alertado de que el rechazo de la plantilla en referéndum del “acuerdo de flexibilidad”, aprobado previamente por el comité de empresa, “amenaza el futuro de la planta” de Museros y el “de sus empleos”.
En un comunicado, la compañía ha confiado en que la plantilla “reconsidere esta propuesta” por tratarse de “la única opción que puede garantizar la viabilidad de la planta” valenciana, la única que posee en España, y “evitar que la central alemana del grupo adopte decisiones que sean irreversibles”.

El referéndum contó con una participación del 91 por ciento de los 226 trabajadores. De los que participaron, el 52% se pronunció en contra de dicha propuesta.

A causa de esa negativa, el grupo alemán “dejará de invertir dos millones de euros previstos para mejorar la capacitación del personal y adquirir una nueva prensa para fabricar tornillos” y que, además, “se perderán los pedidos de piezas valorados en cuatro millones de euros que se trasladan a las otras plantas del grupo”.

Según la dirección, esa medida “supone un descenso de las ventas en la planta de Museros del 3 por ciento en 2011, que se suma a la caída del 40 por ciento experimentada en 2009 por la crisis”, y, de hecho, la situación “se agravará en los siguientes años, al no poder reemplazar con pedidos nuevos aquellas piezas que se perderán por dejar de montarse en los nuevos modelos de automóviles que aparezcan.

El “acuerdo de flexibilidad” introducía fórmulas como la ‘cuenta de horas’, la posibilidad de “regular” el calendario laboral o la creación de una Comisión de Productividad para “alcanzar un mayor nivel de flexibilidad y productividad” que permitan a la compañía “adaptarse con rapidez, y sin costes extra, a las fluctuaciones en los pedidos de sus clientes”.

Además, en caso de ser validado por mayoría, la central de Kamax se comprometía, “como apoyo y garantía de futuro” de la planta, a implantar el proyecto KPM, que persigue “una mejora continua de las condiciones de trabajo”, así como a “aportar nuevos pedidos por un montante de 2, 9 millones de euros, lo que supondría un incremento cercano al 10 por ciento sobre el nivel actual de carga de trabajo”.

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