El Museo Lladró se ‘traslada’ por unos días al Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí

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La firma Lladró da a conocer una de sus facetas más exclusivas aunque menos conocidas como es la creación de jarrones. A través de más de 40 piezas limitadas, algunas de ellas inéditas, recorre más de 50 años de historia que descubren las tendencias cada época desde los primeros jarrones de corte Rococó hasta la búsqueda de nuevos acabados cristalizados en formas geométricas, pasando primero por los motivos orientales.

El Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí acogerá hasta el 26 de junio esta muestra que incluye bocetos y originales en escayola para reflejar el proceso creativo de los jarrones, todo un trabajo artesanal que el público podrá ver de la mano de las propias pintoras de la Casa Lladró en demostraciones de decoración en vivo que tendrán lugar los días 13 y 20 de marzo, 17 de abril, 15 de mayo y 12 de junio de 12.30 a 14.00 horas.

Las piezas seleccionadas en ‘Forma, textura y color: jarrones exclusivos en porcelana’, todas ellas pertenecientes a los fondos del Museo Lladró, repasan la trayectoria de la firma desde que los hermanos Lladró abrieran un modesto taller de elaboración artesanal de porcelana en Almàssera en 1953.

En ella encontramos obras de gran “valor histórico y artístico” para la casa que no están a la venta. A pesar de que la firma es más conocida por sus figuras decorativas, “siempre ha hecho jarrones”, eso sí, en ediciones limitadas de 150 a 300 piezas, ha señalado en declaraciones a Europa Press el técnico conservador del Museo Lladró, José Antonio Gómez.

La muestra arranca con los primeros jarrones de corte Rococó estilo años 40-50, para adentrarse después en la década de los 60 con composiciones orientales clásicas que trabajan el esmalte y recuerdan a las creaciones chinas y japonesas con motivos fundamentalmente animales y florales.

Junto a ellos jarrones inéditos realizados por los propios hermanos Lladró en colaboración con el escultor valenciano Amadeo Gabino, que colaboró con los hermanos Lladró, y creaciones que a partir de los años 80 que se marcan como “reto” innovar en los acabados trabajando en los efectos del baño de esmalte para conseguir la “cristalización” de las partículas. En estos años, las experimentación con las formas geométricas va sustituyendo a las tradicionales ovaladas y “la textura y el colorido mandan”, ha subrayado Gómez.

Con la exhibición de ‘Forma, textura y color: jarrones exclusivos en porcelana’, el Museo Nacional de Cerámica ha querido retomar la relación de colaboración que siempre ha tenido con la Casa Lladró, una firma con la que ha trabajado en la elaboración de moldes e incluso para la restauración del Salón de Baile, ha recordado el director del González Martí, Jaume Coll.

Para el director del museo, Lladró descubre en esta muestra una “dimensión oculta” que se resalta su trabajo en “más plástico y creativo”, ha concluido.

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