El Hospital de Manises promueve la dilatación en el agua como parte del parto personalizado

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El Hospital de Manises ha realizado una formación específica a todas sus matronas sobre la dilatación en el agua para poder continuar su apuesta por el ‘parto humanizado’, con el que pretenden respetar en todo momento los aspectos emocionales, ambientales y psicológicos del proceso.
El objetivo de Manises con esta formación es poder incorporar a principios de 2013 este método de relajación para todas las madres con un parto de bajo riesgo que así lo deseen.

Tal y como ha explicado, la matrona Nuria Bixquert, “se ha trabajado intensamente en el uso del agua como método de analgesia durante el proceso de parto, analizando detalladamente cuándo está indicado y cuál es el protocolo de actuación para esta técnica analgésica”.

Esto es debido a que el agua tibia o moderadamente caliente es un método de relajación alternativo y seguro.

Así, el Hospital de Manises pretende aumentar las opciones de disminución del dolor y promover la “normalidad” en aquellas mujeres con un parto de bajo riesgo.

“La inmersión en agua facilita a la madre el control físico y psicológico de la situación y el calor relaja los espasmos musculares y con ello el dolor”, ha explicado Bixquert.

La matrona también ha remarcado que con “la hidroquinesia mantiene a la mujer sin el peso de la gravedad de su cuerpo minimizando las molestias pélvicas”.

“Sin duda se trata de una alternativa natural a la analgesia tradicional para aquellas mujeres que quieran un proceso de parto con menor medicalización, de ahí la promoción en este tipo de técnicas por parte de toda la plantilla de matronas del hospital”, ha destacado Nuria Bixquert.

Desde el Hospital se ha insistido en que este tipo de técnicas solo está indicado en mujeres que presentan un parto llamado ‘de bajo riesgo’.

Es decir, aquellas que no tienen antecedentes de complicaciones médicas, obstétricas o neonatales.

También debe ser una gestación única, de más de 37 semanas y el niño no debe presentarse de nalgas.

Por otro lado, no está indicada si la mujer presenta signos de infección.

“Existen también contraindicaciones en caso de placenta previa o que a la paciente se le haya administrado oxitocina”, ha detallado la matrona.

La mujer deberá entrar en la piscina una vez se haya iniciado el proceso de parto y tenga, al menos, cinco centímetros de dilatación.

Durante esta fase, la temperatura del agua puede ser a elección de la madre, aunque durante el expulsivo deberá situarse en los 37ºC, una temperatura que favorece contractibilidad uterina y reduce riesgo de inicio respiración neonatal.

Durante el proceso de inmersión la matrona controla cada quince minutos el pulso y la temperatura de la madre. © Hortanoticias

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