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De vivienda a ‘hotel con encanto’ para sobrevivir

edificios Rocafort

Una calle del casco urbano de Rocafort.

Rocafort promueve un cambio de uso en distintas zonas del municipio, incluido el casco antiguo, para que las antiguas villas unifamiliares, de marcado valor arquitectónico, puedan convertirse en residencias de estudiantes, de mayores o en hoteles con encanto. El objetivo es evitar su deterioro y permitir a sus propietarios darle un uso más adecuado al contexto socioeconómico actual garantizando así su conservación y mantenimiento.

Hace unos días, el Diario Oficial de la Comunitat Valenciana (DOCV) publicó, por orden resolutiva de la Dirección General del Medio y Evaluación Ambiental de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, el acuerdo por el que se emitía informe favorable de la comisión de evaluación ambiental a la modificación puntual del Plan General de Rocafort relativa a los usos en determinadas zonas de la localidad.

La propuesta, motivada desde el Gobierno municipal a finales de 2014, está ahora a la espera del informe de la Conselleria de Cultura, el único que falta para poder someter la modificación puntual al pleno del Consistorio. El cambio consistiría en permitir el uso residencial colectivo en zonas donde sólo estaba especificado el uso residencial.

Según ha explicado la alcaldesa de la localidad y responsable de Urbanismo, Amparo Sampedro, desde el Gobierno municipal se percibió como una problemática a resolver el hecho de que edificios unifamiliares, villas típicas de principios del siglo XIX que las familias acomodadas usaban como lugares de veraneo a las afueras de Valencia, muchas de ellas asentadas e integradas en al trama urbana de la localidad, y de un marcado valor arquitectónico, adolecían de los cuidados básicos para su mantenimiento y conservación, exigidos, por otra parte, por las figuras de protección patrimonial que poseen.

El abandono de las fachadas y los jardines de viviendas sin habitar y excesivamente grandes para el contexto socioeconómico actual como para ser un producto deseable en el mercado inmobiliario fue el detonante para proponer esta solución que, además, supondrá un impacto económico positivo para la localidad y sus habitantes.

Permitir el uso residencial colectivo conllevará abrir nuevas posibilidades para los propietarios de estas viviendas como transformarlas en residencias de estudiantes, de personas mayores o, incluso, en hoteles con encanto. Nuevos negocios que permitirán, así lo esperan desde el Gobierno municipal, generar empleo y espolear la economía local.

Según Sampedro, propietarios de este tipo de edificaciones, que mantendrán sus niveles de protección puesto que la modificación del Plan General no afecta a esa cuestión, se han mostrado ya interesados en este proceso que esperan pueda culminar antes del verano y con el que dar una nueva vida a elementos del patrimonio histórico y cultural de Rocafort.

“Todo el mundo hablamos de recuperar el patrimonio pero hay que poner recursos al alcance de todos”, ha señalado la primera edil quien ha recordado que las características especiales de estas edificaciones hacen muy difícil su conservación lo que implica una dejación del mantenimiento por parte de sus propietarios. Así mismo, Sampedro ha puntualizado que la ampliación de usos no implica de ninguna manera modificar el nivel de protección: ni se podrá cambiar volumentría, ni la fachada, por ejemplo.


 
 
 

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