‘Chanin’ afirma ante el juez que Cuesta “llevaba dinero en cajas de cartón para entregarlas a la Epsar y a la alcaldía de Manises”

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El exjefe de informática de Emarsa y administrador de varias empresas que fueron subcontratadas por esta firma, Sebastián García, conocido como ‘Chanin’, asegura haber pagado 1, 8 millones de euros en comisiones y un “peaje” mensual de 4.000 euros al exgerente, Esteban Cuesta. En su declaración ‘Chanin’ afirmó que Cuesta “llevaba dinero en cajas de cartón para entregarlas a la Epsar y a la alcaldía de Manises”
García ha declarado hoy como imputado en el juzgado de Instrucción número 15 de Valencia, que investiga la supuesta malversación de fondos públicos por parte de la empresa pública Emarsa, responsable de la gestión de la depuradora de Pinedo.

Al igual que hizo recientemente el ex director financiero, Enrique Arnal, ha asegurado que Cuesta le contó que quienes dirigían la supuesta trama eran el expresidente y exalcalde de Manises, Enrique Crespo, al gerente en funciones de EPSAR, Juan José Morenilla, y el director de Explotación, Ignacio Bernácer.

Sobre Cuesta, al que ha reconocido que entregó dinero en metálico como “peaje” para poder trabajar para Emarsa, ha considerado que no fue más que una “marioneta” de los anteriores.

García únicamente ha respondido a preguntas de su abogado y lo ha hecho dando lectura a un texto que había preparado.

“Con mis actos he contribuido al enriquecimiento indebido de determinadas personas a cuenta de Emarsa, facilitando su expolio durante años”, motivo por el cual se ha mostrado arrepentido y asegura que asume su responsabilidad.

Asimismo, ha exonerado de toda responsabilidad a sus hermanos (María Paz, Víctor Manuel y Javier), primo (José Carlos Millán) y empleados, quienes figuran imputados en la causa como administradores de empresas que realmente gestionó “Chanín”, como ha reconocido.

Ha explicado que su relación con Emarsa empezó en 1999 de mano del anterior gerente, Miguel García. “En el momento de firmar el primer contrato García me dijo de forma más o menos sutil que, como agradecimiento a las personas de las que dependía mi contratación entregara tres tarjetas regalo por 2.500 euros cada una”, y asegura haberlo hecho entre 2001 y 2004.

Además, asegura que se convirtió en práctica habitual que entregase material informático y electrónico que “se quedaban los jefes o entregaban como regalos a terceras personas” y que posteriormente facturaba a Emarsa.

Entre 2005 y junio de 2010 facturó a Emarsa un total de 344.400 euros por mantenimiento informático.

“Los jefes de la planta me solicitaban que les sirviera ordenadores portátiles y año tras año volvían a pedir otros nuevos, lo mismo ambos gerentes, quienes también pedían de sobremesa”, ha asegurado.

En su declaración ha explicado que compró o constituyó varias empresas (Construcciones y Reformas Rocafort, Mantenimientos Valmarsk, Sofitec Informática) a través de las cuales facturaba sus servicios a Emarsa y que puso al frente de las mismas a sus familiares sin que estos las administrasen de forma efectiva.

“Para poder hacer efectivos de forma inmediata los pagarés que entregaba Emarsa había que descontarlos en las entidades financieras”, a pesar de que “los gastos financieros eran muy cuantiosos”.

“Una vez descontado el pagaré se repartía el dinero. Aproximadamente el 60 por ciento se entregaba a Cuesta y el resto se lo quedaba Construcciones y Reformas Rocafort”, ha dicho.

“Si se observan las cuentas bancarias de mis empresas se observará que el dinero, tal como era abonado por el banco, se sacaba inmediatamente. Por este sistema he entregado a Cuesta unos 1, 8 millones de euros en comisiones. Siempre entendí que una parte era para él y que otra era a repartir con terceras personas”, ha agregado.

También ha indicado que facturó a Emarsa obras realizadas en multitud de domicilios de Esteban Cuesta, que transfirió dinero a cuentas de familiares de Cuesta en Casas Ibáñez (Albacete), que pagó el mantenimiento de varios de sus vehículos y que abonó facturas correspondientes a gastos efectuados por el exgerente en establecimientos de todo tipo.

Según su declaración vivió “situaciones tan humillantes” como que le llamaran (no especifica quién) un sábado “porque se les había gastado el tóner de la impresora de su casa”, acto seguido él iba, lo compraba e instalaba en un domicilio particular.

Preguntado (por su propio abogado) por el tratamiento de lodos en Emarsa, “Chanin” ha asegurado que el propio Cuesta le contó que “existía un fraude organizado por Crespo, Morenilla y Bernácer que consistía en sobrevalorar el precio del lodo”.

“Cuando se pagaba el precio del lodo sobrevalorado a las empresas de Jorge Roca (en busca y captura), se repartían las comisiones entre los interesados. Para consumar el fraude, los anteriormente nombrados utilizaban a Cuesta para no ensuciarse las manos”, ha añadido.

También ha comentado que tras una comida en el año 2008 o 2009, “el exgerente le enseñó unas cajas de cartón llenas de billetes pequeños de dinero que llevaba en el maletero de su coche, y le dijo que iba a la Epsar y luego a la alcaldía de Manises a entregarlos”. Mas tarde, en 2010, éste le explicó que durante un tiempo él recogía el dinero procedente de los lodos “y lo repartía con Crespo, Morenilla y Bernácer”.

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