Centenares de alumnos, en el limbo: Educación niega que el San Juan de Ribera esté en ruinas y no pagará barracones

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Alrededor de 400 niños conforman la comunidad educativa del CEIP San Juan de Ribera de Burjassot. A 28 de junio, ni la Conselleria ni el Ayuntamiento pueden confirmar a sus padres dónde estudiarán el curso que comienza el 9 de septiembre. El Consistorio mantiene que el edificio actual no es seguro; mientras, la Conselleria no contempla la opción de los barracones porque asegura que con una reparación, el San Juan de Ribera puede acoger a los alumnos sin riesgo para ellos.
Y mientras tanto, los padres se encuentran desconcertados y llenos de dudas como han transmitido al alcalde, Jordi Sebastià, a la concejal de Educación, Mª Luz Andrés, y al edil de Hacienda, Emili Altur, en la reunión que han mantenido y que se repetirá el lunes 1 de julio por la tarde para quienes no hayan podido asistir a la primera, el viernes 28 de junio en la Casa de Cultura.

Los padres temen por la seguridad de sus hijos porque un informe de una empresa independiente encargado por el Ayuntamiento certifica que la reparación que necesita el edificio supera los 600.000 euros, es decir, más de la mitad de lo que constaría un centro nuevo por lo que, técnicamente, el edificio está en ruinas y así lo declaró el Consistorio.

En Conselleria, sin embargo, aseguran que con una reparación de la cubierta de algo más de 160.000 euros, el colegio se podría usar sin problemas. Los técnicos independientes disienten y aseguran que con sustituir la cubierta del edificio no bastará, es necesario sustituirla y reforzar toda la estructura dañada por las termitas.

Pero desde la Administración autonómica, competente en materia educativa, insisten en que sus técnicos están en lo cierto y, por tanto no están dispuestos a aceptar el traslado de los niños a aulas prefabricadas y proceder al derribo y construcción de un nuevo centro, un proyecto, por otra parte, aprobado desde hace años pero paralizado por falta de fondos.

La negociación parece estar en punto muerto ya que el Ayuntamiento es partidario de la opción de las aulas prefabricadas porque insiste en la imposibilidad de reparar el edificio por menos de 600.000 euros y es el que tiene la potestad para otorgar o no la licencia de obras a la Conselleria de Educación aunque el edificio sea de su propiedad. Así, si el arquitecto municipal, una vez estudiados los informes (el de la empresa externa y el de Conselleria) y las alegaciones de Educación a la declaración de ruina (que deben presentar antes del sábado 6 de julio) estima que el edificio está en ruinas, el Ayuntamiento no concederá la licencia.

Un pulso entre ambas administraciones que trae de cabeza a los padres que se encuentran con un escenario caótico: un edificio supuestamente en ruinas y con riesgo para la seguridad de alumnos y profesores; sin la alternativa de las aulas prefabricadas para poder llevar a sus hijos juntos y con unas condiciones mínimas y con el plazo de matriculación ya cerrado lo que les impide poder llevar a los niños a otros colegios.

No sólo eso, sino que la opción de dispersar a los alumnos entro los demás colegios de Burjassot tampoco es viable porque, según la concejal de Educación, no hay plazas suficientes para albergar a todos pues tendrían que admitirse ratios de hasta 50 alumnos por aula “lo que generaría un grave problema en los demás colegios”.

Así, a poco más de dos meses del inicio del curso escolar, los alumnos del San Juan de Ribera están en un limbo del que sólo podrán salir si la Conselleria y el Ayuntamiento de Burjassot llegan a un acuerdo. De momento, el alcalde ha asegurado que su intención es reunirse con la consellera para tratar el asunto y durante las próximas semanas se espera poder continuar con las conversaciones.

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