Carta a… tú ya lo sabes, bella mariposa

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Espero leas la carta, aunque quizás me odies después, pero el odio será una gran barrera que se interponga en tu camino hacia la felicidad.

Y en una foto escribiste que dudabas de si pasar página o cerrar el libro:

El tiempo que dedicamos a querer olvidar, en realidad,

es un tiempo que dedicamos a recordar con dolor.

Nada se olvida.

Deberíamos asumir y aceptar lo que queremos olvidar,

así como aprender de la experiencia y

ponderar lo que nos hizo felices en aquellos momentos.

Sinto petit. 10/12/2014

Iniciamos un camino algo a traspiés, con intensidad y muchas ganas de todo, pero lo finalizamos pronto con dudas y con dolor, por mi parte, al desconocer el daño que te he podido ocasionar y que motivos provocaron este final, en el que pretendes borrarme de tu vida, cómo si pudiéramos borrar algún momento de nuestras vidas. En cualquier momento, cualquier pensamiento, cualquier palabra, cualquier objeto puede llevarnos al presente, momentos de nuestras vidas, incluso aquellos que no nos gustan. Pero fue tu decisión y la respeto totalmente, lo único que deseo es tu felicidad, aunque lo dudes y confundas mi deseo de ayudarte a alcanzarla, mediante una limpia y gran amistad, con otras cosas innombrables.

Hablamos mucho, bueno, yo más que tú. Compartimos muchas intimidades, del momento y de antaño. A veces me llamabas brujo, no porque practicara esto que la gente etiqueta como brujería, no. Hablaba de cosas que pasarían y pasaban. Describía, casi a la perfección, personas y situaciones sin conocerlas o sin estar en el lugar. Son cosas de la edad, de la experiencia y… bien, otras historias.

También hablamos del AMOR y del amor. Cómo no, igual que razonamos sobre un futuro real y no fantástico, un futuro posible y deseable, aunque no siempre quisimos aceptar este futuro correcto y nos empecinamos en estar inmersos en un mudo de ilusión que sabíamos destructor del AMOR y constructor del amor.

El AMOR no conoce fronteras, ideologías, condiciones sexuales etc. No, no conoce nada de esto, aunque, a veces, se mezcla en nuestra mente “AMOR”: sentimiento puro sin condiciones y “amor”: sentimiento lleno de mercantilismo, de innecesario agradecimiento, de novedad, de querer poseer, de… Toda esta mezcla nos hace confundir y nos hace tomar decisiones erróneas, a unos sabiéndolo y a otros con los ojos tapados por la venda del deseo, del enamoramiento. Nos hace no aceptar una latente realidad que tarde o temprano se impone y nos destroza emocionalmente.

Durante el tiempo que nos dura esta nefasta fantasía, vamos haciendo, diciendo, imaginando, planificando todo aquello que nos parece que forma parte de un mundo ideal al que queremos llegar, en el que queremos pasar el resto de nuestras vidas. Un mundo que se hunde a nuestros pies con una pequeña brisa, con un insignificante aliento de la fría realidad.

Despertamos del maldito sueño más confundidos todavía y sin saber hacia donde ir, qué hacer ni que decir. Lo queremos arreglar todo con prisas, con decisiones confusas. Nos gustaría que nuestra vida estuviera escrita con tiza en una pizarra, poder coger el borrador y borrar todo aquello que nos parece que no teníamos que decir, hacer, imaginar y, sobre todo, sentir.

Pero no, no está escrita con tiza, no podemos coger el borrador y borrar lo que deseemos. Está esculpida en nosotros a prueba de no poderlo borrar. Y está esculpida en nuestra mente, en nuestra piel, en nuestros ojos, en nuestros labios en … para que podamos recordar, asumir, aceptar, aprender de la experiencia, para no odiar a las otras personas, para no caer en los mismos errores, ahora, en el presente, ni después, en el futuro.

También, porque todo lo que hicimos, pensamos, dijimos y sentimos, durante un corto espacio de tiempo, lo quisimos hacer, pensar, decir y sentir libremente. Nada tiene que hacernos sentir humillados, nada debe hacernos sentir avergonzados de nada. Si alguien pretende lo contrario, es que ese alguien tiene envidia, nos desea mal. Ha sido una experiencia más en la que también vivimos momentos fabulosos, momentos que a lo largo de nuestra vida podemos disfrutar con otras personas. No podemos olvidar nada. Si queremos que nada nos haga daño lo tenemos que aceptar, superar y mirarlo frente a frente hasta que no nos haga daño, es entonces cuando el recuerdo será esto, un recuerdo más entre tantos y sin dolor.

Sintiendo la proximidad del despertar, quise aclararte, aclararme, no de la primavera – verano, sino del otoño, cuando la vida comienza a dejar de estar bulliciosa para sentarse en la mecedora que la lleva al crudo invierno, a la tristeza, a la soledad de AMOR y a la necesidad vital de que seas feliz con las personas que te mereces, para poder ser feliz, yo también, cuando tú seas feliz.

No te arrepientas de haber AMADO. Sé feliz, deseo mi felicidad.

Sinto petit 15/12/2014

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