Alejandro Jordá, el ritmo de Izal

Una música pop/rock muy bailable que recuerda los sonidos de Supersubmarina o Lory Meyers y unas letras de temática variada que traspasan fronteras han convertido a Izal en uno de los grupos más de moda del panorama musical español.

Izal. Foto de Javier Rosa

Tras su gira Despedida vuelven a Valencia con la Gira Copacabana. Y lo hacen un año después y tras superar un 2015 que ha estado plagado de éxitos en todos los escenarios que han pisado, tanto a nivel nacional como internacional.

Este viernes y también el sábado (colgaron el cartel de ‘No hay entradas’ muy rápido y tuvieron que ampliar un día más de concierto) presentarán ante el público valenciano en la sala República de Mislata el resultado de un proceso de casi 2 años de trabajo, su nuevo disco Copacabana.

Y aunque este conocido como ‘grupo madrileño’ está muy vinculado a la capital, lo cierto es que no todos sus miembros son de Madrid. Alejandro Jordá, a la batería y los metales, ejerce la representación valenciana dentro de Izal.

Licenciado en Comunicación Audiovisual, descubrió su pasión por la batería en plena adolescencia. Desde entonces no pudo resistir el gusanillo ni soltar las baquetas que han creado esos ritmos imposibles que ahora forman parte de ese sonido caractéristico Izal. Echando la vista atrás y viendo el éxito que han logrado le pregunto a Alejandro si no da un poco de vértigo: “Dicho así ¡desde luego sí!, comenta divertido. Es increíble encontrar tu vocación y más de un modo casual. Cada día que pasa me alegro más de que todo sucediera como sucedió, y agradezco a cada persona que me facilitó que yo tocara la batería”.

Pero el éxito siempre suele ir acompañado de trabajo, como también Alejandro se encarga de recordar siempre que tiene ocasión. Por ello, para convertirse en el gran  batería que es, dedicó muchas horas de estudio y formación con algunos de los mejores profesionales del circuito valenciano de jazz, como Paco Aranda: “Además de ser un baterista tremendo y un profesor impecable, él y el jazz que me enseñó fueron la raíz de lo que luego fui. Recuerdo esos años con mucho cariño y le agradezco muchísimo todo lo que hizo por mí”.

Durante los cuatro años de formación con Aranda, Alejandro compaginó también su trabajo con otros grupos como Avenida, con quienes incluso grabó un disco y salió de gira. Pero sin duda uno de los períodos que más le han marcado y aportado como baterista ha sido su etapa como mùsico de sesión: “Aprendí mucho a la hora de grabar, y de ser resolutivo cuando el tiempo está demasiado contado. Las tablas que gané con ello y la experiencia hacen que valore cada vez más lo que tengo ahora”.

Trabajo duro que al final se vio recompensado cuando finalmente en 2010 decidió mudarse a Madrid y probar suerte. Aunque al principio continuó como músico de sesión y compaginó otros trabajos –  incluso trabajó de cocinero- tras una dedicación discontinua entre Izal y otros grupos,  acabó integrándose definitivamente con Mikel y compañía. “La realidad es que ya trabajada de cocinero mientras me sacaba la carrera en Valencia. Cuando me vine a Madrid continué con ese trabajo hasta que la música fue ganando terreno y pude dedicarme sólo a ella”.

Alejandro recuerda también cómo eran esas primeras giras con Izal: “Fueron duras como cualquier arranque de un proyecto o sueño. Todos metidos en un coche con instrumentos sobre las rodillas y haciendo salidas algo deficitarias, pero motivadoras”.

¡Y quién se lo iba a decir! Cinco años después cruzan el charco, algo que según nos confiesan tenían muchas ganas de hacer, y en noviembre de 2015 dan una serie de conciertos en México. Alejandro define la experiencia como “muy bonita” y añade que “ha sido una toma de contacto inmejorable. Todo apunta a que antes o después volveremos. Viajar de esta manera es una experiencia que aporta muchísimo”.

 El balance de Copacabana hasta el momento no puede ser más positivo. “De momento está funcionando mejor de lo que esperábamos y eso nos hace muy felices”, afirma Alejandro, que también lanza una ‘amenaza’: “Queremos tocar y tocar. Y gracias a cómo va, parece que de momento seguiremos dando guerra”.

Mientras ese éxito se afianza, a Izal se le presenta un 2016 lleno de escenarios míticos y que nos quedan muy cerca, como el Arenal Sound (donde ya están confirmados) o el Festival de Les Arts. Y es que tocar en casa, como ocurrirá este fin de semana, tiene un significado especial para Alejandro Jordá: “Es especial, tocar sabiendo que te ve la gente que te vio crecer como persona y como batería. Es bonito. Son conciertos más emotivos de lo normal en los que no puedes evitar echar la vista atrás y recordar todos tus inicios”.


 
 
 

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