El azarbe a través de la huerta se mantiene como solución a las inundaciones en Godella aunque la Generalitat intentará reducir su impacto

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Godella, Rocafort y Burjassot tienen un serio problema de inundaciones cuando llueve con cierta intensidad en un breve espacio de tiempo. Sus vecinos y ayuntamientos llevan años alertando del problema y la Generalitat se ha propuesto retomar un proyecto redactado en 2006 para crear un canal que recoja las aguas pluviales, atraviese la huerta y desagüe en el barranco del Palmaret. Sin embargo, el proyecto ha levantado ampollas en los colectivos ecologistas que alertan de lo destructivo que esa construcción sería para la huerta, un espacio que, por otra parte, consta como de especial protección en el Plan de Acción Territorial de la Huerta que elabora el mismo Consell.

Así pues, la polémica está servida: ¿la urgencia por solucionar las inundaciones, problema creado por una política urbanística invasiva y poco cuidadosa con el medio ambiente, debe imponerse a la protección de uno de los espacios de mayor valor ambiental del área metropolitana de Valencia que, además, está en uso?

Sobre esa cuestión se organizó ayer en Godella un debate convocado por Acció Ecologista Agró y Per l’Horta, defensores de un proyecto alternativo a la construcción de este canal que supondrá una “nueva cicatriz” en la huerta de l’Horta Nord. Su propuesta es solucionar la problemática de las aguas pluviales y también las fecales de Godella y Rocafort y hacerlo de una manera más respetuosa y sostenible con la huerta a través de un Sistema de Drenaje Sostenible (SuDS) que, aseguran, se utiliza en ciudades de todo el mundo como Nueva York y, también, en localidades valencianas como Benaguacil.

Según explicó la presidenta de AE-Agró, Eva Tudela, “no tiene sentido proteger sobre el papel la huerta y después construir infraestructuras como el azarbe, que tienen un gran impacto sobre el territorio y que fraccionarán aún más la huerta”. Por su parte, el portavoz de Per l’Horta, Josep Gavaldà, destacó el papel multifuncional de la huerta como espacio agrícola y zona verde y de infiltración de aguas. Funciones que, como la propia biodiversidad asociada a este territorio, se verían comprometidas en caso de ejecutarse el proyecto del azarbe de Godella y Rocafort.

Menos invasivo pero sin retrasar los plazos

Tanto desde el Ayuntamiento de Godella, su alcaldesa, Eva Sanchis, como el secretario autonómico de Medio Ambiente, Julià Álvaro, se mostraron receptivos a la necesidad de proteger y salvaguardar la huerta reduciendo al mínimo el impacto de las infraestructuras sobre ella pero reconocieron que no resultaría conveniente retrasar los plazos marcados para dar una solución a las inundaciones de estos municipios de l’Horta Nord. Una solución que se pretende alcanzar en el 2019.

Sin embargo, Álvaro reconoció que el proyecto del azarbe, tal y como se planteó en 2006, está “obsoleto” y por ello anunció que desde la Conselleria se está estudiando una modificación de este mismo proyecto para que resulte lo menos invasivo posible al tiempo que rechazó la conveniencia de defenestrar este proyecto y plantear uno nuevo partiendo de cero como piden las organizaciones ecologistas.

“Estamos revisando el proyecto para buscar soluciones menos duras, con menos cemento y con menos intervención en la huerta. Se nos reclaman sistemas de drenaje sostenibles y no grandes cicatrices en forma de canal de desagüe. En esta línea nos planteamos las modificaciones. Eso sí, no se puede empezar la obra de cero ni conviene ir más allá de los plazos previstos, sobre el 2019, para acabar los trabajos”, reconoció el secretario autonómico.

En su negativa a retrasar los plazos encontró el apoyo de la alcaldesa de Godella y del colectivo Godella, en lucha contra las inundaciones. La alcaldesa remarcó que “el municipio de Godella siempre ha sido un gran defensor de la huerta y, de la mano de la ciudadanía, hemos rechazado todas las infraestructuras que lo amenazaban como el corredor, la vía del parque norte, etc. pero llevamos muchos años reivindicando a la Conselleria y a la Confederación una solución a las inundaciones. Estamos de acuerdo en que se redimensione el proyecto o se busquen alternativas siempre que sean realistas y que no pongan en juego la ejecución de las obras en los plazos previstos”.

Por su parte, el colectivo contra las inundaciones destacó su apuesta por la construcción del azarbe con todas las modificaciones necesarias para hacerlo más sostenible pero teniendo en cuenta que “es la única solución a las inundaciones que padecen prácticamente todos los barrios de Godella y que al final acaba llevando agua sucia a la huerta y destrozando los cultivos”.

También solicitaron desde el colectivo que se frenen “todo tipo de nuevas construcciones, al menos, hasta que no estén finalizadas las obras”. En ese sentido, apuntaron que en Godella, con un censo decreciente y con multitud de viviendas en venta y alquiler, “no tiene sentido seguir construyendo”.

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