En la jornada en la que la atención se divide entre el cielo por el viento y el suelo por la Plantà, Pirotecnia Valenciana ha logrado que todas las miradas —y los oídos— se centraran exclusivamente en su disparo. La firma de Llanera de Ranes ha protagonizado este domingo una mascletà que pasará a la historia de este ciclo fallero por su ritmo endiablado y un final de una potencia ensordecedora.

Una apuesta por la rítmica y la potencia técnica
Desde los primeros avisos, Pirotecnia Valenciana dejó claro que no venía solo a hacer ruido, sino a interpretar una partitura de fuego. El disparo ha destacado por una estructura muy cuidada donde los ritmos han sido los protagonistas absolutos. El diseño ha combinado a la perfección el fuego terrestre con el aéreo, manteniendo un in crescendo constante que ha atrapado al público desde el primer segundo.
"Ha sido una apuesta personal por los ritmos y ha superado en su ejecución cómo estaba pensada", ha confesado un emocionado responsable de la pirotecnia tras recibir la ovación del balcón del Ayuntamiento.
El terremoto y el remate: «Simplemente bestial»
El momento cumbre llegó con el terremoto final. Descrito por los expertos y el público presente como «increíble», el estruendo final fue escalonado y preciso, culminando en un bombardeo aéreo que ha dejado la plaza cubierta por una densa nube de humo blanco y un olor a pólvora que es, para los valencianos, el aroma del éxito.
El remate final ha sido calificado unánimemente como «bestial», un cierre que no solo se escuchó, sino que se sintió en el pecho de los miles de asistentes que abarrotaban el recinto, a pesar de las rachas de viento que amenazaban la jornada pero que no pudieron deslucir el trabajo de los maestros pirotécnicos.
Reconocimiento unánime en el Balcón
Tras el disparo, el equipo de Pirotecnia Valenciana subió al balcón para recibir el calor de una plaza entregada. Las autoridades y las Falleras Mayores de Valencia han felicitado personalmente a los responsables de un disparo que, por su limpieza técnica y su brutalidad final, se coloca directamente en la lucha por ser el mejor de las Fallas 2026.















