Un transportista se enfrenta a una petición de pena de dos años y medio de prisión por un presunto delito continuado de apropiación indebida tras quedarse supuestamente con varios pedidos de teléfonos móviles que debía entregar a una empresa comercializadora ubicada en Picanya.

La Fiscalía sostiene que el transportista recogió los productos con el encargo de trasladarlos hasta la empresa destinataria, pero que finalmente no llegó a realizar la entrega. En lugar de ello, presuntamente se los quedó.
Los pedidos debían ser entregados a una comercializadora situada en Picanya, que esperaba recibir los teléfonos dentro de la operativa habitual de distribución. Sin embargo, los productos nunca llegaron a su destino.
El Ministerio Público considera que los hechos constituyen un delito continuado de apropiación indebida, al tratarse de varias operaciones realizadas durante un periodo de tiempo determinado y con un mismo objetivo. Por ello solicita para el acusado una pena de dos años y medio de prisión. El juicio se celebrará este martes 10 de marzo en la Audiencia Provincial de Valencia.


















